Junio 13, 2005

Medios de comunicación
La jefa excelente

Hace tiempo que quiero colgar un texto que me mandó M., una amiga periodista, a modo de terapia. Empezó a pasarlo mal cuando descubrió que le llevaba once años a la muchacha que le hizo una entrevista de trabajo y luego otra y otra más. M. no es ningún vejestorio, nació en 1969, pero en los últimos años han cambiado muchas cosas en la profesión. Y esto me recuerda un post que reproducía Iñigo el pasado 7 de junio en Guerra eterna "por cortesía de Richard Reeves":

Cuando trabajaba de periodista en The New York Times, si estabas en la redacción a primera hora de la tarde, un redactor jefe aparecía y preguntaba: "¿Qué estás haciendo aquí? Las noticias no están aquí".

Por el contrario, una generación más tarde, un sobrino mío cubre las noticias del Congreso para una cadena de periódicos conocida por sus grandes beneficios, y llega el día en que uno de sus jefes se da cuenta de que no está delante del ordenador. Cuando el chico vuelve, el jefe quiere saber dónde ha estado. Le responde que ha estado en el Capitolio hablando con senadores. La respuesta del jefe: "Para eso está el email. Te pagamos para que te quedes aquí.

Después de mucho insistir, convencí a mi amiga M. para que escribiera la historia de su nueva jefa. Y lo ha hecho desde las mismitas vísceras:

Mi jefa excelente

Desde hace un par de semanas tengo una nueva jefa. Es la jefa excelente. Todo lo que digo lo escribe rápida y ordenadamente en un cuaderno que ya viene pautado y con diferentes secciones. Al día siguiente lo tiene todo en un documento Excel con cuadraditos y letras de colores según si he hablado en el minuto 5, 6 ó 12 de la reunión. Lo imprime y las dos parecemos importantes. En su lenguaje los reportajes no se hacen. Se generan. El espacio donde uno está es el “espacio físico”, como si hubiera otro espacio sideral donde uno pudiera vivir o trabajar. Hay “documentos madre”, priorizaciones y dinamizaciones. Las carpetas, que son muchas, no se llevan en la mano. Se crean. Adiós encantadoras gomas ruidosas.

Mi nueva jefa, cuando va en metro, habla del metro y de lo cómodo que es moverse en metro. Cuando es viernes habla de lo bien que va desconectar el fin de semana. Cuando es lunes y por casualidad te marcas tu mejor bostezo se te queda mirando y te dice “Cómo se nota que es lunes, ¿eh? ¿Quieres un café?”. Cuando hace calor habla de las camisetas y de lo necesario que es ponerse morena porque si no pareces enferma. No es que sea pija. Es que es previsible siempre.

Los jefes nacidos de la licenciatura de Audiovisual de la Pompeu Fabra me recuerdan poco al periodista-jefe de antes que se te sentaba al lado y te vaciaba de todo lo que sabías aunque fuera la más ínfima tontería. A veces hasta la receta del pollo a la soja o un comentario sobre lo follable que está Brad Pitt los alborozaba. Estas reuniones de hoy han perdido su gracia y tienes a una chica atentísima que deja su Pilot última generación en la mesa y pone cara de “a ver cuándo acaba” cuando sueltas un “hostia, qué cojones los de Etoo” para largar luego un monólogo sobre la histórica e histérica manía que nos tenemos. Son estas reuniones en las que de vez en cuando se hace eso que llaman estúpidamente un “kit-kat” para luego volver, sesudos y dispuestos, a discutir sobre si se prioriza el punto 1.2 del proyecto o el 1.3.1. Pues vaya mierda, con lo bien que estaba yo hablando de Etoo.

Me vuelvo retrógrada. He pasado la prueba de selección para conseguir este fantástico trabajo. He engañado a todos los jefecitos y jefecitas lozanos que me han entrevistado, sin arrugas y sin predisposición treintañera para que los anuncios de antirradicales libres te penetren, que lo hacen y mucho. He disimulado como he podido que casi no salgo de noche, ni bebo ni me drogo sino que hago chinchín con todos los comensales con una copa de champán, a veces veo “Salsa Rosa”, cocino y adoro a mis padres.

