Julio 07, 2004
Activismo y derechos humanos
Condena de la Universidad de Al-Najah
Los dos palestinos asesinados ayer en Nablús eran el profesor universitario y ciudadano estadounidense Khalid Salah y su hijo. El joven, de dieciséis años, era uno de los estudiantes que nos recibieron el pasado mes de marzo en la Universidad de Nablús.
Aquella visita fue muy corta. De ella sólo recuerdo el paseo a oscuras pr las calles de la vieja ciudad, las casas arrasadas. Pero si tengo que ser sincera apenas si tengo una imagen clara de aquellas ruinas. Lo que se me ha quedado en la cabeza es la voz de un estudiante tímido que se puso a charlar conmigo por aquellas callejuelas. Tenía una voz muy dulce. Quería hablarme de su pueblo, por supuesto, pero no dijo nada en contra de Israel. No era el suyo el típico discurso politizado, sino el de alguien muy joven que aspira a vivir en paz y que no entiende por qué razón muchos de sus compañeros de clase deben ir a clase cada día subiendo y bajando varios montes para esquivar los controles militares. Si tuvieran que esperar en las colas nunca llegarían a tiempo.
El joven vivía en el centro de Nablús durante la semana y volvía a la casa de sus padres los fines de semana a pesar de que la distancia entre uno y otro lugar le llevaría apenas unos minutos en condiciones normales.
Tenía buenas notas.
A lo largo de los últimos años he conocido a muchos jóvenes que han hecho su carrera bajo bombas y ataques de todo tipo en diferentes lugares del mundo. Como el joven de Nablús, me han contado que la cultura y el conocimiento son la mejor manera de resistencia y de ayudar a tu pueblo. Y, por extraño que pueda sonar en este privilegiado y multimediático lugar del mundo, un modo de evadirse.
Condemnation of the Killing of Prof. Khalid Salah
An-Najah National University condemns the killing of its Professor, Prof.
Khalid Salah, of the Faculty of Engineering, early this morning. He was 54
years old. His sixteen-year old son, Muhammad, was also killed.Prof. Khalid Salah was killed in cold blood by the Israeli Occupation Forces
in his flat where he lived with his family. Both were left bleeding for four
hours until they died. Medical teams were not allowed to offer their urgent
first aid to them.Prof. Khalid Salah was born in 1950 and started his work at the university
in 1979.Prof. Khalid Salah was an American citizen. He was awarded his PhD in the
Electrical Engineering from California University (Davis) in 1985. He
received his MSc in Electronic Engineering from Wales in the United Kingdom
in 1980.An-Najah National University appeals to the international community, all
associations, and international human rights as well as the academic
institutions all over the world to express their outrage at the Israeli
Government and demand it stop such aggressions against Palestinian citizens.An-Najah National University
pr@najah.edu
Publicado por magda Julio 7, 2004 02:23 PM
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Ok, guapa, ya se me han pasado las ganas de tomarme una Coca-Cola, incluso de irme de fiesta.
Siento muchísimo lo que ha ocurrido.
Un besote y ánimo.
Enviado por: noalaguerra en Julio 7, 2004 03:43 PMa uno se le acaban los argumentos ante la barbarie de los israelíes. ya se que no se han de juntar churras con merinas pero el otro dia me narraban la realidad de los maltratadores que lo son porque lo vivieron durante su infancia, es curioso como el ser humano acaba adoptando conductas que aborrece, pues lo del pueblo de Israel es algo similar, nos han vendido durante años el horror del genocidio nazi y ahora lo reproducen con similar virulencia en las carnes de los palestinos.
Siento muchísimo tu pérdida, aunque a todos nos afectan las victimas de estos conflictos (pese a que ya empezamos a tener cierta "ceguera") nunca llegamos a creer que uno de estos casos nos afecte directamente, de una u otra manera es otra muerte inútil que pone un ladrillo mas entre ambas culturas.
Un beso, Magda
Enviado por: metamike en Julio 7, 2004 04:48 PMGracias por vuestros mensajes, noalaguerra y metamike, pero creo que he escrito una anotación confusa y que parece que el chico asesinado ayer es el mismo que estuvo conversando conmigo.
Cuando he colgado el post ni siquiera he querido pensar en esa posibilidad. Se me ha pasado por la cabeza, pero había muchos estudiantes en aquella recepción. Lo cierto es que quien conversó conmigo por las calles de Nablús también se llamaba Muhammad, pero no he querido escribir ese nombre precisamente para no provocar confusión.
En el mensaje que he recibido esta mañana decía:
"Hola a tod@s:
Os mando el e-mail llegado de la universidad al- Najah informando de la muerte de uno de sus profesores asesinado con su hijo. Fue uno de los que nos recibieron en la universidad durante nuestro viaje a Palestina.
Saludos"
Tengo el mail del Muhammad que habló conmigo. Pensaba escribirles luego, a él y a Mira, que es la chica medio rumana medio palestina que me envió un mensaje de solidaridad pocas horas después del 11-M.
