Diciembre 02, 2004
Desclasificados
Fenómenos de la naturaleza
Ayer por la noche pasó algo rarísimo en mi pequeña ciudad costera. A eso de las diez de la noche se produjeron una serie de tornados que nos dejaron totalmente confusos. Antes de escribir el siguiente post llamé al Ayuntamiento, porque en el vecindario no entendíamos qué había pasado. Me dijeron que al parecer había caído un rayo y eso fue lo que pensamos todos al principio, porque la gente vio mucha luz a través de las ventanas y el tormentazo era considerable.
Ahora acabo de hablar con un reportero local y me ha dicho que, en realidad, se trató de un tornado que recorrió parte de la ciudad. En mi barrio llevaba mucha fuerza y arrancó tejas, ladrillos, uralitas, persianas. Estos objetos, que salieron volando, produjeron los cortocircuitos que hicieron saltar las chispas y volvieron locas las farolas. Estos cables “a la vista” son un verdadero peligro y no hay manera de que los arreglen. Nos desmontaron el barrio para “modernizarlo” y, entre otras cosas, esconder los cables, pero nunca más se supo de este último punto.
Mi amigo reportero también me ha contado que el tornado tiró de la moto a una amiga suya fotógrafa que vive en mi barrio. Un coche ha amanecido con un árbol encima en la plaza de les Casernes y hay parasoles desparramados por terrazas ajenas.
Esta mañana, antes de salir corriendo hacia Barcelona, he subido a mi terraza y he visto los terrados de los alrededores. Pequeños desastres por todas partes. Un vecino había estado analizándolos poco antes y había llegado a la conclusión de que el rayo no había caído tan cerca, sino que lo que había sucedido, las luces, eran otra cosa. Hasta saber más, decidí retirar la anotación que escribí en caliente ayer por la noche, después de hablar con la policía.
En cualquier caso, me acosté pensando que había visto los efectos de un rayo delante de mis narices y almuerzo sabiendo que ha sido un tornado. Como explicaba en la anotación que reproduzco más abajo, lo que a mí me impactó realmente fue la luz repentina, los chispazos en los cables, que estaban a menos de 30 metros delante de mi cara, y, sobre todo, el viento que me arrastraba. Las uralitas volando tampoco parecían muy amistosas.
Si no hubiera sido por lo que me dijo la policía no habría dicho que se trataba de un rayo, porque no tenía ni idea de lo que estaba pasando a mi alrededor y no podía comparar con experiencias anteriores (espero que tampoco con futuras). Y porque, pese a la insistencia de mis amigos, no me sentía eléctrica y tampoco tenía los pelos en plan Eduardo Manostijeras. Eso sí, me dio bastante miedo que me cayera un pedrusco en la cabeza y, sobre todo, salir volando cual moderna Mary Poppins (precisamente ayer a mediodía oí en las noticias que se celebraba el aniversario de la película protagonizada por Julie Andrews).
A continuación, reproduzco la anotación que colgué anoche a eso de las 23.30 horas. Se titulaba “El rayo”:
Pues no estoy yo muy convencida de escribir esta anotación, pero me ha dicho una amiga que lo haga, que no siempre le describen a una qué se siente cuándo te cae un rayo delante de las narices. Eso es lo que creo que acaba de sucederme hace apenas una hora y media. Acababa de salir de casa de un amigo que vive a unos 300 metros de mi casa. Estaba chispeando, así que me ha recordado en broma que la previsión del tiempo ha anunciado “rachas de viento huracanado”.
Como mi casa tiene una instalación eléctrica prehistórica he decidido volver rapidito porque los plomos saltan a la mínima y es mejor estar con la linterna cerca. En ese momento apenas si llovía. Sin embargo, en tan solo cien metros ha empezado a apretar y, de repente, se ha levantado un viento fortísimo que ha torcido totalmente las varillas de mi paraguas. No es que le haya dado la vuelta a la tela, sino que ha doblado los hierros. Por un momento ha estado a punto de llevárseme.
Por eso he acelerado el paso, quedaban sólo unos 80 metros hasta llegar a mi portal. El paraguas, inservible, me lo he puesto bajo el brazo y he empezado a correr. Entonces ha sido cuando ha caído el rayo a tan sólo unos 40-50 metros delante de mí (mañana lo mediré, hoy no me quedan ganas). Ha ido a parar a la casa de mi vecino de enfrente, a tan sólo cuatro metros de la mía. Pero en ese momento sólo podía pensar en la intensísima luz que ha iluminado por completo la calle y la plaza contigua.
A continuación han empezado a saltar chispas y era difícil saber de dónde provenían exactamente, si de las farolas suspendidas en las fachadas o de los cables que en esta parte de mi ciudad son un desastre, cuelgan por fuera y están totalmente desprotegidos. Parecía que se extendían y ahí sí me he quedado paralizada por completo. En ese momento, además, han empezado a volar piedras y tejas, un trozo de tubería, las persianas de las ventanas han quedado torcidas... El viento era brutal. En la calle no había nadie.