Ante la pregunta “¿Qué has hecho hasta ahora?” he tragado saliva y he intentado olvidar que llevo dieciséis años en la profesión y que podría decir toda chula “Niña, pregúntame lo que no hecho”. He intentado seguir mi instinto progre y convencerme de que es cojonudo que las nuevas generaciones lleguen donde están. Pero ahora que estoy trabajando para ella, peleándome con unos índices de priorizaciones imposibles lo de la juventud me parece un soberano aburrimiento, añoro los comentarios de mis jefes sobre tetas y culos y los de mis jefas sobre los niños y sus eructos y he empezado a reconocer lo que no me atrevo ni a escribir. Eso. Y eructo.

Publicado por magda Junio 13, 2005 11:47 PM

Comentarios

pues sí, es un artículo visceral pero que da donde duele. Me he reido, pero también me he sonrojado. Como periodista digital navego a dos aguas: sigo fiel al papel y el boli pero cada vez utilizo más los malditos excels y powers points... Y seguramente paso más tiempo priorizando tareas que escribiendo buenos leads...
No tengo ninguna duda de que las nuevas tecnologías juegan a favor del periodismo... pero está bien que de vez en cuando nos recuerden que ante todo somos periodistas.

Enviado por: Josep Maria en Junio 14, 2005 11:26 AM

Novedad moderna que nació con aura de clásico :Bajar la cabeza es una decisión.
Y cierto que es durísimo no bajarla. Pero es una decisión. Para eso somos libres. Y...me gustaría que alguien me convenciera de lo contrario, pero con argumentos y espíritu crítico.

Enviado por: jesúsb en Junio 14, 2005 11:41 AM

je, je.. qué gracia, eso debe ser cosa de la ISO. en el "maravilloso" mundo de la automoción por el que me muevo hace unos 10 años pasa lo mismo. De dibujar a mano proyectos se ha pasado a sofisticados software que nos agiliza mucho el trabajo, pero llegaron los EXCEL, con sus planing de colorines.. ja, ja, yo lo he pasado en grande en algunas reuniones (todo señores) viendo como magnificaban la gestión de entrega de proyectos.. en fin que es verdad, hay una forma más ordenada de hacer las cosas en general pero se pierde frescura porque se siguen los pasitos exactos, de A a B, de B a C... y sobre todo hay unas ganas de sentirse importante..., nadie o casi nadie es natural en estos ámbitos y si lo eres, a veces no te entienden. Se puede ser profesional sin convertirte en "androide".

Enviado por: ombra en Junio 14, 2005 11:44 AM

!Del flower power al power poiiiiinnt!

Alguien dijo modernizarse o morir...

Me imagino que en el termino medio esta el mejor medio para sobrevivir y poderlo contar,a pesar de las limitaciones que producen las cosas debidas a la edad- Según Galeno!...

Animo y a por ellos que son pocos y cobardes!!!

Saludos yowsa...

Enviado por: yowsa en Junio 14, 2005 06:22 PM

a raiz del post de m., recuerdo unas palabras q comentó el reportero bru rovira de la vanguardia en una conferencia: "en la época del telexpress, con maruja torres y otros, deciamos 'en cada mesa, un vietnam!'". en cada mesa (todavia época olivetti's) se hacía y desacía de todo, el periodista-sujeto tenia una autonomia propia.
hace algun tiempo, josep pernau en un artículo en el periodico de catalunya escribia "cada vez mas, las redacciones de los diarios se parecen más a sucursales de 'la caixa'".
la guerra del vietnam quedó atrás, las mesas-con-autonomia también, y la jerarquia en las redacciones es lo q impera hoy dia en el periodismo...
quien dara el golpe?
de momento, yo también erupto.
salut.

