Abril 25, 2004

Activismo y derechos humanos
El equipo A en Irak

Una guerra muy privada es el título del reportaje de William R. Polk publicado hoy en La Revista de La Vanguardia. En él se detalla el funcionamiento de las empresas de mercenarios que operan en Irak. El negocio paramilitar es hoy un gran negocio. William R. Polk, director de la Fundación W.P. Carey, destapa esta ilegalidad, una más de las muchas que desde hace más de un año se cometen en la antigua Mesopotamia. A continuación, algunos párrafos del artículo:

Hay indicios de que en Estados Unidos la opinión pública empieza a estar seriamente preocupada, como ya ha ocurrido con la española. La prensa estadounidense, durante mucho tiempo pasiva ante los costes de la guerra, publica ahora una cantidad cada vez mayor de fotos con escenas de matanzas y artículos que sugieren que la guerra va mal.
(...)

Y la respuesta siempre suele ser la misma: buscar a otros, ya sean extranjeros o personas por las que la opinión pública no se preocupe, para que lleven a cabo los combates... y sufran las bajas. (...)
Sin tener conciencia de los precedentes históricos, Estados Unidos recurre hoy a ese procedimiento. Sin embargo, de un modo típicamente estadounidense, lo ha adaptado a su compromiso con la libre empresa. Su fuerza militar está cada vez más “privatizada” y “externalizada”. Entre las llamadas “empresas militares privadas” que han acudido en masa a Iraq desde la invasión de hace un año puede que haya unas 400 compañías que ofrecen los servicios de mercenarios. Muchas son pequeñas, pero unas pocas ya han engordado hasta convertirse en gigantes. La mayor de este nuevo sector paramilitar –como en todo en Iraq– es Halliburton, la compañía que dirigió años atrás el vicepresidente Dick Cheney y de la que aún recibe un sustancioso pago anual.
(...)

Entre las “empresas militares privadas” más recientes y con un crecimiento más rápido se encuentra Blackwater USA, creada en 1998, pero que tiene ya unos ingresos anuales superiores a los 1.000 millones de dólares. La mayoría de las demás compañías que operan en Iraq emplean únicamente a unos pocos guardaespaldas o técnicos, pero algunas son ya grandes empresas. Entre ellas están Military Professional Resources Inc., Vinnell Corporation (hoy parte de Northrop-Grumman), Aviation Development Corporation y Dy-Corp.

Estos “expertos en soluciones”, como les gusta denominarse, tienen mucho interés en no ser percibidos como expertos en mercenarios, porque de acuerdo con la convención de Ginebra, los mercenarios son ilegales. Aprendimos sobre las hazañas africanas de los “mercenarios blancos” en la popular película Los perros de la guerra. Deseosos de evitar esa mala imagen, las actuales empresas de guerreros privados se anuncian como patriotas que, tras haber recibido entrenamiento de su gobierno, desean seguir ayudándolo en su lucha. A cambio, claro está, de unos muy jugosos honorarios.
Los pagos son notables. Al parecer, una empresa, Dy-Corp, recibe 2.000 millones de dólares al año. No es la única. El ámbito paramilitar en su conjunto es uno de los sectores de mayor crecimiento de la economía mundial y se espera que los ingresos alcancen por lo menos los 150.000 millones de dólares anuales dentro de unos pocos años.

Más dinero que en el Ejército

Las cifras de personal paramilitar empleado son impresionantes. Una empresa, Military Professional Resources Inc., afirma tener en su plantilla a más de 10.000 antiguos soldados muy cualificados. Otra, Global Risks, ha tenido una actuación espectacular en la “externalización” de la fuerza desplegada en Iraq: afirma mantener en el país a unos 500 gurkas y otros tantos fiyianos.

Como compañías privadas que son, los criterios de rentabilidad pasan por la formación previa, la disponibilidad y el coste. Así, al menos una empresa, Erinys, ha empleado a antiguos miembros de las fuerzas de seguridad sudafricanas, de dudosa reputación. Aunque los gurkas y los fiyianos pueden salir baratos, las empresas ofrecen hasta 1.500 dólares diarios a los paramilitares occidentales, unas tres veces el salario mensual de los soldados profesionales. Y, con esos precios, consiguen lo que necesitan.

