Febrero 22, 2005
Desclasificados
Lost in Barcelona
Voy a seguir enclaustrada un par de semanas -se me acumuló el trabajo- y no sé si podré escribir demasiado en la bitácora, a ver. En cualquier caso, ayer me pasé el día en Barcelona y me sentí como Paco Martínez Soria. Tal vez pueda parecerle muy moderna a mi madre con tanto blog, las webcams y bla, bla, bla, pero de eso nada. Estoy sobrepasada, Lost in translation total.
Para empezar un hombre que se sentaba en el asiento de al lado en el tren sufrió un ataque al corazón. Y ninguno de los que allí estábamos parecía saber cómo actuar. Hasta que llegó un médico se oyeron frases como "Esto va a retrasar el tren" (pronunciada por una aparentemente agradable madre de familia). Y lo peor es que era verdad, que mucha gente sufría porque no todo los jefes se creen que llegas tarde porque alguien ha sufrido un infarto mientras ibas de camino.
Por la tarde vi a unos amigos que finalmente han obtenido el permiso de residencia y de trabajo. Uno de ellos trabaja en un restaurante desde hace una semana. Desde entonces ya ha visto cómo echaban a un trabajador pelín reivindicativo de más y cómo otro se desmayaba en medio de la sala. En teoría tenía que trabajar ocho horas y alternar las semanas de horario partido con las de turno seguido. No obstante, la práctica ha sido bien distinta: Los dos primeros días su turno fue seguido. Al tercero, se lo partieron y además se lo alargaron sin mediar palabra. Las ocho horas convenidas se han convertido en 10-10,5. Y en ese establecimiento no saben lo que es parar. El sueldo, unos 950 euros mensuales. Un día y medio libre a la semana, nunca sabes cuándo.
A última hora de la tarde, fui a darle unas fotos a la dominicana que entrevisté el verano pasado y que, nuevamente, me citó en un McDonald’s (¡santa paciencia!). Es tremenda esta loca, con lo que lleva pasado y ahí está, ilusionadísima con su niña recién nacida. A sus dos hijos mayores apenas si los pudo ver cuando eran pequeños. Tuvo que dejarlos con los abuelos para emigrar a Europa. “Ahora ya cumplí, intenté darles una buena educación”, me dijo. Su nuevo objetivo es muy concreto: “Ahorrar para hacerme una liposucción. Es que antes yo no tenía este culo, de verdad que no”.
Decidida a ahorrar yo también, me sorprendí a mí misma metiéndome de repente en una tienda de telefonía móvil para ver si esos anuncios de planes telefónicos para autónomos son de verdad o una nueva triquiñuela publicitaria. Entré en la tienda a las 20.15 y la chica que me atendió era tan simpática que nos pegamos una charla monumental y salí de allí a las 21.30.
Empezamos a hablar como quien no quiere la cosa cuando intentó descifrar los números de mi cuenta corriente. Había hecho una fotocopia de mi libreta de ahorros, pero no se veía clara. Cuando intenté volver a sacarla del bolso para decirle el dígito de control, me contestó:
- No hace falta, parece un “91”. Además, si no es correcto el ordenador nos lo dirá.
- Pero bueno... ¿Qué significa que el ordenador lo dirá? Si yo jamás he facturado con esta compañía. Una cosa es que sepa si soy morosa o no, que ya sé que la lista la tiene todo el mundo, pero esto ya me parece demasiado...
- Ya, pero es así. No sé cómo, pero el ordenador conoce todos los números...
El 91 era correcto. La máquina dijo ok.
Y ok dijo también cuando la chica introdujo mi "perfil".
- No siempre lo hace –dijo.
- ¿Y eso?
- Si en vez de ser periodista eres mujer de la limpieza tienes menos posibilidades de que te concedan el contrato –me explicó.
- Y si el ordenador deniega el contrato, ¿qué le dices tú al cliente que espera al otro lado de la mesa?
La informática es una fuente inagotable de excusas...
Y ahí nos salió a ambas la vena política y ya fue un no parar. Acabé diciéndole que estaba fritita del periodismo y que voy a montar un café-librería dentro de nada y ella me dijo que su sueño era abrir una tetería, pero que de momento había empezado por esta tienda de teléfonos. Después de un buen cuarto de hora protestando por la falta de ayudas para los jóvenes empresarios, me dio una tarjeta de “Té Quiero” (Diputació-Sardenya) para que fuese a ver el local: “Igual puedes coger ideas”. A continuación, me dijo que la avisara cuando inaugure. Su optimismo me alegró lo poco que quedaba de día.
Muerta de hambre (yo en el McDonald’s como sólo una vez cada lustro y por puro morbo) comprobé que los restaurantes de mi lista de asequibles estaban todos cerrados y acabé entrando en uno de esos buffets de paredes blancas impolutas y ensaladas de Pim y Pom. Tres camareros, todos sudamericanos, y tres parejas. Dos de ellas parecían muy enamoradas y la tercera debió estarlo hace algún tiempo.
El menú cuesta 5,75 y pagarlo te da derecho a utilizar un ordenador. Tienen varias pantallas. Anoche estaban ocupadas por los camareros. Alternaban sus funciones en la barra y la caja con rápidos viajes al chat.