No he pensado que los dos Muhammad puedan ser la primera persona y ahora veo que sí, que podrían serlo, pero importa tan poco. Alguien de dieciséis años ha muerto al abrir la puerta de su casa. Simplemente, este chico tiene nombre porque sus compañeros de clase se han encargado de que lo conozcamos.
Del ojo por ojo, diente por diente (ya bastante criticable) hace tiempo que pasaron al ojo por diente, o ojo por nada. No sé si entendeis lo que quiero decir, pero ningún asesinato es el mejor método de concienciación o prevención. El miedo desencadena más odio, más injusticia, más daño, más muerte,,, Pero volvemos a lo de siempre, que se pare el mundo que yo me bajo
Enviado por: Peter en Julio 7, 2004 07:16 PMEn efecto, Muhammad no era el mismo chico que yo conocí. No sólo mi post era algo confuso, también lo era el mail que me mandaron y quien nos recibió en la universidad fue su padre, el también asesinado Khalid Salah. Si aquel día le acompañaba su hijo, no lo sabemos ni, como decía, importa gran cosa.
Hoy los hermanos Couso lo aclaran en una carta que han escrito en El País:
"CARTAS AL DIRECTOR
El asesinato del catedrático Khalid Salid
Javier y David Couso Permuy - Madrid
EL PAÍS | Opinión - 11-07-2004
Leemos con estupor en su periódico la noticia del asesinato por parte del Ejército israelí del catedrático Khalid Salid, su hijo de 16 años y varios compatriotas. Conocimos al profesor Kahlid Salid cuando nos recibió en la Universidad de Nablús, en el marco del viaje que realizamos a Palestina junto a periodistas y artistas españoles en marzo de este año.
La presencia de mi hermano David y la mía propia tenía la finalidad, por un lado, de contactar con las familias de los periodistas Tareq Ayoub y Mazen Dana, asesinados, como nuestro hermano, por el Ejército estadounidense, y por otro lado, conocer la realidad a la que se enfrenta la población palestina. Jamás podremos borrar de nuestra memoria la visita a Nablús. Nos costó cerca de una hora pasar el control militar (check point) que rodea está ciudad, percibiendo el sufrimiento que acarrea esta tortura que impide la libre circulación de las personas, cuando nosotros mismos tuvimos que dar agua a gente que llevaba más de seis horas esperando para entrar en su casa...
Pasado este obstáculo, y ya en la universidad, la composición del propio comité de bienvenida nos mostró una comunidad universitaria multiconfesional y sin atisbo alguno de animadversión. Nos sorprendimos aún más sabiendo que en el control antes mencionado se obstaculiza sistemáticamente el flujo de estudiantes a esta universidad, prohibiéndoles la entrada a los que vienen de otras ciudades. Nos lo explicaban varios estudiantes con los que comimos, los cuales recorrían campo a través distancias que les llevaban dos horas de ida y otras dos de vuelta con tal de eludir al Ejército israelí.
Aun con estás dificultades, el profesor Khalid sonreía con satisfacción cuando nos contaba que en su universidad una amplia mayoría (cercana al 70%) de estudiantes acababan sus estudios satisfactoriamente.
Sirvan estas letras de homenaje emocionado y agradecimiento a toda la gente que en Palestina nos dio su cariño y su apoyo, aprovechando para pedir a la profesión periodística que deje de utilizar palabras que intentan maquillar una terrible realidad: no hay "asentamientos ilegales", todos los asentamientos lo son; no hay "asesinatos selectivos", son puro terrorismo de Estado al margen de toda norma internacional; no hay "abatimientos" o "ejecuciones", hay asesinatos... ¡Por favor! Un poco de respeto a la verdad."
Carlos, de Jerusalén, me envía este artículo publicado en La Voz de Galicia para que lo cuelgue:
EXCAVADORAS
Miguel Murado
UN DÍA, en Cisjordania, tuve una revelación. Fue poco después de concluir una dura batalla en el campo de refugiados de Yenin. Allí, viendo a los niños palestinos corretear por las ruínas de lo que había sido el centro del campo (había quedado reducido a una escombrera tras los combates), comprendí que el símbolo del moderno Israel era no el arpa davídica que aparece en las monedas de shekkel ni el candelabro de siete brazos que figura en el escudo del Estado, sino la excavadora D-9, que como un dios Jano de dos caras representa toda la ideología del país: construir y destruir.
Israel es eso: una gran empresa constructora que desde hace unos cien años aspira a recalificar un solar, la tierra de los palestinos. Para eso se vale de las demoliciones, como la de la casa de ese anciano paralítico palestino al que las excavadoras enterraron vivo ayer en Jan Yunis, en la Franja de Gaza; como la de las casas de (literalmente) millones de palestinos que languidecen en los campos de refugiados de Oriente Medio. Otras veces, las excavadoras construyen: los asentamientos, las moles de cemento que atenazan Jerusalén como dientes blancos, y que parece que lo mastican; el Muro de Cisjordania... El primer ministro, Ariel Sharon, que tan bien representa a sus compatriotas, recibe desde hace años, precisamente, ese mote: “Arik”, la excavadora.
