Febrero 10, 2004
Activismo y derechos humanos
Marcados
Muy recomendable la lectura de El libro negro de las marcas, de Klaus Werner y Hans Weiss. Su carta de presentación es la siguiente frase: “De una cosa estamos seguros: al leer este libro, usted se pondrá furioso”. Dentro de “nuestra lista de los malvados, los tres que ocupan el podio son Bayer, Total-Fina-Elf y McDonald’s”.
Tal como recoge la revista Qué leer del mes de febrero, en ese listado “están casi todas nuestras marcas favoritas, muchas de las más exitosas, las que a menudo se publicitan de la manera más encantadora y respetuosa. Operarias de la isla de Saipan en el Pacífico acusaron a Tommy Hilfiger Corporation, con sede en Nueva York, de obligar a una mujer a tomar una píldora abortiva, hacer test a las demás para asegurarse de que no quedarían embarazadas, despedir a las que iban tres veces al día al baño o quitarles el pasaporte para que renunciaran a huir. Nestlé, entre muchas imputaciones, se enfrenta a un boicot contra sus alimentos para bebés.
La empresa ha convencido a las mujeres de países pobres para que no amamanten a los recién nacidos. “Sin demanda, el cuerpo deja de producir leche materna y las madres se ven obligadas a comprar el alimento infantil a precios elevados. Según la OMS, un millón y medio de niños muere cada año por falta de amamantamiento”.
Por otro lado, Intermón-Oxfam hizo ayer público un informe sobre la precariedad laboral de millones de trabajadoras, esclavizadas por las grandes cadenas de ropa y productos frescos:
Mujer y mercado global: ¿quién nos robó nuestros derechos?
Intermón Oxfam denuncia que la precariedad laboral de millones de trabajadoras es consecuencia del modelo de negocio de las grandes cadenas de ropa y productos frescos
“Una fábrica de confección de Tánger vende por dos euros a las grandes firmas de moda españolas un pantalón que hace tres años vendía por 3’3. Las empresas textiles de esta ciudad del norte de Marruecos tienen que entregar sus pedidos en un plazo de entre 15 y 30 días (en ocasiones en apenas cinco), cuando hace tres años lo hacían en tres meses. La presión de las grandes tiendas españolas sobre sus proveedores marroquíes se traslada al eslabón más vulnerable de la cadena de producción: la mujer trabajadora. En las fábricas de Tánger las jornadas son de 12 o 13 horas diarias en temporada alta, a veces incluso de 16. Una joven embarazada de 7 meses trabajaba 10 horas sin que el patrón la dejara ir al baño, "una auténtica tortura, pero no se podía permitir el lujo de perder el trabajo", explica una compañera.
Centenares de casos parecidos aparecen en los dos informes que Intermón Oxfam presenta hoy en España. ‘Más por menos. El trabajo precario de las mujeres en las cadenas de producción globalizadas’ es el resultado de dos años de investigación de Oxfam Internacional en 12 países centrada en dos sectores: el textil y el de productos frescos. ‘Moda que aprieta. La precariedad de las trabajadoras de la confección y la responsabilidad social de las empresas’ es un estudio sobre el sector de la confección en España. Ambos muestran que las políticas empresariales que exigen entregas más rápidas y baratas minan los derechos laborales de los trabajadores, que ven cerradas las puertas para salir de la pobreza. Su publicación forma parte de la campaña internacional Comercio con Justicia lanzada en 2002 para pedir un cambio de las reglas del comercio mundial.
Los empleos precarios, los sueldos insuficientes, las horas extras obligatorias y no remuneradas, la prohibición de sindicatos y las malas condiciones higiénicas y sanitarias, derivan de las estrategias globales de supermercados, grandes almacenes y marcas de ropa. Todos los trabajadores sufren las consecuencias pero las mujeres, que representan entre un 60% y un 90% de la fuerza laboral en las cadenas de los países investigados, se llevan la peor parte.
