Septiembre 16, 2004
Medios de comunicación
“Mar de fueguitos” responde a Radio Euskadi
“Primero nos echan, ahora nos roban el programa”
Antes de nada, quiero agradecer los cientos de correos electrónicos que han llegado a Radio Euskadi en los últimos dos días preocupándose por la desaparición del programa “Mar de fueguitos” y reclamando su vuelta. Muchísimas gracias, de corazón, a todos y todas.
Este martes, Sonia Charcán, Jefa de Programas de Radio Euskadi, ha enviado una carta de respuesta a todos esos oyentes en la que explicaba lo sucedido con “Mar de fueguitos”. Asimismo, ha mandado esa carta a todos los trabajadores de esa emisora. En relación con esa nota, me gustaría aclarar algunas cuestiones:
1. Afirma la dirección de Radio Euskadi que “en el nuevo curso radiofónico 2004-2005 ha decidido reordenar su programación de los sábados y domingos debido a que las retransmisiones deportivas irrumpen todos los fines de semana con diferentes horarios que no se conocen hasta apenas unos días antes y que trastocan la emisión de los programas que coinciden con esas retransmisiones”.
En la mayoría de las ocasiones, esas retransmisiones de los sábados y domingos suelen ser en una franja horaria que va de las cinco de la tarde a las diez de la noche. Afortunadamente, los días tienen veinticuatro horas y la semana siete días. De existir voluntad e interés real no debería haber ningún problema para ubicar en la parrilla un programa como “Mar de fueguitos”(una hora a la semana). Sin embargo, las prioridades son otras. Basta con echar una mirada a la nueva programación. Escudarse en las retransmisiones deportivas es tirar balones fuera.
2. Afirma la dirección de Radio Euskadi que “el profesional que hasta ahora se ocupaba de “Mar de fueguitos” ha decidido no aceptar nuestra propuesta para formar parte de este equipo manteniendo las mismas condiciones en todos los sentidos”.
En enero de 2000, tras dejar mi anterior trabajo en una ONG, presenté en Radio Euskadi el proyecto del programa de radio “Mar de fueguitos”. Desde entonces, en diferentes formatos y horarios, ese programa se ha emitido en esta emisora. Durante buena parte de este tiempo, también realizaba en esta radio “La caja de los hilos” (un espacio de cinco minutos que se emitía por las mañanas, de lunes a viernes).
En setiembre de 2003, la dirección de Radio Euskadi decide suprimir “La caja de los hilos” por negarme a realizar todos “las cajas” en directo. Desde esa fecha, me quedo únicamente con “Mar de fueguitos”. El programa se emite los sábados de seis a siete de la tarde. La relación laboral con la empresa no existe. Si quieres trabajar tiene que ser como autónomo. A tanto por programa. A final de mes pasas tu factura y todos contentos. El precio: 62.50 euros por programa. 250 euros (brutos) al mes. O, lo que es lo mismo, 212.50 euros netos. A esto hay que añadir que debido a las retransmisiones deportivas buena parte de los sábados no hubo “Mar de fueguitos”. Por supuesto, si no hay programa no hay factura y no se cobra.
El pasado viernes, 10 de setiembre, poco antes de comenzar la nueva programación de Radio Euskadi, la Jefa de Programas me comunica, por fin, la propuesta de la emisora para la nueva temporada. La gran novedad: me garantizan que habrá “Mar de fueguitos” todos los sábados. Eso sí, el programa deja de tener entidad propia y pasa a ser un espacio más dentro de un programa más amplio (ironías del destino, ese nuevo programa parece que va a llamarse “El contenedor” o “El container”). Mi espacio seguiría llamándose “Mar de fueguitos”. En función del deporte, tendría una duración que podría ir de los cinco minutos (en el peor de los caos) a los cuarenta minutos. Segunda gran novedad: “me garantizan las mismas condiciones en todos los sentidos”. O sea, tenga la duración que tenga el espacio cobraría lo mismo que antes por un programa de una hora completa. La dirección de Radio Euskadi me garantizaba 212.50 euros al mes (eso sí, sin ningún tipo de contrato, ni laboral, ni mercantil).
