Abril 10, 2005

Activismo y derechos humanos
Regularización

Hace meses que arrastro un reportaje sobre mujeres emigrantes para una revista mensual. Siempre pasa algo y al final no se publica (ni se cobra, ¡viva la vida del free-lance!). Y, mientras, la situación cambia. Tanto, que incluso ha habido un proceso de regularización del cual esta semana se han cumplido dos meses. Por ello, he decidido publicar en la web la entrevista que hice hace un par de semanas a la abogada Cristina Marrero, miembro del grupo de extranjería de la CDDPLEA (Comisión de Defensa de los Derechos de la Persona y el Libre Ejercicio de la Abogacía). Esta comisión, que pertenece al Ilustre Colegio de Abogados de Barcelona, tiene una orientación progresista.

1. ¿Cuál es la verdadera repercusión del proceso de regularización?

La idea de éste y todos los procesos de “normalización” (así es como la denomina el Gobierno), es hacer “limpieza” y sacar a flote el mercado laboral inmigrante sumergido y que por lo tanto no cotiza a la Seguridad Social ni tributa. Pero a la hora de regularlo ignora realidades y plantea un proceso muy rígido que dejará fuera a montones de personas. Además algunos empleadores han pactado con el trabajador que la cotización a la TGSS la sufragará éste –el trabajador- (y no como establece la ley: debe hacerlo el empleador, con algunas pequeñas excepciones).

2. ¿Hay diferencias prácticas entre hombres y mujeres a la hora de regularizar su situación? ¿Qué tipo de trabajador tiene más dificultades para lograrlo?
Las diferencias estriban básicamente en las ocupaciones, como la mujer siempre puede optar al campo inagotable que es el servicio doméstico aquí no se producen discriminaciones. Lo que sé es una realidad es que ellas se espabilan por ellas y por sus parejas mientras que a la inversa no pasa en la misma medida. Muchas veces en grupos pequeños son las mujeres las que “negocian” con los empresarios, gestores, abogados, ya que dominan antes el idioma, incluso aunque hayan llegado después que sus parejas.

3. ¿Cómo afecta el proceso a la reunificación familiar? ¿Hay esperanza de que la situación mejore en el futuro?

Este proceso extraordinario no afecta en absoluto a la reagrupación familiar como tal, solo es para trabajadores. Aunque si hace que parejas o núcleos familiares que solo tenían un miembro residiendo regularmente puedan estar ambos regulares. Pero no afecta tampoco a menores así que para regularizar la situación de los menores deberán recurrir a otros procedimientos ordinarios. Es un proceso que llevan a cabo los empresarios/empleadores respecto de trabajadores, es decir el proceso depende enteramente del empleador. Desde el año 94 vengo observando este tipo de movimientos humanos y nunca se ha producido una mejoría en el ámbito de los derechos humanos (en definitiva el derecho a conservar el núcleo familiar unido es un derecho humano según todos los tratados internacionales del sector), ya que las normativas de extranjería españolas y de otros estados de nuestro entorno se articulan alrededor de las necesidades laborales del estado en cuestión y no de los derechos humanos, así que regular la reagrupación familiar es una cuestión obligada por los Convenios Internacionales que suscriben los estados pero no es una cuestión de interés real para los gobiernos.

4.¿Cómo afecta la situación personal de las mujeres inmigrantes a su proceso de integración y adaptación?
El envío de dinero es una constante para ambos sexos, eso supone mantenimiento para sus familias en sus países de origen y también la demostración del éxito de su “expedición”. Lo que sí es diferente, es un número mayor de hombres que rehacen su vida sentimental-familiar aquí, y deciden prescindir de la carga que supone mantener una familia en el país de origen. La adaptación-integración depende más del país de origen que del sexo, temas como el idioma condicionan totalmente.

5.¿Qué colectivos tienen más dificultades para adaptarse al modo y ritmo de vida españoles? ¿Cuáles son sus quejas más comunes?
Los ciudadanos que provienen de países cuyo idioma y por extensión sus hábitos son completamente diferente a los españoles (China, Pakistán, Marruecos...) se socializan de una forma mas endogámica y suelen relacionarse solamente con el resto de la población mediante el comercio.
La queja con mayúsculas es la falta de autorización administrativa para poder acceder a un puesto de trabajo, que crea toda una red de ficciones y estrategias y por supuesto un mercado sumergido para poder acceder.

6.Algunas mujeres provienen de países donde cuentan con menos derechos o menos presencia social que las españolas. ¿Cómo viven ese cambio? ¿Se comportan de un modo aquí y de otro distinto cuando vuelven a sus lugares de origen?
Por una parte puede ser liberador el hecho de no tener una presión masculina (paterna, del cónyuge,..) y por ende social. Pero por otra parte son esas mujeres las que la sociedad europea mira más con lupa y esa liberación puede tener un precio muy alto. Aun así, no es extraño ver como una mujer marroquí, por ejemplo, es la “gestora” de la familia; aprende antes el idioma que los hombres de la familia, acompaña al resto de la familia a matricularse en centros docentes, al médico, etc...No conozco casi ninguna mujer árabe que no conozca el idioma y en cambio sí a bastantes hombres. Cuando, posteriormente, viajan a sus países de origen unas actúan como actrices para pasar desapercibidas y otras deciden revelarse, esto ya depende del carácter de la mujer en cuestión. El cambio o la liberación no depende para nada del uso del velo u otros elementos estéticos diferenciadores, sino mas bien del acceso al mundo de la educación, la información, conocer a hombres con otros hábitos respecto del mundo femenino, etc...

