Julio 20, 2004
Desclasificados
El Mejunje
En la ciudad donde está enterrado el Che descubrí en el año 2001 un lugar que debería ser descrito como la aldea de Astérix y Obélix. Allí, en el corazón de Santa Clara, Ramón Silverio inauguró hace 20 años un espacio dedicado a la cultura "sin politiqueos". Y puede decirse que lo consiguió gracias a una pócima mágica similar a la de los famosos galos. El Mejunje de Silverio conseguía crear atmósferas únicas, verdaderas alucinaciones que sabían a libertad entre aquellas cuatro paredes sin techo.
Aún recuerdo la noche en que Silvia Román y yo descubrimos aquel reducto de frescura en el que por aquel entonces actuaban semanalmente Lulú Cacharel y Letal, dos travestis enamoradas de Almódovar.
Aquellas artistas y sus compañeras nos explicaron cómo preparaban sus ropas, sus maquillajes, sus números musicales. Después las vimos en acción en un escenario en cuyas paredes habían estampados lemas que sonaban a subversión en la isla de Castro.
No entendíamos cómo podía existir aquel oasis.
Una de las chicas nos explicó que la habían detenido muchas veces por andar enseñando las medias. Por eso trabajaba de lo que trabajaba para pagar las multas, pero no pensaba quedarse sin sus panties.
También nos explicó que durante los peores años tuvieron que "producir" sus propios maquillajes utilizando como base el colorante de los "cakes" -rosas y azules-. Los efectos de humo en el escenario los lograban quemando harina con hornos situados estratégicamente bajo la tarima.
Pero los números de travestidos no eran los únicos que podían verse en aquel patio de Santa Clara. Buen teatro, actuaciones musicales, exposiciones... Todo era posible enla destartalada casa de Silverio.
Hoy Marcello Bonfanti me ha hecho recordar aquellas noches locas en Santa Clara, los tacones de Letal corriendo por las calles vigiladas. Esta tarde ha llegado a Barcelona para mostrar su trabajo. Sus fotografías de travestis en Cuba le han valido ganar el pasado fin de semana el prestigioso Toscana Foto Festival, pero no las ha retratado en Santa Clara, sino en La Habana. Alguien le dijo que El Mejunje ya no funcionaba.
Al escucharle casi me da un patatús. Tan pronto como se ha ido a dar una vuelta, me he puesto a buscar por internet y me he tranquilizado parcialmente. Al parecer, El Mejunje sobrevive, aunque su página web hace temer lo peor. Se ve tremendamente oficial y entre los artistas retratados no veo las bonitas facciones de Lulú Cacharel, sino caras que recuerdan a las que participan en los debates de la insípida televisión cubana.
Por eso aprovecho este foro para recomendar la visita a Santa Clara a todo aquel que pase sus vacaciones en Cuba. Y, sobre todo, a El Mejunje. Si alguien lo encuentra, por favor, que envíe un mensaje a esta bitácora. Y es que, aunque sea, simplemente, una especie de reserva de la biosfera cubana para locas y artistas con ideas propias, uno se siente mejor sabiendo que existe y que Letal se transforma por las noches en Marisa Paredes en "Todo sobre mi madre" hasta que las lágrimas le chorrean maquillaje abajo. Luego, los aplausos le compensan de muchas cosas.
En cuanto Marcello vuelva a casa le digo que he encontrado la web de El Mejunje y que incluso he telefoneado para ver si alguien contestaba. No ha habido suerte, así que al final acabó extraño este día tan cubano en el que me desayuné leyendo la columna de Rosa Montero en El País.
Suscribo buena parte de su denuncia, pero me da miedo el modo en que pronuncia la palabras sanciones. Espero que se refiera sólo a las de tipo "diplomático", porque los embargos no sólo no solucionan nada, sino que empeoran las condiciones de vida de la población civil y refuerzan a los dictadores a los que pretenden castigar.
Que nadie espere que un pueblo "embargado" por la comunidad internacional se sienta agradecido a quien le causa penurias extras en aras de no sé qué libertad.