El lunes, 13 de setiembre, comunico a la Jefa de Programas de Radio Euskadi que rechazo su oferta. Prefiero quedarme en casa. Desde su punto de vista, me voy. Desde el mío, me están echando, me están diciendo que me vaya.
Un dato más. Cuando la Jefa de la Programas de Radio Euskadi me presenta su propuesta me asegura también que aunque no continúe “Mar de fueguitos” van a seguir tratando esos temas en el nuevo programa ya que para ellos son muy importantes. Tanto es así que, me cuenta, ya tienen pensado el nombre del nuevo espacio que me podría sustituir y que podría llamarse “Sin ánimo de lucro”.
3. Afirma la dirección de Radio Euskadi que “todos los profesionales que encabezan estos programas (programas con unas condiciones similares a las de “Mar de fueguitos”) han asumido el proyecto”. Para mi, nada de lo que enorgullecerse. Así está el mercado del trabajo, así está el periodismo. Nos vemos obligados a aceptar todo lo que nos ofrezcan (aunque a veces sea casi nada) y encima tenemos que ver como nos ponen de ejemplo, nos utilizan, para descalificar a quienes no siguen el mismo camino. A mis compañeros y compañeras que han “asumido el proyecto” les deseo muchísima suerte y espero que pronto les lleguen, nos lleguen, tiempos mejores.
4. Afirma la dirección de Radio Euskadi que “en la temporada 2004-2005 “Mar de fueguitos” no solo no desaparecerá sino que estará presente en nuestra programación todas y cada una de las semanas”. De ser esto cierto, de confirmarse, estaríamos ante un robo. Como contaba antes, la filosofía del programa, su crítica línea editorial, el nombre del programa o de todas o cada una de sus secciones son nuestros (y cuando digo nuestros incluyo a todas las gentes (afortunadamente muchas) que desde fuera de la radio, desde la calle, desde abajo, han construido paso a paso este programa que un buen día, aún bien chiquito, surgió en mi cabeza).
El miércoles por la tarde fui a Radio Euskadi a conversar con la Jefa de Programas sobre su carta de respuesta y sobre la continuidad de “Mar de Fueguitos”. El lunes me había asegurado que aunque yo me fuera el nuevo espacio que harían no se llamaría “Mar de fueguitos”, que el nombre me lo “respetarían”. Ésta fue su explicación del porqué del cambio de actitud de la empresa: “donde manda capitán no manda marinero. Las cartas que han llegado a la radio han sentado muy mal arriba y han decidido que el espacio se siga llamando “Mar de fueguitos”. Por desgracia, no nos sorprende. Arriba, hace tiempo que lo sabemos, mandan el poder del dinero, la prepotencia y la mentira.
5. Por último, volver a agradecer todas las muestras de solidaridad que en estos días estamos recibiendo. Si volvéis a escuchar la sintonía de “Mar de fueguitos” en Radio Euskadi prestar mucha atención no vaya a ser que nuestra destartalada lata pirata se haya convertido en un crucero de lujo, eso sí, sin ánimo de lucro.
En Bilbao La Vieja, a 16 de setiembre de 2004
Gorka Andraka
Periodista-pirata de “Mar de fueguitos”
Publicado por magda Septiembre 16, 2004 12:49 PM
Las dos mejores novelas del año las han escrito dos mujeres: Isabel Blare (UnaMujerSola, Ed. Caballo de Troya) y Belén Gopegui (El lado frío de la almohada, Ed. Anagrama). El nexo común es Constantino Bértolo, editor de la primera y marido (o, como gustan de llamarse los progres a sí mismos, compañero) de la segunda. Pero hay otro nexo igualmente común, aunque más importante que el hombrecillo de la barba de sátiro y los ojos que disparan kriptonita: la prosa precisa y tersa, la estructura impecable, la razón aliada a los sueños. Frente a las cargantes vaciedades PradiElizoHankianas he aquí un camino estilístico a transitar: el de Isabel Blare y Belén Gopegui.