Publicado por magda Abril 10, 2005 11:06 PM | TrackBack

Comentarios

Hoy desayunaba con la noticia del descalabro de la politica de regularización de inmigrantes, de la que no se está llegando ni al 50% de la población inmigrante prevista, y es que parece que se demuestra que realmente estaba mal planteada la regularización y que se debería haber contado con organos como la CDDPLEA en su desarrollo y elaboración. Pero como siempre el afán de protagonismo y las prisas por parchear con medidas populares los constantes desencuentros de este gobierno han convertido una buena idea en un arma de doble filo.

Tambien me ha dejado perplejo la noticia de la inmigrante que tras denunciar a su pareja de malos tratos ha sido llamada a la unidad de extranjería con el fin de comprobar la legalidad de su situación en España, pues bien, creo que si conseguimos hace unos años que un inmigrante ilegal pueda ser tratado y atendido por la Seguridad Social independientemente de su condición y con total confidencialidad, es mas que necesario que a las mujeres que demuestren la valentía de denunciar a sus maltratadores se les otorguen las mismas o mas garantías. Si no seremos complices del maltrato ya que impediremos que cualquier mujer con una situación irrregular en España sufra y consienta los malos tratos ante el desamparo de su situación. Si vamos de progresistas, pues a dar ejemplo que menos hablar de 1 año de derechos y mas cumplirlo (me refiero a las declaraciones del bocazas del psoe, pepín blanco).

Enviado por: metamike en Abril 11, 2005 08:35 AM

Hay un proceso de regularización que por el momento nadie está dispuesto a abordar: Dignificar la figura del emigrante. No voy a apelar a razones éticas, ni morales, básicamente porque medio pais carece de ambas y sin embargo anda sobrado de prejuicios. En su lugar, diré que si nos ceñimos únicamente a nuestros intereses económicos y de bienestar social, son auténticamente imprescindibles. Y por tanto, la actitud chulesca-perdonavidas de administración y sociedad en general, está fuera de lugar. Menos trabas burocráticas a las personas que pagarán nuestras pensiones, que compran en nuestros comercios, engordan las cuentas de empresarios y representan parte de nuestro futuro conjunto.

Enviado por: Fúser en Abril 11, 2005 11:23 AM

Soy cubana, tengo 23 años. A los 21 me casé con un chico del sur de Italia. Imposibilitada de hacer una vida juntos en mi país (por las bien conocidas dificultades de orden económico y político) y, engañada por su maneras corteses, lo seguí hasta la ciudad de Bari en el sur de Italia. Allí comenzó un infierno que terminó con mi escapada a Barcelona, donde tengo una parte de mi sagrada familia.
Lo cierto es que a Italia tengo pánico regresar, a mi país es casi imposible, además que no tengo dinero para hacerlo y en España, a pesar de benefeciarme con el seguro social no me dan permiso de trabajo.
En fin que mi situación es sencillamente desesperada, las posibles soluciones pocas. ¿Por qué a mi edad estoy en este callejón sin salida? ¿No tengo derecho a haberme equivocado al escoger mi pareja? ¿Debo permanecer escondida y dependiente de mi marido el resto de mi vida? ¿No tengo derecho a rehacerla? ¿Así tan grande es mi ruina? ¿Qué pasa con los derechos humanos y la emancipación de la mujer de que tanto alardea Europa en el resto del mundo?
¿Alguien me puede ayudar o aconsejar, por favor? No sé que hacer.

Enviado por: Malena Portuondo en Abril 12, 2005 07:41 AM

Pues Malena, me temo que tu situación es el claro ejemplo de que no podemos hablar de la inmigración sin fijarnos en cada historia personal. Siempre tendemos a encajaros en un estereotipo pero en el fondo vuestras historias no distan demasiado de las nuestras si les sumamos el desarraigo y la falta de sensibilidad de todos los que estamos alrededor.

Y lo pero es que en muchos de los casos somos responsables subsidiarios al alentar y apoyar (por acción o por omisión) a los regímenes que os obligan al exilio.

Yo no te puedo aconsejar lo que hacer, solo te mando estas lineas para aplaudir tu coraje y para desengañarte, la emancipación de la mujer es una utopía mientras existamos los hombres, al menos los actuales (me refiero a la mayoría, a la que nos convierte a la minoría en eternos disculpados) y de los derechos humanos prefiero no opinar.

Un beso y mucha suerte

Enviado por: metamike en Abril 12, 2005 07:54 AM

A mi me gustaría que algún periodista hiciera un reportaje de campo sobre lo que es hacer cola en la Delegación de Gobierno para hacer cualquier trámite de no comunitarios. Aunque pueda afirmar con cinismo que es un banco de pruebas ideal para saber si los pasantes de abogacía tienen madera o si son demasiado blandengues (el que vale se integra y aprende como desenvolverse y el que no vuelve jurando por snoopy que se dedicará a cualquier otra cosa), el sistema de colas interminables es indigno y no puedo creer que falten recursos para racionalizarlo.

Enviado por: marga en Mayo 4, 2005 11:44 AM