Y, paradojas de la vida, hoy el periódico también explica que Cuba fue el último destino de Antonio Gades. El bailarín decidió navegar hacia esa isla precisamente para sentirse libre y propietario de su tiempo, del poco que le quedaba.
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A continuación reproduzco los artículos que he encontrado sobre el Mejunje. Casi todos ellos están publicados en revistas cubanas. También, el texto de Rosa Montero:
LA JIRIBILLA
El Mejunje
Siete años después sigue siendo más que un sitio de encuentro para tolerantes y homosexuales. No es extraño tropezar allí con un trovador de moda, o con un estreno teatral, o con un show de travestis... El Mejunje -aunque a veces muchos dicen no creerlo- existe desde entonces. Y es fresa, pero de un modo tan desenfadado que deja entreabierta su puerta al chocolate.
Félix López| La Habana
"La rabia de la intolerancia es el más loco
y peligroso de los vicios, porque nos engaña
con la apariencia de la virtud".
SoutheyMartha Abreu dejó de ser para Santa Clara una calle sagrada. Las mismas esquinas que nacen en una esquina del Parque, conducen por igual a la iglesia y al Mejunje. Entre quienes dejan el centro de la ciudad buscando el paradero de los coches o el ancho portón de la Catedral, se distinguen aquellos transeúntes de ropas entalladas, miradas tímidas y gestos afeminados. Ante los ojos inquisidores de los que esperan el ómnibus o cruzan en sus autos, se detienen ante la pared mural donde se mezclan, en un escándalo de colores, lenguas con fuego, crucifijos, santos y güijes.
A esa casa en ruinas no hay ley que le limite la entrada. Solo una sentencia regula la elección voluntaria de su público: "Nadie, si presume de Dios, toque a mi puerta".
MEA CULPA
Bastaron dos toques.
Flaco, alto, encorvado y decente, Ramón Silverio me invitó a pasar a lo que antes fue una suntuosa casa colonial. Entre los ladrillos desnudos, árboles salidos de los cimientos, epitafios de bohemios poetas, neumáticos de camiones..., y sentado sobre un viejo y solitario sillón -una vez más- contó su historia."Ya el Mejunje ha cumplido diez años. Comenzó siendo y es un proyecto cultural. Cuando el Gobierno de la ciudad nos entregó el primer inmueble, tuvimos la intención de dedicar cada noche a "velar" a una personalidad ausente de nuestra cultura; y al finalizar la noche, sacaríamos el ataúd y realizaríamos una peregrinación por el Parque Vidal y sus alrededores... No fue más que una idea, porque algunos burócratas comenzaron a ver fantasmas y terminamos por perder hasta el local.
"Me llevé a toda aquella gente a mi casa, e inventamos una peña. Allí repartía una infusión de hierbas, y alguna de aquellas noches a alguien se le ocurrió bautizarla como "el mejunje de Silverio". El nombre se quedó para siempre. Después de tocar aquí y allá, de persistir ante sordos y funcionarios, apareció la casa de Martha Abreu. Que estuviese en ruinas no nos importó tanto, también tiene sus encantos. Pero estaba llena de escombros y era una suerte de vertedero del barrio. Trabajamos ciegamente para construirnos este paraíso".
-¿Un club "gay"?
-"Sabíamos que si lo proclamábamos como un sitio exclusivo de homosexuales no lograríamos otra cosa que marginarnos más. Durante mucho tiempo este lugar estuvo marcado en toda la ciudad como la cueva de los maricones. Lo cierto es que aquí viene todo el mundo, y siempre hemos tenido a un público mayoritariamente homosexual, asociado a los proyectos culturales. Claro, no todos son personas cultas. Una cosa es la opción cultural y la otra encontrar un sitio que no sea discriminatorio para dos personas de un mismo sexo que constituyan pareja. Esos últimos están cansados de lo rígido y llegan buscando libertad, espontaneidad".-¿Haber logrado este espacio es como una suerte de reivindicación social...?
-"Para ser justos, no podría comparar lo que está sucediendo hoy en Santa Clara con otros lugares del país. Aunque aún quedan muchas personas soñando con incendiar el Mejunje, en esta ciudad se ha demostrado que puede haber respeto por los homosexuales. Hace unos años, si la policía intervenía en una bronca entre un guapo y un maricón, terminaba por soltar únicamente al primero...".-¿Y quién es Ramón Silverio?
