Enero 23, 2005
Medios de comunicación
Defender a los lectores
Malén Aznárez, defensora del lector de El País, se despedía hoy tras dos años ejerciendo como tal. La semana pasada analizaba por qué a los periódicos españoles les cuesta tanto admitir que han cometido errores. En general, prefieren obviarlos, a ver si nadie se da cuenta. Hoy, a modo de despedida, recordaba una gran sentencia:
"El especialista en medios de comunicación de The Washington Post, Howard Kurtz, explicaba hace unos años su fórmula para luchar contra la falta de credibilidad en los medios de comunicación. "Go back to the future (retroceder hacia el futuro). Volvamos a escribir sobre injusticias y ultrajes, a contar lo que las autoridades no quieren que se sepa, prestemos mayor atención a la condición humana y olvidemos los planteamientos abstractos, seamos capaces de romper la tiranía de los expertos (que nunca descubrieron la bancarrota de un banco, ni intuyeron el impacto del sida), recuperemos el gusto por la buena escritura, y neguémonos a llenar los periódicos de conferencias de prensa y actos oficiales".
Tras tamaña y sensacional declaración de principios, resulta sorprendente que en el día de su despedida, el último párrafo de Aznárez sea el siguiente:
"Ante el fenómeno creciente de los blogs de Internet, el "nuevo periodismo" que mezcla con pleno descaro, y jactándose de ello, información, opinión, rumores y fantasías, no está de más recuperar la fórmula de Kurtz, tan vieja como el buen periodismo y en plena vigencia."
Dentro de ese "nuevo periodismo" hay verdadera bazofia, pero también la posibilidad de publicar esas noticias que, como Aznárez denuncia, no aparecen en los medios de comunicación de masas, en la mayoría de los casos a causa de los intereses corporativos y la publicidad. Pero el "pleno descaro" con el que algunos mezclan esos ingredientes es de agradecer. Mucho más nefasto resulta hacerlo intentando que no se note demasiado.
Y entre esas noticias que encuentra una en las bitácoras y la reconcilian con el periodismo destaca la que hoy publica Iñigo Sáenz de Ugarte en su Guerra eterna en Oriente Medio. Justo la otra cara del espejo que denuncia Aznárez en El País.
Últimamente aparecen bastantes artículos de opinión de periodistas "convencionales" criticando la "moda de los blogs". ¿Por qué los temen tanto? Mucho más peligroso es tener la mente cerrada para entender qué esta ocurriendo ahí afuera, lejos de las redacciones convencionales. El problema no es que haya mucho loco y manipulador escribiendo blogs, sino que haya tan pocos periodistas dentro y fuera de las redacciones siguiendo la fórmula de Kurtz.
(Reproduzco a continuación el post de hoy de Ugarte):
23.1.05
Una historia en tres capítulos
Capítulo primero:
Jumana Michael Hanna, una mujer iraquí de 41 años, tenía muchas razones para quedarse callada en su casa, pero decidió hablar. En 1993, se casó en secreto con un extranjero, un inmigrante indio. Cuando intentó que las autoridades reconocieran el matrimonio, fue detenida, y también lo fue su nuevo marido. Ahí comenzó un infierno de violaciones y torturas para que confesara que formaba parte de un imaginario grupo de espías. Su marido fue asesinado por los sicarios de Sadam.En junio de 2003, cuenta su terrible historia, que aparece publicada en The Washington Post, y sus declaraciones sirven para detener a los torturadores y a sus jefes, incluido un general. Para premiar su valentía, ella y su familia viajan a EEUU, donde reciben asilo. El número dos del Pentágono, Paul Wolfowitz, habla de su caso ante el Congreso. Su historia se convierte en un símbolo de las atrocidades cometidas durante décadas por la dictadura de Sadam.
Capítulo segundo:
Tras leer el artículo del Post, una editorial contrata en agosto de 2004 a la escritora Sara Solovitch para que escriba la historia. Solovitch comienza a trabajar con Jumana en el libro. Pasan mucho tiempo juntas y se convierten en amigas. Tras escuchar el testimonio de Jumana, la escritora comienza el lento proceso de confirmar hasta el más pequeño detalle de las revelaciones.Poco a poco, descubre que algunas de las cosas que le ha contado no son ciertas. Los soldados que investigaron sus denuncias en Irak reconocen que no encontraron pruebas concluyentes, de hecho sólo hallaron huesos de vaca en el lugar en el que Jumana les contó que sus carceleros enterraban a los asesinados. Los familiares de Jumana le dicen que sí estuvo en la cárcel, pero no por casarse con un extranjero (de hecho, la ley iraquí no lo prohibía), sino por otras razones. Otros familiares le cuentan que su marido no ha muerto y que sigue viviendo en Irak.
La emocionante historia de Jumana resulta ser una sucesión de mentiras. Solovitch publica un reportaje en la revista Esquire.
Capítulo tercero:
El reportaje de Esquire obliga al Post a volver a investigar la historia. El mismo reportero que escribió el primer artículo vuelve a Irak. Los familiares de Jumana le confirman que el marido está vivo. Le dicen que fue encarcelada por engañar a varias personas para que les entregara dinero a cambio de conseguirles visados para viajar al extranjero. Todos los policías iraquíes detenidos a causa de la denuncia fueron puestos en libertad por falta de pruebas.Epílogo:
La historia de Jumana no sólo tenía valor por sí misma, sino por lo que representaba. Lo malo de convertir una historia personal en un símbolo, un recurso propio del periodismo, es que el reportero tiene que ser capaz de poner en duda todos sus elementos, incluso los más obvios, inmediatamente después de habérselos creído. Cuando el periodista no lo hace y se conforma con la primera versión, pone su credibilidad en manos de una sola persona. Y puede haber tenido la mala suerte de toparse con un mentiroso.Algunos periodistas creen que basta con mirar a los ojos de una persona para saber si les está diciendo la verdad. Definitivamente, se trata de un recurso sobrevalorado.
Publicado por magda Enero 23, 2005 11:49 PM
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