Los 20.000 paramilitares aproximadamente (puesto que nadie dispone de cifras exactas) que hay ahora empleados en Iraq suponen más del doble de la fuerza expedicionaria británica; procedentes de unas 30 compañías, constituyen una coalición más amplia que la reunida por el gobierno estadounidense. (...)

Aún más notable es la incursión de estas compañías en el terreno político. En los últimos años, las diez mayores empresas han gastado más de 30 millones de dólares en sus “lobbies” y donado más de 10 millones de dólares a campañas políticas. Algunas han sido incluso menos sutiles: al parecer, Blackwater USA ha contratado a la empresa de relaciones públicas dirigida por el antiguo jefe de personal de Tom DeLay, líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes. La empresa también emplea a la esposa de DeLay. Haciendo gala de un exquisito sentido del bipartidismo, la compañía propietaria de Military Professional Resources Inc. ha contratado como relaciones públicas a la esposa de Tom Daschle, líder de la minoría demócrata del Senado.

Estas “empresas militares privadas”, que satisfacen una necesidad y son capaces de movilizar grandes sumas de dinero para obtener apoyo político, han asumido tareas militares y de combate por todo el mundo. En Iraq, protegen a los principales representantes del gobierno estadounidense, vigilan los oleoductos, proporcionan alimentos y ocasionalmente combaten; en Afganistán, protegen al nuevo presidente; en Colombia, destruyen cultivos de coca y luchan contra la guerrilla; en las Filipinas, combaten la guerrilla mora; en Guantánamo, no sólo construyeron el penal, sino que incluso interrogan a los “combatientes enemigos”. En Kuwait, Jordania, Nigeria, Bosnia y otros lugares han entrenado a los ejércitos nacionales. Y, cada vez más, colaboran con los programas de armas para los militares estadounidenses.

El Gobierno de Estados Unidos no es el único cliente de las nuevas empresas. En el peligroso entorno de Iraq, todos los contratistas se ven obligado a requerir los servicios de una fuerza de seguridad privada para proteger a sus empleados. Se ha calculado que esta partida absorbe quizá un cuarto de todos los fondos destinados a la reconstrucción.

Si la tradición de utilizar fuerzas paramilitares es tan antigua y es una práctica tan ampliamente adoptada, ¿qué es lo diferente ahora? Ante todo que las fuerzas de seguridad privadas no se hallan bajo un control militar o civil oficial y operan en esencia fuera de cualquier jurisdicción legal. Frente a los nativos, emplean una fuerza abrumadora. En los casos, que quizá sean inevitables, en que abusan de su poder, sólo son responsables ante quienes los han contratado.

Sin que sea una sorpresa, los iraquíes han empezado a centrar su hostilidad en los paramilitares. La furia contra ellos se puso gráficamente de manifiesto cuando la multitud mató y mutiló a cuatro empleados de Blackwater USA en Falluja. (...)

Como resultado de la decisión del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, de privatizar muchas tareas de las Fuerzas Armadas estadounidenses, éstas se han vuelto tan dependientes de esas empresas paramilitares que algunos observadores creen que será imposible invertir la tendencia. Según ha resumido Peter Singer, autor de Corporate Warriors (Guerreros empresariales), “este nuevo sector militar engloba a cientos de compañías, miles de empleados y miles de millones de dólares en ingresos”. Se ha hecho indispensable. La cuestión que queda en el aire es si se podrá lograr que sus agentes operen de acuerdo con la política pública y en modos que no fomenten una mayor hostilidad. Ésta es la cuestión planteada de forma brutal por los asesinatos de Falluja.

© William R. Polk
Traducción: Juan Gabriel López Guix

Las pirncipales obras de William R. Polk son: The United States and the ARab World, The Elusive Peace, The Middle East in the Twentieh Century, Neighbors and Strangers. The Fundamentlas of Foreign Affairs, Polk's Folly. An American Family Historiy y The Birth of America.


Publicado por magda Abril 25, 2004 10:42 PM | TrackBack

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