-"Un actor que hace con su vida lo que le da la gana. Un militante que ha defendido este espacio para sentirse pleno, pero que nunca lo vincularía a la politiquería, el ron o la anticultura. No puedo luchar contra los prejuicios de los hombres, pero en este lugar tienen que quedarse de la puerta hacia fuera. No le niego mi amistad a todo aquel ser humano que sea capaz de comprenderme, de hecho y de corazón".-Usted habla de un proyecto cultural, ¿arte para homosexuales?
-"El Mejunje es un centro promotor de arte, de buen Arte. No hacemos concesiones al gusto, ni montamos espectáculos para homosexuales. Ya son conocidos en todo el país nuestros Festivales de Teatro. Además de estar asociados al Consejo Provincial de las Artes Escénicas, servimos de sede a proyectos teatrales y cada domingo, en las mañanas, un enjambre de niños revolotea en este patio, felices con las funciones del Guiñol".-¿Podríamos decir que el Mejunje ha sacado del anonimato a muchos homosexuales...?
-"Ha despertado la autenticidad de muchos. No es un fenómeno fácil. Vivimos en una sociedad que por herencia es machista. Los que se han dado a respetar hoy vienen hasta con sus parejas y todo el mundo los acepta. También hay que reconocer que, aunque a nivel de Estado, no existe una política que discrimine al homosexual, si está presente en la sociedad. Ese es el motivo de tanta doble moral que anda agazapada por ahí, y de que muchos no acaben de asumirse como lo que son".DE LAS CAMAS Y OTROS DEMONIOS
El Mejunje se entrega a la noche con todos sus precios: blancos, negros, parejas, solitarios, jóvenes y otros no tanto se desdoblan para llegar a la madrugada siendo ellos mismos. Sobre un viejo neumático cabe el enfermo de SIDA, el atónito turista español y el curioso que entró para despejar comentarios y dudas.
Entre buena trova, susurros, tragos y el humo de los cigarrillos, cada cual tiene su propia historia, su primera vez, su cara de ganas reprimidas. Ramón Silverio oficia como una suerte de sacerdote, de guía espiritual al que todos reverencian y respetan. En ese ritual se disipa la madrugada. Antes de que Silverio apague la luz, y despida en la puerta hasta el último noctámbulo, José Pared, uno de los más conocidos concurrentes agrega otro graffitti a los viejos muros de la casona: "Las camas son cosa bien sagradas".EPILOGO
Hace siete años tuve la suerte de tocar a las puertas del Mejunje. Y unos días después publiqué esta historia en un suplemento especial del entonces semanario Juventud Rebelde. Recuerdo que había viajado a Santa Clara con la primera copia que se conoció allí de la película Fresa y Chocolate. Un helado que "descongelamos" durante una larga madrugada de Mejunje.
Fue allí donde descubrí la verdadera esencia del proyecto cultural de Silverio, y desde entonces -lo confieso- no me atrevo a pasar por aquella ciudad sin visitarlo. Siete años después sigue siendo más que un sitio de encuentro para tolerantes y homosexuales. No es extraño tropezar allí con un trovador de moda, o con un estreno teatral, o con un show de travestis...El Mejunje -aunque a veces muchos dicen no creerlo- existe desde entonces. Y es fresa, pero de un modo tan desenfadado que deja entreabierta su puerta al chocolate.
© La Jiribilla. La Habana. 2002
http://www.lajiribilla.cu
http://www.lajiribilla.cubaweb.cu
"En los últimos años regreso con frecuencia a Santa Clara. La vida cultural, las publicaciones, los espectáculos teatrales se multiplican en la ciudad. Además, cerca del supercéntrico parque Vidal, está El Mejunje, una instalación fuera de serie. En las ruinas de un antiguo edificio, Ramón Silverio, incansable promotor cultural, ideó un sitio de encuentro y de descarga. Al principio, El Mejunje hacía pensar en un club gay por la cantidad de homosexuales que se daban cita. También fue uno de los primeros lugares de Cuba en que se organizaron oficialmente espectáculos de travestismo. Pero la paciencia y la eficacia de Silverio pudieron más que las divisiones sectarias o las viejas rencillas discriminatorias. Poco a poco El Mejunje se convirtió en sede de toda la gente bohemia, alegre, con inquietudes en la ciudad. En la medida en que cedían los prejuicios sexuales, la militancia homo dejaba de ser significativa y muchas parejas de heterosexuales nacieron a la sombra de las enredaderas o suavizaron los bancos de las humildes gradas.
