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Serbia vuelve a ser noticia por varias razones. El próximo día 25 se cumplen cuatro años del inicio del bombardeo de Yugoslavia por parte de la OTAN con el objetivo de detener la limpieza étnica en Kosovo. Dos libros recién publicados por Ediciones del Bronce recuerdan ahora aquellos 72 días desde perspectivas muy distintas. Se trata de Amor Mundi y Matrimonium, escritos por la pareja formada por Dusan Velickovic y Jasmina Tesanovic, respectivamente. Publicado en:
El Periodico (Libros), 21 de marzo de 2003
Magda Bandera | 21-03-03 Sin embargo, el argumento de José María Aznar es falso, porque los bombardeos no acabaron con Milosevic, señala Velickovic. El dictador no fue derrocado hasta 19 meses después, cuando los ciudadanos de Belgrado tomaron el Parlamento tras saberse que los resultados de las elecciones habían sido manipulados. Y ni siquiera entonces se logró acabar con el régimen, como demuestra el asesinato del primer ministro serbio, Zoran Djinjic, asegura el autor de Amor Mundi, notablemente preocupado por los últimos acontecimientos: Hay algo en el ambiente, una especie de convicción de que lo que no se hizo el 5 de octubre de 2000 cuando Milosevic fue derrocado- debe hacerse ahora: el estado debe liberarse por completo de los hombres de Milosevic y de su legado. En cualquier caso, este momento es crucial para Serbia. Se trata de definir si supondrá el final definitivo del régimen de Milosevic o el principio de un nuevo periodo de incertidumbre y caos. Tanto Velickovic como Tesanovic, no han dejado de escribir artículos y enviar mensajes electrónicos a sus conocidos en el extranjero desde que se produjo el magnicidio. De un modo similar nació El diario de Jasmina; (Plaza & Janés), el primer libro de Tesanovic traducido al castellano, del cual se han vendido 10.000 ejemplares. Editado en otros diez idiomas, el dietario de Jasmina se publicó por primera vez en internet, cuando la autora decidió describir su experiencia personal sobre la guerra de Kosovo día a día. En aquella época, su marido también escribía un dietario. Como todo el mundo en Belgrado, escribe Velickovic en Amor mundi a propósito de un amigo que le confesó que estaba haciendo otro tanto. Éste se quedó algo decepcionado al escuchar su respuesta. Por eso Velickovic se apresuró a calmarle diciéndole que escribir un diario es algo muy positivo. Es bueno que muchos otros también lo hagan. De esta manera, un día sabremos mejor lo que realmente nos estuvo ocurriendo, añadió. En este sentido, el libro de Velickovic no es exactamente un diario, sino una serie de reflexiones y análisis que combinan varios géneros literarios, entre los que destacan el relato breve y el artículo de opinión. Pese a ello, conservan buena parte de la espontaneidad de aquellos primeros textos de Velickovic, escritos en caliente. Por el contrario, el último libro de Tesanovic no ha sido enfriado. Redactado poco después del bombardeo de Yugoslavia, en esta ocasión la autora serbia describe el proceso de duelo que siguió a la muerte de su madre, una comunista convencida, víctima tardía de las bombas y las sanciones impuestas a la antigua Yugoslavia. Según Tesanovic, su madre no pudo superar la derrota yugoslava y así se lo hacía notar en Matrimonium: Tú acusaste el golpe viendo las noticias de Kosovo sobre cómo los serbios abandonaban sus hogares después de haber ganado la guerra contra la OTAN. Nunca admitiste la derrota, te refugiabas en las palabras: como nunca habías conquistado Kosovo, nunca pudiste entregarla. Hace unos veinte años, el padre de mi amiga escritora, un doctor judío de Kosovo, murió dejando un mensaje parecido: Cuiden a Yugoslavia, cuiden Kosovo. Premoniciones similares sobre lo que está ocurriendo estos días en Serbia pueden leerse entre líneas en los libros de este matrimonio de intelectuales, aunque, como los mismos autores reconocen, en el momento de apuntarlas no eran conscientes de estar haciéndolo. Así, la autora del Diario de Jasmina escribía que la desaparición de su madre coincidía con la caída de Milosevic y del comunismo en Serbia. Tras el asesinato de Djinjic, esta conocida feminista y pacifista se muestra algo más pesimista y como su marido, considera vital hacer todo tipo de acciones, incluso pequeñas cosas, para acabar con la criminalidad y los restos del antiguo régimen que amenazan la frágil democracia serbia.
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