Marzo 22, 2004
Activismo y derechos humanos
Cambios
Después de pasar el fin de semana en casa, vuelvo a Madrid dentro de unas horas. Quería dedicar un buen rato a escribir sin pensar, porque necesito desahogarme, pero ya encontraré mejor momento.
Imagino que las discusiones políticas bajarán de intensidad esta semana, que poco a poco volverá la normalidad hasta la próxima. A mí ya empiezan a preocuparme otras cosas.
Discutía el otro día con un amigo sobre lo mucho que me sorprendía la indiferencia generalizada ante la guerra que estamos viviendo. Realmente estamos en guerra, pero no sólo contra el terrorismo que nos venden, ni mucho menos. La desigualdad de la que hablaba Roy en el artículo que citaba en el post anterior es el gran frente. Empatado, relacionado, mezclado con la que el otro día señalaba ¡finalmente! hasta el mismo Pentágono: el cambio climático.
Es cuestión de muy poco tiempo. Nos queda muy poquito para enmendarla.
No es algo nuevo, por supuesto, lo hemos oído tanto que estamos narcotizados, todo lo más nos ponemos gomina en lugar de laca y tan panchos. Pero sí es nuevo que el Pentágono le conceda tanta importancia y que llegue a afirmar que "el cambio climático se consumará en los próximos 20 años y que ha llegado el momento de que los gobiernos afronten el tema no ya como una cuestión ecológica, sino de seguridad nacional".
Me parece vital pensar en ello hoy Día Internacional del Agua (por cierto, que estoy leyendo un libro sobre las multinacionales del agua que me está dejando helada).
Reproduzco aquí un artículo sobre las conclusiones de El Pentágono publicado en El Mundo el pasado viernes:
El Pentágono augura una catástrofe mundial debido al cambio climático
Un informe considera que esta amenaza es tan grave como la del terrorismo
Pronostica guerras por el control del agua y los recursos naturalesCARLOS FRESNEDA. Corresponsal
NUEVA YORK.- El Pentágono ha elaborado un informe apocalíptico sobre los efectos del calentamiento global y ha advertido al escéptico presidente Bush que la amenaza es tan real, grave e inminente como la del terrorismo.
El futuro agorero que describe el Pentágono está a medio camino entre Mad Max y El día después: habrá guerras por el control del agua y de los recursos naturales; las sequías y los temporales causarán miles de muertes; unos 400 millones de personas se verán «desplazadas» de regiones inhabitables en Africa, en el sur de Asia, en Suramérica; el Norte de Europa se convertirá en una especie de Siberia y el mar anegará gran parte de los Países Bajos.El informe del Departamento de Defensa, destripado por la revista Fortune, ha permanecido en secreto durante cuatro meses a la espera de una respuesta que no llega por parte de la Casa Blanca.
El título es suficientemente revelador: Un escenario de cambio climático abrupto y sus implicaciones para la seguridad de Estados Unidos. Y las conclusiones, así de agoreras: «El caos y el conflicto serán condiciones endémicas de la vida... Una vez más, la guerra definirá la vida humana».
Seguridad nacional
Más preocupante aún: el Pentágono sostiene que el cambio climático se consumará en los próximos 20 años y que ha llegado el momento de que los gobiernos afronten el tema no ya como una cuestión ecológica, sino de seguridad nacional.
El informe lleva la firma prestigiosa de Andrew Marshall, un veterano estratega de 82 años que trabaja en las penumbras del Pentágono desde la era Nixon y al que sus colaboradores conocen afectuosamente como Yoda. Marshall no es lo que se dice un ecologista infiltrado; a él se debe la idea del escudo antimisiles y, más recientemente, el plan para modernizar el Ejército norteamericano.Aunque Marshall ha preferido guardar silencio, sus colaboradores aseguran que el informe es una respuesta a la pasividad del presidente Bush -que renunció a los acuerdos de Kioto y ha cuestionado incluso la existencia del calentamiento global- y un llamamiento a las compañías americanas para que reconozcan la magnitud de la amenaza y obren en consecuencia.
«El problema al que nos enfrentamos es que esta vez no hay enemigo hacia el que apuntar nuestras pistolas, ni forma de poder controlar la amenaza», declaraba recientemente al diario The Observer uno de los autores, Doug Randall. Según el informe del Pentágono, basado en lo que sus autores consideran como irrebatible evidencia científica, el cambio climático puede desencadenarse de una manera abrupta entre los años 2010 y 2020 y acabar cuajando en una «Pequeña Edad del Hielo» como la ocurrida entre los años 1300 y 1850.
El informe no ahonda en los factores humanos que están causando el cambio climático, aunque advierte que hemos llegado tal vez a un punto irreversible y que los gobiernos deben de empezar a plantearse ya los «escenarios» para dosificar el uso de los recursos naturales, paliar posibles catástrofes, intentar prevenir guerras y fomentar investigaciones en geoingeniería.
Publicado por magda Marzo 22, 2004 07:23 AM
Desgraciadamente, creo que el informe del Pentágono tiene razón. La situación es crítica y en los próximos años empezaremos a vivir sus devastadoras consecuencias. Pero esto no es nada nuevo, no podemos decir que no estuviéramos avisados. Ya en 1972 el Club de Roma, una asociación privada compuesta por empresarios, científicos y políticos, publicó "Los límites del crecimiento", un exhaustivo y alarmante estudio realizado al respecto por un grupo de investigadores del Massachusetts Institute of Technology (M.I.T.), encabezado por el profesor Dennis L. Meadows. Pero el mundo nada, ni caso.
Veinte años más tarde se publicó otro informe, elaborado también por Meadows y algunos de sus antiguos colaboradores: "Más allá de los límites del crecimiento". En él se nos advertía de que el empleo de los recursos y la generación de contaminantes habían rebasado las tasas sostenibles; que si no se reducían de forma importante los flujos de energía y de material, el mundo estaba abocado a un declive rápido y fuera de control, y que la única solución sería reducir dràsticamente el consumo material. De esto hace ya doce años, y ¿hemos hecho algo al respecto? Sí: seguir consumiendo, seguir contaminando. Todos somos culpables, unos más que otros, claro. Lo son los dirigentes de los países más desarrollados y, por tanto, más contaminantes. Pero también lo somos todos nosotros cada vez que abrimos el grifo más de la cuenta, cada vez que dejamos las luces encendidas sin necesidad, cada vez que tiramos la basura al contenedor que no le corresponde, cada vez que cogemos el coche particular en lugar de utilizar el transporte colectivo...
Ahora, según el Pentágono, se acerca el final y posiblemente sea cierto... Esperemos que Gaia sea tan sabia como dice Lovelock, aunque a nosotros y a nuestros hijos esto no nos va a ayudar mucho.
A propósito del Día Internacional del Agua, leo en Internet que una sexta parte de la población mundial (más de 1.000 millones de personas) viven sin agua potable.
Lo denuncia hoy Manos Unidas :
http://www.manosunidas.org/


