Mayo 22, 2004

Literatura
Noticias del gremio

A veces recibo mails preguntándome si se puede vivir de la literatura. En el fondo, quienes hacen esta pregunta adivinan la respuesta. Es imposible, salvo para tres o cuatro excepciones que hoy estaban invitadas a la boda. Sin embargo, a casi nadie del gremio le gusta abordar el tema. Los periodistas autónomos (free-lance) tampoco compartimos información sobre las tarifas de los reportajes. Hablar de dinero es de mal gusto, una especie de tabú, y así nos va a todos.

Los contratos estipulan que las editoriales deben informar a los autores de cuántos libros han vendido cada año durante el primer trimestre del año inmediatamente posterior. A estas alturas del segundo trimestre, aún hay “liquidaciones” que ni quiera han sido enviadas. Con la palabra “liquidaciones” me estoy refiriendo a la carta que certifica el número de ejemplares vendidos, no al pago (si lo hubiere). Una vez el autor (o su agente literario) recibe esa información debe emitir una factura por el importe estipulado y esperar nueva y pacientemente a poder cobrar. En ocasiones, el retraso es espectacular.

Las liquidaciones son además actos de fe. Cada editorial te dice cuántos libros se han vendido, cuántos se han “regalado” como promoción y cuántos se han estropeado durante el año anterior. Los autores tienen que creérselo. No hay manera de comprobar las cifras.

A los retrasos informativos y monetarios estamos acostumbrados todos. Pero este año la cosa se ha complicado. Me cuentan que durante el 2003 la cifra de “estropicios” está siendo tremenda. Recientemente, he podido comprobarlo por mí misma. La liquidación de uno de mis libros asegura que ha habido centenares de ejemplares estropeados, pero no me explica cómo, así que no sé si es que al transportista se le ha caído una mancha de aceite encima de la portada o si algún librero se ha cargado una página al apuntar el precio.

No es cuestión ahora de buscar culpables, odio los chivatos. Bastante apuro habrá pasado el pobre “estropeador”. Pero creo que deberíamos empezar a pensar en alguna solución como, por ejemplo, pasarle unos metros de “aeronfix” –así le llamábamos de pequeños- a las editoriales para que los forren. O tal vez sería más adecuado un rollo de papel de aluminio.
Me temo que este post tendrá una segunda parte.

Publicado por magda Mayo 22, 2004 09:26 PM | TrackBack

Comentarios

Como siempre he dicho el menor de los problemas del autor es que algún lector saque una fotocopia de parte de un libro.
No son los Derechos de Autor los más vulnerados, son el resto de los derechos de los escritores (o músicos) que son pisoteados por editoriales (o discográficas).

Enviado por: Gatmorgan en Mayo 23, 2004 03:02 AM

Hombre, hay editoriales y hay editoriales. En general, hasta donde yo llego, el editor suele ser legal con el autor. Otra cosa es que las liquidaciones sean para echarse a llorar, pero es que vender, libros, lo que se dice vender, se venden pocos. Muy poquitos. Y claro, alguien tiene que tener la culpa de eso, ¿no?

Enviado por: Alber en Mayo 24, 2004 10:36 AM

Hola, Alber,
yo no digo que las editoriales no sean "legales". Pero sí es cierto que las liquidaciones raramente llegan durante los periodos establecidos por la ley. Sin liquidación no hay pago y ese pago es el sueldo del autor.
Tienes razón en que casi nunca son positivas (es decir que los royalties procedentes de las ventas no suelen superar la cantidad adelantada por este concepto), pero el autor tiene derecho a saberlo durante el plazo establecido. Y también tiene el derecho a cobrar lo antes posible.
Como comentaba en el post, lo de los ejemplares estropeados está cada vez más que extendido y nunca se detallan las causas del estropicio. Antes no sucedía.
Es cierto que las editoriales tienen muchos problemas para vender libros. Y también que este no es el mejor país para hacerlo, pero durante los años pasados se ha vivido algo similar a una "burbuja". Se publicó demasiado, se especuló demasiado y luego los libros editados no se vendieron. Imposible hacerlo, porque el mercado no los absorbe y, en segundo lugar, porque en el fondo sólo se promocionan los best-sellers. Y muchos libros aparecen en los catálogos, pero poco más. A las pocas semanas ya no se pueden encontrar en las librerías.
Este Sant Jordi muchos escritores se han quejado de que las casetas barcelonesas estaban ocupadas por "mediáticos". Cada año son más los que se apuntan a este circo. Y el espacio que ocupan los "famosos" con sus promociones -unida a la relación que existe entre editoriales y medidos comunicación- impide que obras más humildes lleguen a las páginas de los suplementos de cultura.
En los últimos tiempos, los adelantos han bajado sustancialmente. Editores que antes ofrecía 2.000 € como avance, no pasan ahora de los 1.000 € (hay editoriales que no adelantan nada y otras que ofrecen entre 300 y 600 €, siempre brutos).
Estas cifras son fácilmente demostrables.También han bajado los % de los royalties. En los libros de bolsillo casi nadie paga el 7%, sino que directamente se pasa al 6%. Son sólo algunos ejemplos.
Es necesario distinguir entre pequeñas editoriales y grandes grupos ligados a multinacionales. Aun así, no creo que en ninguno de los casos actúen con mala fe. Pero lo que sí sé es que los autores deben tener muchísima. Mucha fe para aguantar y encerrarse a escribir durante unos meses.
Hace unas semanas un grupo de escritores catalanes se quejaba de la banalización del día del Libro. Aunque destacan los problemas que ello supone para la literatura catalana en concreto, muchos de sus argumentos están relacionados con el tema de este post. Reproduzco el artículo aparecido sobre el tema en La Vanguardia del pasado 8 de mayo:

Un grupo de escritores dejará de participar en el día del Libro por su “banalización”

Varios destacados narradores denuncian en un documento el trato discriminatorio de la literatura en catalán en su proyección pública

Porcel, Riera, Saladrigas, Bosch, Lienas, Torrent, Simó y Teixidor suscriben el escrito “El Drac es menja Sant Jordi”

ROSA MARIA PIÑOL - 08/05/2004

Barcelona. – Al día de Sant Jordi le han salido voces críticas. Y son voces de peso: un grupo de escritores catalanes, profundamente disconformes con el cariz que ha ido tomado la fiesta del libro, en su opinión cada vez más banalizada y dominada por la mercantilización, amenazan con dejar de participar en ella. Así lo indican en un documento titulado “El Drac es menja Sant Jordi” que por ahora han suscrito Alfred Bosch, Gemma Lienas, Baltasar Porcel, Carme Riera, Robert Saladrigas, Isabel-Clara Simó, Emili Teixidor y Ferran Torrent. Para ellos, lo que ocurre el día de Sant Jordi es “el síntoma más evidente de los riesgos que amenazan” la literatura en catalán, que creen que pasa “por un momento crítico”.

Este texto surge de la reflexión y opinión compartida de un grupo de autores, que no pretenden “ser representativos de nada ni ser depositarios de la verdad”, y quiere ser una llamada de atención dirigida a las entidades del sector del libro y a los poderes públicos. “Vemos una serie de patologías en el mundo del libro que afloran con fuerza el día de Sant Jordi: cada vez más esta jornada deriva hacia el espectáculo y la frivolización. Nos consideramos creadores literarios, y no tenemos ninguna aspiración de ejercer de showman. Y un cierto carnaval se está comiendo la creación literaria”, explicó ayer Alfred Bosch en la presentación del documento.

“El día de Sant Jordi tendría que ser una ocasión de encuentro con los lectores, pero se ha convertido en un espectáculo terrorífico –dijo Carme Riera, por cierto una de las autoras triunfadoras del pasado Sant Jordi–. Las editoriales no hacen publicidad directa de los libros. Nos usan a nosotros como personas anuncio”. “Ahora la jornada es puramente comercial –añadió Gemma Lienas–. Los editores se han inventado un tipo de escritores que son el espectáculo del Sant Jordi. Y también es legítimo que los mediáticos intenten vender”. Para Baltasar Porcel, una jornada que era “una fiesta para la cultura, y concretamente para la literatura catalana, se dedica ahora a exaltar y propagar lo más banal: y te encuentras firmando al lado de un actor porno o un personaje que cobra por hacer de mariquita en televisión. Y que conste que no tengo nada contra ellos”.

En opinión de este grupo de autores, la deriva hacia la banalización es mucho más acentuada en la literatura catalana que en la castellana, que “cuenta con el apoyo decidido de instituciones, medios de comunicación y empresas”. En cambio, las letras catalanas no tienen, según ellos, la proyección pública y el trato equitativo que merecen. Los autores achacan la “crítica” situación actual a “la relación particular que se ha establecido entre la industria del libro y los medios de comunicación”. “El mundo editorial –afirman– se ve incapaz de reaccionar ante el impacto de los medios; muchos medios están atrapados por la inmediatez de las audiencias; y las instituciones se inhiben del papel regulador y de las políticas educativas que les han encomendado los ciudadanos. A menudo invocan las fuerzas del mercado como explicación, pero tales fuerzas no siempre respetan las normas del juego limpio”.

El escrito propone diversas medidas: separar literatura y espectáculo en el aspecto promocional, porque “no todos los libros son iguales”; distinguir idiomas y modalidades en los balances de ventas, porque “tratar el libro como un único producto, dirigido al mismo público, es confuso”; regular la publicidad del libro de modo que haya “garantías de libre concurrencia” y se evite “la promoción encubierta” y la “endogámica”; la adopción de políticas adecuadas para igualar la presencia del libro en catalán y la del libro en castellano en los medios; ordenar los rankings de ventas a través de una agencia central computerizada, para que las listas sean fiables.

