Octubre 17, 2004

Activismo y derechos humanos
Jordi Raich y "La gran seducción"

A simple vista puede resultar extraño asociar la película "La gran seducción", del canadiense Jean-François Pouliot, y el último libro de Jordi Raich, "El espejismo humanitario". Tal vez lo he hecho porque ambos me han hecho pasar un muy buen rato. Pero también porque el esfuerzo de los habitantes del pueblecito costero de Sainte-Marie-La-Mauderne (Canadá) por atraer a un médico recuerdan a algunas de las historias descritas por Raich.

Los protagonistas de la película ganadora del último Festival de Sundance viven de las ayudas estatales. Desde que no pueden pescar sienten que han perdido su dignidad. Ahora tienen la esperanza de recuperarla. Una fábrica está dispuesta a instalarse en este finisterre canadiense, pero antes deberán demostrar que tienen un doctor atender a la población local. Las estrategias para "seducir" a un médico de la ciudad serán delirantes. Como lo son algunas de las tácticas empleadas por las víctimas que dependen de la ayuda humanitaria.

Sin embargo, lo mejor del libro de Raich no son estas anécdotas, sino el profundo análisis que hace sobre las verdaderas motivaciones de los "misioneros del siglo XXI" y sobre las relaciones entre militares y humanitarios. Impactante resulta descubrir que algunas de las ONGs más importantes del mundo colaboran con militares en la asociación Interaction:

Para la Casa Blanca, "las organizaciones no gubernamentales constituyen una fuente esencial de información e inteligencia, "son fuerzas multiplicadoras y parte esencial del equipo de combate de EE.UU", cita Raich. Tanto es así, que en la actualidad, "Interaction, un consorcio de más de 160 ONG de emergencia y desarrollo basadas en EE.UU, apuesta por la alianza entre solidarios y militares". Entre éstas se encuentran las sucursales americanas de entidades europeas tipo Médicos del Mundo, Médicos Sin Fronteras y Oxfam.

Las conexiones entre humanitarios y "servicios de inteligencia" también merecen los comentarios de Raich. Algunas organizaciones como los Mercy Corps han sido acusadas de trabajar para la CIA, algo que ellos niegan rotundamente. Por cierto, que durante mi último día en Pristina vi que tenían una buena sede en la capital de Kosovo.

Y ya que vuelvo al tema kosovar, aprovecho para comentar el curioso gusto que tienen los albaneses para inventar nombres... Hay restaurantes que se llaman "Family Clinton" y polideportivos bautizados con el nombre de "Herta" o "Santiago Bernabéu". Como los habitantes de Sainte-Marie-La-Mauderne, se esfuerzan para agradar a los soldados de la KFOR.

Publicado por magda Octubre 17, 2004 10:56 PM | TrackBack

Comentarios

Seguramente sea fruto de mi desconfiada naturaleza, pero lo de las ONG´s siempre me ha parecido lo "menos malo" quizás por que cuando colaboras directamente con personas desfavorecidas te das cuenta de que las ONG´s buscan mas la publicidad que los problemas (y no lo critico al menos ellos hacen algo).

Si vivieramos en primera persona los problemas nos dariamos cuenta de que todo es bastante mas grave de lo que parece y de no siempre estamos a la altura (ong´s incluidas) sobre todo en lo que concierne a niños maltratados o de hogares rotos, que es la parte que mas conozco.

En cuanto a lo de Espe, mejor no comento nada del circo en la que se nos ha convertido el PP (y no lo digo solo por ella)

Enviado por: metamike en Octubre 18, 2004 11:48 AM