Al Mejunje se va a conversar, a tomarse un trago, es sitio para encontrarse o hacer vida de grupos. Por allí pasan todos los trovadores del territorio y muchos invitados. El público siempre resulta atento y comprensivo. Aquí, en el centro del país se ha logrado la magia de un sitio verdaderamente caracterizado. Se bebe ron, se conversa, se baila, pero la comunicación espiritual preside. Si una vez Santa Clara fue sinónimo de minutos de espera, ahora, gracias a iniciativas como la del Mejunje, se convierte en ejemplo de rico intercambio.
La Jiribilla
http://www.esquife.cult.cu/revista/37/04.htm:
LA MIRADA INTERIOR
EN SANTA CLARA, EL MEJUNJE DE SILVERIO
Alexis CastañedaSilverio creó el Mejunje para ponerle un parche a su soledad, así dijo una vez el poeta Frank Abel Dopico, pero fue más. El Mejunje nació para ponerle parches a la soledad de muchos.
Este sitio único le nació a Santa Clara a contracorriente en medio de los años ochenta, derivó por la ciudad como un Sebastián, asaeteado por detractores con poder y otros gratuitos --que no le faltan-- hasta asentarse definitivamente en las hermosas ruinas que hoy lo protegen en la Calle Marta Abreu No. 12; los rebeldes empeños de un hombre completamente bueno llamado Ramón Silverio lograron el apoyo e interés sincero del gobierno, que ya subiendo los noventa, se eligió en la ciudad, y también de las últimas generaciones de dirigentes culturales.
Aquí se puede encontrar en un Viernes de la Buena Suerte a una de las voces más singulares de la tradición cubana, el legendario “Cascarita”, acompañado por ese pequeño y atípico pero sorprendente grupo Los Fakires, secundado por la voz no menos excepcional de otro grande, Felo Valdés. “La Trovuntivitis” de los jueves, con el trío Enserie, ídolos que ya rebasan la provincia, junto a Alain Garrido y Diego Gutiérrez, entre otros nuevos trovadores, con un público joven y creciente.
La Peña de los Danzones, El Guateque, el filin santaclareño con sus peculiaridades y rescatado de las salas particulares y renovado por jóvenes compositores. Alguien llega y dice un poema, se presenta un libro, se organiza un concierto de rock, los domingos muy temprano entran no menos de cien niños. Anualmente se reúne aquí lo mejor del teatro de pequeño formato del país en un evento único que ya amenaza con extender su convocatoria a escenarios internacionales.
Pero por El Mejunje también han pasado el Ballet Nacional de Cuba, la Opera, el Folclórico, Elena Burke, Miguel Barnet, Zaida del Río, Rosita Fornés, Vicente y Santiago Feliú, Pablo Armando Fernández, Abel Prieto, Bobby Carcasés, Lina de Feria, Vicente Revuelta, Gema Corredera, Carlos Varela, Luis Carbonell, Sergio Corrieri, Sara González, y tantos que no es posible guardar en la memoria humana. La entrañable Conchita Fernández no sólo fue visita frecuente sino que recomendaba a todo el que viniera a Santa Clara llegar a El Mejunje.
Unos vienen a dar su arte, otros a aportar desde esa posición llamada público, porque es que en El Mejunje ocurre una situación particular --Omar Valiño, Verónica Linn o Ramiro Guerra, por ejemplo, no me dejarían mentir-- y es que el artista pone sólo la mitad del hecho cultural, la otra parte la completa el público lográndose una interacción sui géneris. En este lugar no hay horarios límites, Silverio siempre alerta que el que se va peca, usted nunca sabe que va a pasar después, quién puede llegar, hasta donde subirá el in cressendo espiritual, y sólo un público creador puede garantizar tan intensa estancia.