La ingeniería es el lenguaje de los imperios. De Egipto perduran tumbas, de Roma carreteras militares, de Grecia teatros vacíos que sobrevivirán al propio teatro. Todos estos imperios y cultura se conservan en forma de ruina y escombro, sombra de lo que fueron. Pero para Israel la ideología es el escombro mismo. Y ahí es donde entran las excavadoras. Son ellas las que libran esta guerra, y no los F-16 y los kamikazes de Hamas: la guerra que enfrenta a los buldóceres israelies con los albañiles palestinos.
Entendido así, el Muro de Cisjordania no es más que la gran obra visible de medio siglo de Israel moderno. Por una parte, es el monumento al miedo (es cierto que da más seguridad a Tel Aviv, quitándosela a Qalquilia); y también un monumento al otro gran eje de la cultura del país: la desposesión (el Muro confisca un 17% de Cisjordania). Es normal que Sharon no lo quiera derribar. Hoy en día Israel es el Muro y poco más. Angostada la tierra por la sal del mar, arrancados los olivares y arrasados hasta los cimientos centenares de aldeas árabes, el Muro en ruína es todo lo que un día pervivirá del sueño utópico y brutal que fue Israel. Mucho después de que el miedo de unos y otros se haya extinguido para siempre y todo lo que quede de él sea el musgo creciendo dentro de las grietas de la vieja muralla.
(La Voz de Galicia, 13 Julio 2004)
Enviado por: Magda en Julio 16, 2004 12:13 PMMira Nablusi, la estudiante de la Universidad de al-Najah, me envía la nota de prensa que su centro ha redactado con motivo de la muerte del profesor Khalid Salah y su hijo. A continuación, reproduzco algunos párrafos sobre lo que explicaron la mujer y la hija del profesor:
A press conference by the wife and daughter of Prof.Khaled Salah
"My name is Diana Khaled Salah, I am 23 years, the only daughter of Khaled Salah. He was more like a friend than a father. Last night, about one o' clock I heard a bomb explosion. I saw Israeli soldiers come into the house. My father rushed into my room. I told him, Dad, it is full of soldiers downstairs."
"Are you kidding?" he said.
"No," I answered.
'He went to look in the kitchen. He rushed back and took me from my bedroom into another room.
"Our house is open, all rooms have windows and the windows were all open. The only room with three walls is the reception room (the living room). We all huddled there, Dad, Mum, Muhammad, Ali and I. We were all in one corner of the room for three hours. Three long hours. We could hear the shooting and bombing, they were using all kinds of weapons: tanks, rockets, helicopters and M-16s. Fire was crossing our house.
"We were so afraid but Dad said an Arabic expression: Let it be the money and not children. It means better to loose money better than souls. I was crying but he tried to cheer me up saying: I didn't know that you are such a coward. Up until that moment we were all OK."
(At this point Mrs. Salah interrupts saying: "He knew no fear. He was a believer man. My husband used to read holy Quran and praying". Her voice is more composed than her daughter's.).
Diana continues…
"Minutes later, shooting stopped. It was so quiet. It is over! We thought. But then the IOF (Israeli Occupation Forces) started shouting over loudspeakers: Open the doors! All people out of the building! Dad went to open the door but he couldn't move it. The lock of the door was damaged from the bombing so the door could not be moved. He went to his bedroom window, held his hands and called in English to the soldiers: We can't open the door. The door is damaged. I am a peaceful man. We all are peaceful people. I have children. My daughter has an American citizenship. I have an American green card, I have no weapons. Only my children are here. Come and open the door. I can't open it. Then in Arabic he shouted: Help... help… somebody come and open the door.
"Suddenly we heard shooting and my Dad's voice stopped. Mum ran in to find my Dad lying on the floor. She called to him, Khaled.. Khaled…what happened? She came back crying and told us, they killed your dad.
"At that same moment my little brother Ali and I were still in that corner. But my other brother, Muhammad, was on the floor. My Mum asked me, what's wrong with Muhammad?
"I said I don't know. I can see him there…I thought maybe he was kidding. We called to him. He didn't answer. Then we saw blood coming out of his mouth. But we could feel him breathing. Mum cried for help and tried to open the door but they started to shoot.
"When mum called to the soldiers for help they mocked and told her to shut up. We then called the neighbors. We thought maybe someone can open the door. One of our neighbors, a 17 year old boy, came and tried to open the door. The soldiers threatened him but he continued pull at the door. Mum was pushing from inside and the boy was pulling from the outside. Finally the door opened. We begged the Israeli soldiers to let us pull out my dad and brother's bodies, but they refused and threatened to kill us too.
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