Enviado por: Magda en Mayo 24, 2004 11:53 AM

Caray, Magda, como argumentes con tanta vehemencia delante de tu editor, te sube el porcentaje de los royalties ipso facto ;-)

En realidad, yo lo que estoy es en contra de la queja continua (lo digo en general, no por ti en particular, ojo). Creo que nuestro gremio es el más quejica que existe y siempre estamos igual. ¿Que vamos a peor? Pues probablemente sí. ¿Que la calidad de nuestros libros suele ser miserablemente baja? Pues también. Pero me molesta que se meta en el mismo saco a un montón de editores, pequeños editores casi siempre, que sí hacen un trabajo serio y honrado con el autor. Me molesta que, como en el primer comentario de este hilo, se afirme así sin más que los editores pisotean los derechos de los escritores. Pues algunos quizás sí, pero otros muchos no. Hay editores en España que hacen edición casi en plan francotirador, apostnado por productos que no siempre salen adelante. Y eso, a mí al menos, me merece un respeto.

Enviado por: Alber en Mayo 24, 2004 05:30 PM

Alber, completamente de acuerdo contigo en que el colectivo de escritores es increíblemente quejica. Conozco a autores de 30 años que se quejan de que no se les está haciendo justicia. La soberbia y el victimismo que algunos alcanzan son insoportables. Pero una cosa no quita la otra.
Desde hace meses, trabajo en el proyecto www.rescatalogados.com en el que se quiere dar una segunda oportunidad a los libros saldados o descatalogados prematuramente. Los autores que quieran participar en el proyecto podrán hacerlo si asumen su parte de responsabilidad -en otras palabras, se arremangan- y sus obras son interesantes (no aceptaremos manuales de feng-shui para comerse el queso del vecino).
En este sentido, el autor deberá hacer algo más que despotricar contra editores y mercado. Si estás interesado, puedo enviarte más información cuando en las próximas semanas.
Coincido contigo, como expresaba en mi comentario anterior, en distinguir entre pequeños y grandes editores, pero creo que cualquier editor debería pagar una cantidad mínima -mínimisa- a sus autores (¿por qué pagar a la imprenta y no al autor?). Si no puede, es mejor que no edite, porque todo el mundo acabará sufriendo (supongo que para mí la Cultura con mayúsculas tiene tanta importancia como el Estatuto de los Trabajadores. Yo no me estoy quejando de incomprensión ante el supuesto "arte" de los autores, sino de incumplimientos generalizados de las condiciones de los contratos).
/Magda
Sobre mi vehemencia, glups, tengo que decir que me ha metido en algunos líos. En la primavera del 2001 publiqué en El Periódico un artículo sobre esta misma cuestión, el retraso de los editores a la hora de pagar. Ese año mis editores no me debían nada, pero sabía por otras personas que se estaban retrasando muchísimo (la excusa: que con el cambio al euro los archivos se habían desmontado y así semana tras semana). Escribí el reportaje con la mala suerte de que la única foto publicada de una "morosa" fue la de mi editora de aquel momento. No fue la única persona a la que entrevisté y de la que aparecían sus declaraciones en el texto, pero sí la única que salió con foto (la eligieron en la redacción). Cuando nos vimos -en la presentación del libro que acababa de editarme- me dirigió una mirada "potente" y me preguntó el motivo por el cual ella era la única señalada de ese modo. Fue una situación embarazosa, pero sin más consecuencias. No me guarda rencor. Me la encontré el otro día por casualidad y fue un encanto. Por cierto, que es editora de una multinacional.

Enviado por: Magda en Mayo 24, 2004 06:20 PM

Estoy de acuerdo contigo en que los contratos se firman para ser cumplidos. Pero no estoy de acuerdo con que haya que pagar una cantidad mínima a los autores. Este no es un oficio de asalariados. Yo escribo libros por las razones que sean, pero no para que nadie me pague por ello. Todo eso viene después, cuando publicas y todo eso. Por decirlo de alguna forma, de manera colateral.

Y por supuesto, estaré encantado de recibir información sobre rescatalogados.com.

Enviado por: Alber en Mayo 24, 2004 07:53 PM

¡Tengo miedo!

Acabo de publicar mi primera novela. Salió a mediados de junio a la calle.

Estoy leyendo lo de las liquidaciones y estoy alucinando: para empezar es la primera vez que oigo hablar de ellas, a mi nadie me había dicho eso, al contrario, me habían dicho que había que esperar un año para que te pagaran, así por las buenas.

La que yo creía que era mi agente, se va a vivir fuera y resulta que me devuelve los derechos, de palabra, porque yo aún no tengo carta.

Total, que me pregunto si la segunda la debería publicar con ellos o no.

Es una pequeña editorial de Barcelona.

¿Alguien puede aconsejarme un poco, por favor?

Besos

Enviado por: laia en Julio 12, 2004 01:47 PM