"El abuso de poder de las empresas exprime a los trabajadores al final de la cadena, la mayoría mujeres e inmigrantes, de países ricos y pobres. Esto tiene que acabar. El comercio mundial puede servir para mucho más que para crear unos empleos que dejan a millones de personas sin opciones de futuro", afirma Ignasi Carreras, director general de Intermón Oxfam.Lo que esconden la ropa y la fruta que compramos
Gran parte de la fruta y la ropa que se vende en los grandes almacenes y supermercados esconde una grave degradación de los derechos laborales de millones de trabajadores de las explotaciones agrícolas de América Latina o África y de las fábricas textiles del sudeste asiático o el norte de África. Las mujeres tienen cargas añadidas: no disfrutan de bajas de maternidad, muchas sufren acoso o abusos sexuales y, además, suelen encargarse del cuidado del hogar.
Más por menos denuncia las prácticas de cadenas como la estadounidense Wal-mart (el mayor minorista del mundo) o el supermercado británico Tesco, que suelen fijar el precio al proveedor en función del precio final de venta y no de los costes de producción. En Florida, los cultivadores de tomates (la mayoría mexicanos) han visto caer el precio que reciben en un 25% desde 1992 y llegan a trabajar hasta 148 horas extras cada mes sin cobrarlas, ya que su sueldo depende del número de piezas recolectadas. En Chile, el 75% de las mujeres dedicadas a recoger fruta tienen contratos temporales y trabajan más de 60 horas semanales en temporada alta.
Sobre el sector de la confección, el informe revela que los tiempos de producción en las fábricas de todo el mundo se han reducido un 30% en los últimos cinco años. En la provincia china de Guangdong, una de las regiones industriales de mayor crecimiento del mundo, las trabajadoras hacen más de 150 horas extras al mes y el 90% no tiene acceso a la seguridad social. En las maquilas de Honduras, las trabajadoras ganan sueldos que apenas sirven para cubrir un tercio de sus necesidades básicas, según reconoce el propio gobierno del país."Es cierto que millones de mujeres tienen ahora un empleo que antes no tenían. Pero un sueldo insuficiente y que degrada sus derechos no las aleja de la pobreza. Las empresas no tienen justificación para aprovecharse de estas trabajadoras", asegura Ignasi Carreras.
El informe descarta que la responsabilidad de esta situación sea sólo de las grandes corporaciones y recuerda, por ejemplo, que muchos Gobiernos, alentados por el FMI y el Banco Mundial, atraen a los inversores ofreciendo bajos costes y mano de obra flexible.
Los miembros de Oxfam Internacional nos dirigimos a todos los participantes en la cadena de producción para pedir:
- A las grandes compañías: que revisen sus prácticas de compra y se comprometan con el respeto de los derechos laborales en toda la cadena de producción.
- A los productores y proveedores: que garanticen un trabajo digno a sus empleados, lo que incluye, entre otras cosas, el derecho a la asociación y no discriminar a las mujeres trabajadoras.
- A los Gobiernos del Sur y del Norte: que cumplan las normas laborales internacionales y fomenten un empleo que reduzca la pobreza y permita la igualdad de género y el desarrollo.
- A las grandes instituciones internacionales como el FMI o el Banco Mundial: que promuevan los derechos de los trabajadores como herramienta fundamental en la erradicación de la pobreza.
- A los inversores (accionistas y fondos de pensiones): que utilicen su poder en los mercados para promover prácticas de respeto de los estándares internacionales en las cadenas globales.
- A los consumidores: que presionen a las compañías para que cambien sus prácticas de compra.
LA RESPONSABILIDAD SOCIAL DE LAS EMPRESAS DE CONFECCIÓN ESPAÑOLASSegún el estudio Moda que aprieta, las empresas de confección españolas deben avanzar más en sus políticas de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) para que influyan en sus estrategias comerciales y garanticen los derechos laborales en toda la cadena. El grupo Induyco, principal compañía de abastecimiento de ropa de El Corte Inglés, ha recortado en ocasiones hasta sólo 5 días los plazos de entrega a sus proveedores marroquíes, lo que se explica, según un industrial textil de Tánger, porque "algunas veces hay ‘Semanas Fantásticas’". En el caso de Inditex (Zara), los plazos son de los más cortos del mercado (Zara renueva cada 20 días sus escaparates).