En cuanto al contenido, las dos novelas presentan, por usar el título de Gopegui, los dos lados de una misma almohada. La almohada de la salvación personal prescindiendo de uno mismo. Eso desde dentro de ambas novelas. Desde fuera asistimos justo a lo contrario: la condenación personal del que quiere salvarse prescindiendo de uno mismo.
En UnaMujerSola vemos cómo una ejecutiva, cansada de la carrera por el triunfo, o tal vez atisbando que el triunfo empieza a derivar hacia el fracaso, se deja despeñar humphreybogartianamente por la ladera heroica de la perdición. Desde su mentalidad pija, la perdición consiste en que no venga la asistenta a limpiar la casa, en ingerir tarrinas de Häagen-Dazs y en poner calientapollescamente a cien a los hombres por internet. Todo durante un mes de agosto y aprovechando las vacaciones pagadas. Este marco de clase media-alta no resta credibilidad al discurso de la narradora: al revés, le otorga un nihilismo suplementario y francamente seductor.
En El lado frío de la almohada asistimos a una defensa de la revolución cubana como yo no había visto nunca. La inteligencia de la autora le da mil vueltas a los otros lacrimógenos y grimosos castristas tipo Benedetti, Galeano, Saramago (éste ya ex), García Márquez, Pedro Guerra o León de Aranoa. Pero, claro, todos sabemos que la revolución cubana es absolutamente indefendible, por lo que cuando más inteligencia y bondad haya en su defensa, más trágico (¡y nihilista!) resulta ese apoyo. Como la pija de Isabel Blare, y suponemos que también desde su confortable apartamento de clase media-alta, Belén Gopegui elige un fracaso impostado. Apuesta por un sueño manchado de sangre porque no quiere quedarse sin sueños.
Lo difícil, en cambio, es vivir sin apoyaturas. Hacer eso, y hacerlo sin nihilismo, es la verdadera tarea de nuestro tiempo. Estas dos novelas son un buen punto de partida, pero sólo un punto de partida: hay que huir de ahí.
Lo que aquí no se dice es que el principal motivo por el que en la parrilla de Radio Euskadi se crea un programa nuevo llamado "El container", en el que quedan subsumidos "Mar de Fueguitos" y otros programas de fin de semana, es que hay que dar trabajo a un protegido de Sonia, la chica de los recados de Iñigo, el comisario político del PNV en Radio Euskadi y director nominal de la emisora.
Enviado por: Markoni en Septiembre 16, 2004 05:00 PMNo se que es lo que me parece mas alucinante, si el escaso valor real que se le da a la idea de una persona, si el escaso valor financiero que se le da a su desempeño o, mas concretamente, el escaso respeto por el profesional y sus oyentes.
Me asombra que alguien capaz de perder su tiempo por escasos 200 € sea tratado con semejante despecho y con tamaña falta de respeto.
Ya no es solo es varapalo personal, sino el escaso valor que se le da al creador y su idea, pensando que de cualquier manera se puede prostituir y modeficar sin que el resultado varie. Gracias a Dios el tiempo es justo y los oyentes no son tontos.
Yo soy de Madrid y nunca he escuchado tu programa, e incluso seguramente no sería, aunque pudiera, uno de tus asiduos oyentes pero mas alla del gusto personal esta el respeto por el trabajo bien hecho y por ello creo que mereces mi admiración y apoyo aunque solo sea por haberte decidido, como Magda, a trabajar en algo tan mal pagado y tan poco reconocido.
Un abrazo,
Enviado por: metamike en Septiembre 17, 2004 03:49 PMNo conozco el caso que expones. Me puedo imaginar que Radio Euskadi es tan "normal" que también está controlado por los que ponen el collar al perro (quieras que no me acuerdo de Serge Halimi y sus "perros guardianes"), en este caso el PNV.
Un saludo


