Julio 19, 2004
Medios de comunicación
Trabajar en Irak, según J.A. Guardiola
Hace un par de semanas, el periodista de TVE José Antonio Guardiola me decía que no valía la pena trabajar en Irak estos días. Me sonó muy fuerte y le pedí que me lo explicara mejor cuando volviera de Bagdad. Y lo ha hecho en el siguiente texto:
Periodistas en Irak
Desde la pasada Semana Santa se ha abierto un debate en varios medios de comunicación españoles sobre la conveniencia de mantener enviados especiales en Irak. Que yo recuerde, El Mundo y la agencia EFE son los únicos que han permanecido en Bagdad todos los días desde el principio de la guerra.
Durante las últimas semanas se ha hecho muy difícil trabajar como periodista en Irak. La presencia de informadores con rasgos físicos claramente occidentales en determinados barrios de Bagdad y del resto del país es vista por parte de la población como una provocación. Muchos iraquíes ven en ellos una prolongación de las fuerzas que durante meses los han mantenido ocupados. Se multiplican los casos de agresiones y amenazas. Y para secuestradores y guerrilleros, los reporteros se han convertido también en objetivo prioritario.
Es curioso. En las guerras de las últimas décadas, los periodistas de medios occidentales han sentido el cariño de los componentes del bando más débil. De los musulmanes en Bosnia, de los albaneses en Kósovo... Gracias a esa cercanía con los enviados especiales, los asediados en Sarajevo o los oprimidos en Prístina tuvieron la oportunidad de mostrar su versión del conflicto a través de todos los medios occidentales. Ahora todo ha cambiado. A la resistencia iraquí casi nunca le interesa que los occidentales conozcan su versión de la guerra y cuando les interesa tienen a medios tan potentes como Al Yazira o Al Arabiya.
Los periodistas de radio y prensa pueden esquivar con más o menos destreza todos estos obstáculos. Para los de televisión, es realmente difícil. En una televisión digna no vale haber visto o haber oído... Hay que mostrarlo y eso exige grabarlo con una cámara. Y en cuanto se saca del coche la cámara, es imposible pasar desapercibido. Por eso, las grandes agencias –APTN y Reuters- han contratado a un batallón de reporteros iraquíes desplegados en Bagdad y las principales ciudades del país para captar todo lo que ocurre. Conclusión: Hay una enorme profusión de imágenes de atentados y falta la contextualización, el reportaje que ayuda a entender esta posguerra que estalló hace más de un año.
El viernes 2 de julio, mientras hacía la maleta para volver a España, una violenta explosión hizo cimbrear los cristales de mi habitación. El ataque contra los hoteles en los que se alojan habitualmente los periodistas apenas causó desperfectos. Pero el problema no es el peligro. Todos los que viven en una guerra corren peligros, sobre todo los civiles y en menor medida los periodistas, también civiles pero con billete de regreso a sus otras vidas. El asunto es valorar si merece la pena tener equipos de televisión desplegados en Irak con los ojos vendados y una limitada capacidad de movimiento y en consecuencia una todavía más limitada capacidad de conocer cómo viven, cómo sufren y cómo piensan los iraquíes.
Publicado por magda Julio 19, 2004 09:21 PM
| TrackBack
Yo creo que la clave precisamente está en las televisiones con las que cuentan los irakies para difundir lo que quieran, Al Yazira y Al Arabiya...
Si no las tuvieran, seguro que utilizaban los medios occidentales...
Un saludo
Enviado por: jasp en Julio 20, 2004 12:34 PMMe parece muy lúcido el análisis que
hace J.A. Guardiola en su texto y
me pregunto si esta imposibilidad de
la que habla para que los periodistas
puedan desempeñar su labor crítica
en los últimos meses, no estará siendo
aprovechada para transmitir el mensaje
de apaciguamiento y normalidad que se
escucha insistentemente desde la toma de
posesión del nuevo gobierno iraquí.
ME GUSTERIA IR A TRABAJAR A LA RECONSTRUCCION DE IRAK SOY JOVEN Y BUENO PARA EL TRABAJO
Enviado por: JOHN FREDY S. en Agosto 31, 2004 09:32 PM