Durante esos instantes tenía claro que no podía seguir hasta mi portal, porque aún saltaban chispazos. Pero no sabía si era recomendable retroceder porque el viento soplaba con más fuerza a mis espaldas, al final de la calle, donde ésta se cruza con otra y queda un pequeño espacio abierto. En ese momento sí he sentido miedo, pensaba que podría caerme algún proyectil desde la fachada como sucede algunas veces.
Pocos segundos después, un vecino se ha asomado a la ventana y me ha preguntado si estaba bien. Y, de pronto, se ha calmado todo. Llovía, aunque yo no me daba ni cuenta, pero ya no saltaban chispas ni volaban piedras y el viento disminuía. En cinco minutos la calma había vuelto y de todas partes aparecían vecinos que miraban asombrados el reguero de obstáculos que había sobre la calzada. Los chicos del bar de la esquina comentaban que habían visto un fogonazo de luz a través de la cristalera, otros que al principio habían creído que se trataba de una explosión...
Ahora mismo no cae ni una sola gota. La policía ha despejado los restos y la calle y la plaza están tranquilas. El balcón de mi estudio da a la plaza y desde aquí veo las farolas anaranjadas, pero también la casa de mi vecino. La parte alta de su fachada está totalmente tiznada y eso hace que me crea lo que acaba de pasar. Si no, pensaría que ha sido tan mágico como ver la aurora boreal. Sólo que en este caso he intuido lo destructiva que puede llegar a ser la naturaleza. En apenas cinco minutos todo se ha puesto patas arriba y había varios elementos actuando a la vez. Y ahora estoy pensando en ti, querida Eva, que en tu casa de Tampa (Florida) has pasado por situaciones semejantes muchas veces. Aprovecho para mandarte un besazo. Yo espero no tener que vivir nunca más la sensación de verlo tan de cerca.
Dice mi amiga, la que me recomendaba escribir estas líneas que estoy vomitando, que esto debe ser una especie de señal. Pensaba reflexionar un poquillo aprovechando que el miércoles es mi cumpleaños y que este año me pilla atontada, pero tal vez adelante el momento místico. En cualquier caso no va a ser esta noche, que soy yo muy Escarlata y prefiero esperar a mañana.
Me voy a la cama corriendo, que dicen que los rayos te llenan de energía y soy capaz de liarme a escribir en plan tricotosa y me quedo sin descansar. La verdad es que siento un calorcillo agradable allá por el esternón. ¿Será la autosugestión? Paso de análisis, pero por si acaso voy a mirarme al espejo a ver si me he convertido en un Gusiluz. Buenas noches.
(Muy frustrada veo que en TV3 no cuentan nada, esperaré a que salgan mañana los diarios locales. En nuestra tele todo es información sobre estaciones de esquí...)
Publicado por magda Diciembre 2, 2004 03:36 PM
| TrackBack
Reproduzco aquí el comentario que anoche envió José Carlos a la bitácora poco después de que yo colgara la anotación:
"Si se te ve la raspa, es que te ha dado de lleno ;)
Yo ví un rayo en la piscina de mi urbanización. No tan cerca, sino a unos 100m. La luminosidad es absolutamente apabullante."
(amagi1899@yahoo.com)
Enviado por: Magda en Diciembre 2, 2004 03:38 PMEn www.vilanovadigital.com acaban de publicar la siguiente noticia:
Un tornado empaita Vilanova
El fort vent causa diverses destrosses a la capital del Garraf
Per VD | 02/12/2004 21:20:55
Un tornado ha provocat dimecres a la nit diverses destrosses a Vilanova que han afectat especialment en nucli vell de la ciutat. El tornado ha dibuixar un línia recta pel centre de la ciutat, tot i que aquest fenòmen metereològic es coneix més aviat com a línia turbulada de tempestes.
El tornado va entrar pel carrer de la Masia Cabanyes, on va fer caure una sitja i va destrossar un cartell publicitari. L'estructura metàl·lica del cartell ha quedat totalment destrossada i és una de les mostres més evidents de la violència del fenòmen atmosfèric.
Després es va traslladar fins al torrent de la Pastera, on va arrencar de terra un pi centenari que va caure sobre dos cotxes, aixafant-los totalment. A la plaça Llarga, el tornado va fer caure una alzina i al carrer Sant Antoni va foradar la teulada d'un habitatge.
Científicament el fenòmen es correspon amb un nucli de tempestes organitzades i no amb un tornado, ja que les destrosses que ocasiona aquest últim són més desorganitzades. De fet, els arbres que van caure dimecres a la nit van quedar estirat tots cap a la mateixa banda, mentre que amb un tornado és habitual que apareguin dispersats.
Enviado por: Magda en Diciembre 2, 2004 10:20 PM