El Mejunje está en “provincia” pero no es provincial ni provinciano, no es raro encontrar cualquier día, o noche, sencillamente confundido entre el público, a algún ministro cubano, un funcionario de la UNESCO o de algún lejano país.
Los artistas llegan casi siempre con la luna ya alta y no pocos se ofrecen gratuitamente después de sus actuaciones programadas en otros centros.
En El Mejunje entran todos, sin excepción, incluso los extranjeros, se cobra 1 ó 2 pesos, salvo en eventos extraordinarios y siempre en moneda nacional, y si es artista o habitual no paga, pues María, la cortés cobradora, se “hace la de la vista gorda”.Si usted viene a Santa Clara esté atento, que todas las noches en la calle Martha Abreu, muy cerca de donde se venden flores, se abre una puerta y un amigo completamente bueno, sencillo, sin ceremonias, vacía los bolsillos de su corazón y nos convida a pasar a coronar el alba.
Retrógrados
ROSA MONTERO
EL PAÍS | Última - 20-07-2004
Una quiere creer que la juventud es, por definición, una etapa de la vida menos convencional, más capaz de inventar futuros nuevos y de implicarse con el sufrimiento de los demás. Y así, de las Juventudes Socialistas del PSOE espero verdaderamente lo mejor. Pero resulta que el secretario general de las JJ SS, Erick Campos, acaba de regresar de un viaje a Cuba. Un lastimoso viaje totalmente oficialista en el que ha sido recibido, besuqueado y paseado por los mandamases del régimen, con el denso y pestiñoso programa habitual de estos periplos en los países totalitarios, a saber, visitas a centros sanitarios y escuelas de trabajadores sociales, ofrendas florales a héroes patrios y demás zarandajas propagandísticas. Eso sí, durante toda su estancia a Erick Campos no se le ocurrió hablar con ningún disidente. No se preocupó por las decenas de personas que, por el solo hecho de pensar distinto, están encarceladas en condiciones infrahumanas, ni le interesó conocer la opinión de los miles de individuos que, con grave riesgo de su integridad, intentan arañar una brizna de libertad bajo el yugo castrista, como los miembros de la red de Bibliotecas Independientes. Que el secretario general de las JJ SS, que se supone que es el futuro del PSOE, vaya a intercambiar lindezas con los sicarios de una dictadura sin preocuparse de las víctimas es algo que atenta contra la coherencia política (la libertad es una de las banderas socialistas), contra el raciocinio más elemental y contra la ética.Sé que dentro del PSOE hay muchas personas que reconocen que el castrismo es inadmisible. Y quiero creer que los retrógrados partidarios de Fidel son minoría (aunque Campos es miembro de la Ejecutiva del partido). Pero la oposición cubana teme que el PSOE ablande su trato con el dictador. De hecho, la UE ha empezado a debatir cómo reducir las sanciones diplomáticas contra Cuba a raíz de las recientes excarcelaciones (han salido tan sólo 11 personas de 75, y porque tenían la salud quebrantada por el maltrato en prisión), y parece que los socialistas se muestran a favor del acercamiento. Si les dejamos solos a los disidentes ¿qué será de ellos? Si ése es el futuro del socialismo, es un túnel del tiempo que nos regresa al abuso, a la injusticia y al dogmatismo.
© El País S.L. | Prisacom S.A.
Publicado por magda Julio 20, 2004 11:40 PM
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Soy de santa Clara, vivo en Atlanta, GA...no sabes la alegria que me dio encontrar un pedacito de mi en tus textos...siempre fui al "Castillo de Silverio", "Nuestro Huequito"...lindo espacio donde siempre se respiro libertad a pesar de los QUE y los POR QUES de mucha gente...ojala y tengas oportunidad de ponerte en contacto conmigo...mi telefono 770 451 6638...Atlanta. Georgia
Enviado por: Flor Iris en Octubre 20, 2004 08:12 PM