Aunque la carga de garantizar el cumplimiento de los derechos laborales no recae sólo en las grandes marcas y empresas de moda, Intermón Oxfam considera clave que el sector de la confección en España desarrolle una política plena de RSC. Algunas de las recomendaciones del informe son: fijar períodos de entrega adecuados, establecer relaciones a largo plazo para incentivar a los proveedores en la mejora de los estándares laborales e incorporar expertos en cuestiones éticas que participen en la definición de las prácticas de compra.
Según el estudio, marcas como Inditex, Cortefiel y Mango ya han empezado a dar los primeros pasos. En cambio, Induyco-El Corte Inglés aún tiene pendiente elaborar una política de RSC y asumir, como principal grupo empresarial español, el liderazgo de este compromiso.NOTAS
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Publicado por magda Febrero 10, 2004 02:13 PM
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Moda más allá de las rejas
• Prendas confeccionadas en una cárcel alemana se convierten en un éxito de ventas por internet
CECILIA FLETA
BERLÍN
Desde 1898 los presos de la cárcel de Berlín-Tegel confeccionan la ropa que usan como uniforme dentro de la penitenciaría. Con tejidos resistentes y diseños funcionales, las prendas debían ser cómodas y servir para trabajar. Ahora, esta ropa se vende por internet.
"La princesa estaba dormida esperando que la besáramos para despertarla", declaró a este diario Stephan Bohle, director de la agencia de publicidad Herr Ledesi, que comercializa la ropa. "En marzo del 2003 leímos en el periódico que los internos de Tegel se hacían su propia ropa y fuimos a verla. Tras negociar con las autoridades, seleccionamos las prendas más atractivas y creamos un concepto de marca e imagen", recuerda Bohle, que ha utilizado como modelos a expresidiarios que están en libertad condicional.
Así nació Haeftling (significa preso), cuya tienda on line fue lanzada a comienzos de julio. "La idea era comercializar la ropa en Alemania, pero llegaron encargos de todo el mundo que superaron la capacidad de producción de los internos", dice Bohle. Antes de crear una campaña publicitaria habían surgido compradores de Los Ángeles, Nueva York, Toronto, Buenos Aires, Londres, Johannesburgo, Estocolmo, Madrid, Tokio y Sydney, interesados por las camisas a rayas confeccionadas por asesinos, violadores y traficantes.
Exceso de éxito
"A las tres semanas estábamos tan desbordados que tuvimos que cerrar la web", recuerda el publicista. Volvieron a abrirla a finales de noviembre, después de entregar los pedidos atrasados y reorganizar la producción ocupando a más presos en ella. Desde comienzos de febrero la web también está en inglés y las botas de trabajo, bolsos de cuero, chaquetas y pantalones vaqueros hechos por manos delictivas se distribuyen por toda la Unión Europea.
"Las cárceles tienen unos presupuestos tan ajustados que esto les permite tener fondos para invertir en equipamiento e instalaciones", explica Bohle. Por eso, cuando se empezó a hablar de Haeftling en la prensa, no tardaron en acudir decenas de cárceles de toda Alemania interesadas en que Herr Ledesi comercializara también sus productos. Hoy, Haeftling vende ropa de cama, toallas y zapatillas hechos en una cárcel de Baviera, camisas de una institución de Sajonia-Anhalt, y vino, mermelada y licor producidos en una penitenciaría suiza. Este año abrirán tienda en Berlín.