Poco después entró un muchacho que se pidió un café para poder usar el ordenador. Los camareros del messenger hicieron la vista gorda y se lo sirvieron. Uno de ellos se reía cuando miraba a alguien que le saludaba desde el otro lado del Atlántico a través de una webcam borracha. No sé cuánto debe cobrar al mes, imagino que incluso menos que mi amigo, el de los turnos partidos seguidos, pero como mínimo puede decirle a la familia que tiene ordenador en el trabajo sin faltar a la verdad. La dominicana lo tiene más difícil. Se levanta cada mañana a las cinco para limpiar un hospital. Cuando no sueña con su liposucción fantasea con la idea de que su hijo sea médico. Él lo hace con una moto que cuesta 2.000 euros.
Publicado por magda Febrero 22, 2005 11:20 PM
| TrackBack
Es lo mismo que me cuenta mi compañera Cris, pues ella vive allí, en esa ciudad que parece vivir sumergida en una velocidad frenética, insoportable, desmesurada...
A pesar de Rita (la oronda alcaldesa Pepera) y de la habitual indolencia que tenemos los blavencianos, aquí vivimos de forma más serena, relajada, blanda...
Pero me temo que vamos pareciéndonos cada vez más todas las ciudades. Debe ser eso de la globalización: que permite compartir todo lo malo y vivir dentro de un frenesí interminable...
Enhorabuena por saber conectar con todos los seres que te encuentras por el camino... Es una suerte y una gran alegría verte tan despierta y atenta, pues es todo un lujo captar lo esencial y saber escribirlo de forma tan exacta.
Enviado por: Don Gato en Febrero 22, 2005 11:51 PMMagda:
La tetería està a Diputació-Sardenya (hi passo per davant gairebé cada dia tornant cap a casa).
Bé, si necessites una sòcia pel cafe-llibreria...........
Una abraçada.
Enviado por: Valen en Febrero 23, 2005 12:52 PMYo desde que trabajo a las afueras de mi ciudad también tengo complejo de Paco Martínez Soria, y me agarro más a mis sueños (imposibles) de tener un mínimo piso en el centro.
Una pequeña crítica a la pija incalificable (por no meter insultos en tu web, Magda) de Ana Rosa Quintana, haciendo un comentario que pretendía ser gracioso con la nevada que está cayendo por los madriles: "igual nos quedamos aislados aquí en telecinco y hacemos como un gran hermano". Sinceramente, sólo lo deseo que le ocurra de verdad, pero en las siguientes condiciones que son las que viven los currantes de la casa:
1. sin calefacción a pesar de la nieve
2. en transportes que suben a la sierra, en los que, si tienes suerte, están matriculados antes del año 60, cuentan con todos los cinturones de seguridad, y el conductor está cualificado para llevar ese tipo de transporte.
3. en sillas que sólo sirven para provocar contracturas musculares
4. con goteras en sitios que pueden provocar un cortocircuito y la muerte de los operadores de cámara
5. y por supuesto, por el módico precio de la mierrrrrrda de sueldo que nos pagan a la mayoría, siempre ha habido clases y clases, claro.
Me piro, que voy a ver si tengo suerte, ya han despejado la carretera y no tengo que pasar una media de 3-4 horas en carretera que es lo que han pasado hoy mis compañeros para subir a currar, y para bajar a las 8 de la mañana después de una noche trabajando (por supuesto, ni la más mínima intención de pagarles un taxi a casa cuando lleguen a la civilización por las molestias, que igual la empresa se arruina y no puede pagar las cenas de lujo que están teniendo estos días los concursantes y que tan bien quedan en cámara, aunque quien las esté grabando esté pelado de frío y aguantando todo tipo de malas condiciones laborales)
besos
Enviado por: noalaguerra en Febrero 23, 2005 01:31 PMNoalaguerra, interesante lo que explicas sobre las condiciones laborales de la empresa del glamour... Vaya, vaya con Gran Hermano Vip y no Vip. Y que no se acabe el programita... La famosa y exitosa Zepelin, ¿no?
Ánimos y a salir de ahi cuanto antes.
Un beso,
/Magda
Gràcies, Valen, per l'oferta i per corregir l'adreça, :-)
Bueno Magda, ya tienes oferta de socia para el café.
Yo me ofrezco para cliente asiduo :-D
Enviado por: Gatmorgan en Febrero 23, 2005 11:31 PM
A ver, magdalenita, Ya sabemos que los ordenadores lo dicen casi todo, a pesar de nuestra negativa a "adaptarnos", me sorprende tu sorpresa y como siempre me hace reir, esta página....
Yo no quiero una liposucción, porque me da miedo, no porque no me haga falta, pero voy a reconocer que me compro alguna de las cremas q anuncia esa revista que tu y yo sabemos, asi que...
P.D. Me ofrezco como compañera de té
Enviado por: cristina atacá (marrero) en Marzo 23, 2005 02:17 PMHooola, atacá Cristina,
mi sorpresa no es tan "inocente", pero me encanta insistir en el tema. Es que hay datos que no se pueden encerrar en esa máquina sin incurrir en delito. Como abogada, ¿qué opinas al respecto?
Una cosa son las listas de morosos y otras que tengan acceso a mis números de cuenta corriente existentes en el universo.