Entre los más de 5.000 productos que Haeftling ha vendido ya, la estrella es la clásica camisa de rayas, las chaquetas y los vaqueros. El 2003 facturaron unos 200.000 euros (33,28 millones de pesetas) y para el 2004 esperan alcanzar el millón de euros (166,38 millones de pesetas). Los beneficios se reparten entre la distribuidora, las cárceles y el sueldo de los presos, unos 12 euros (2.000 pesetas) diarios.
Noticia publicada en la página 24 de la edición de Lunes, 9 de febrero de 2004 de El Periódico - edición impresa.
Unos amigos de Manresa me han mandado un mail explicando su campaña contra la Caixa por sus actividades relacionadas con Irak. Está en catalán, pero al final hay links para saber más:
Les trames econòmiques de la guerra
Mentre la ciutadania es manifestava contra la guerra de l’Iraq, la Caixa feia gestions als salons del poder per esgarrapar un tros de pastís del nou Iraq colonial. Mentre les bombes queien sobre Bagdad, la Caixa maniobrava per tenir un lloc en l’administració del dia després.
Des de principis d’abril de 2003 el govern espanyol mantenia converses amb Washington sobre els negocis de reconstrucció de l’Iraq. Els mateixos que duien a terme la destrucció del país ja preparaven el negoci de la reconstrucció, segons el peculiar principi que destruir un país te’n dóna els drets d’explotació. Les empreses beneficiàries eren nomenades a dit, sense concurs públic, bàsicament entre els grups empresarials que financen Bush. També hi havien de sucar empreses d’altres països de l’Eix del Bé, com el Regne Unit i l’Estat espanyol.
El 9 de maig de 2003 el diari econòmic Expansión publicava una llista d’empreses espanyoles que obtindrien contractes a l’Iraq administrat pels EUA. En aquesta llista hi figurava la Caixa. Cal fer notar que la Caixa ja havia estat nomenada com a beneficiària abans de saber què li tocaria exactament: a tu et tocarà alguna cosa, ja veurem què. Per què aquesta deferència? Per què la designació política d’aquesta empresa?
La promesa es fa realitat
El 29 d’agost de 2003 es va saber quin era el regal que obtindria la Caixa. L’Autoritat Provisional de l’Iraq de Paul Bremer va anunciar la concessió del Banc Comercial de l’Iraq a un consorci de tretze bancs liderats pel JP Morgan Chase. Entre aquests tretze, la Caja de Ahorros y Pensiones de Barcelona (quan es tracta de negocis la catalanitat de la Caixa desapareix com les armes de destrucció massiva del Saddam).
Gran negoci a la vista
El Banc Comercial de l’Iraq serà finançat amb fons de l’ONU provinents del petroli iraquià (inversió mínima per a la Caixa) i a la llarga serà un gran negoci per al consorci perquè serà la institució encarregada de finançar les importacions i les exportacions. L’Iraq globalitzat que estan dissenyant serà un paradís de les multinacionals i la privatització, i no serà precisament un país autosuficient. Caldrà, doncs, que importi moltes coses i, per suposat, exportarà molt, molt petroli. I aquí hi ha el gran negoci per a la Caixa.
Què hi diu la Caixa
La Caixa no ha fet publicitat dels seus negocis amb el Paul Bremer ni dels seus acords amb el govern espanyol. En comptes d’això, si entreu en una de les seves oficines hi trobareu fulletons de “solidaritat amb el poble iraquià que pateix” i peticions que feu donacions al compte corrent que la Caixa ha habilitat per a Intermón Oxfam. Cortina humanitària per tapar els seus negocis colonials.
http://www.publicintegrity.org/wow/report.aspx?aid=74
www.expansion.com/documentos, accessible només per a subscriptors
http://uktop100.reuters.com/latest/J_P_Morgan_Chase/top10/default.asp
www.boicotpreventiu.org
hola quisiera saber donde puedo comprar ropas de esta marca en madrid me gustaria tener algo por el sentido y lo elaborado que esta el estilismo de las prendas gracias
Enviado por: abel en Mayo 15, 2004 05:09 PM