Enviado por: xavi, baix guinardo, bcn en Junio 14, 2005 06:32 PM

En el 90% de los casos que se usa Powerpoint es para ocultar lo poco que se tiene que decir.

Es increible como el mensaje que se escribe en cuatro lineas se convierte en 40 diapositivas.

Mis preferidas son esas diapositivas de fondo azul con una sola palabra en amarillo, que en opinión del que ha hecho el Powerpoint transmite una "idea-fuerza". Para los que tienen que soportar el Powerpoint, es solo una palabra amarilla sobre fondo azul.

Enviado por: Gatmorgan en Junio 14, 2005 09:02 PM

Estoy con vosotros sin ser periodista; no sé si 'ombra' tiene una más próxima a la mía; en ésta la euforia son los PERT y similares con sus diagramas de Gantt. Su contenido, ¡poco importa!. Lo importante es que ¡ellos saben que de A debes de ir a B!, aunque no tengan ni repajolera idea.
Si de repente, por un golpe de imaginación y buena profesionalidad, decides que es mejor ir de A a C para luego seguir en D y volver a B; ¡no te felicitarán por el resultado!. Te dirán que les engañaste. (Es experiencia personal).
El sentimiento de frustración te quiebra la voz y te hace bajar el puntero y...
quedas a la expectativa de la 'magnamidad' que les produzca la 'cuenta de resultados' (¡que esa si que vale más!; afortunadamente si acertaste; si no, prepara las maletas, o casi).
José

Enviado por: José en Junio 14, 2005 09:27 PM

Y que deciros del mundo de la informática propiamente dicho......

Cuando yo empecé a trabajar con los ordenadores, estos funcionaban con fichas perforadas (alguien aqui es capaz de recodar semejantes dinosaurios? jajajaja!!!), mi puesto de trabajo era denominado "perforista" (siempre pensé que mas parecia prospectora de pozos de petroleo que otra cosa) y las impresoras eran unos mamotretos inmensos que había que aislar en habitaciones aparte por el escándalo que emitían y que no te dejaban ni escuchar al cliente por telefono.

En fin, mucho a llovido desde aquello, y no solo en referencia a la tecnologia utilizada. Todo ha cambiado. Ahora los amigos te muestran que se acuerdan de ti enviandote esos pps creados por gente que debe tener mucho tiempo que perder y que son reenviados miles y miles de veces. Antes te ibas de cañas con ellos.

Antes tu jefe era un señor imponente y serio ante el cual pocas veces te atrevias a rechistar. Ahora es un chico metrosexual que a veces intenta entrar en confianza preguntandote si conoces algun balneario spa.

Antes los compañeros de trabajo hacian porras cada año con el sorteo de loteria de Navidad. Ahora no te da tiempo a tener amistad con ninguno, porque en un mes escaso que coincides entre empleo temporal y empleo temporal......

En fin, los tiempo evolucionan, y aunque mi tendencia natural es al optimismo, reconozco que hay algunos niveles en que es peligroso serlo. Esperemos que tanto programa y sistema operativo introducido en nuestros métodos de trabajo, no lleguen a ser instalados y programados en nuestras mentes y espíritus, que parece ser la intención de algún listo....................

Nocturnos y preocupados saludos desde las minas informáticas de un Servicio de Atencion al Cliente cualquiera........

Enviado por: Loyren, la blanca en Junio 15, 2005 02:49 AM

¡¡¡Casi estoy jubilado!!! cuarenta y tantos años siendo Jefe, trabajando con interés e ilusión, y me retiro voluntariamente perdiendo casi cuatro quintos de mi salario. ¡¡¡Si estaré harto!!!
Lo más emotivo de mi despedida ha sido, para mí, ver cómo se han volcado, en ella, mis subordinados (a ellos que siempre he tratado más como amigos que cómo Jefe -salvo el clásico que te obliga a recordárselo, porque hablamos de Jefes pero también deberíamos hablar de los que de él dependen-; ¡que también hacen Sociedad!).
Y ¿por qué me jubilo entonces?
Tan sencillo como que ocupo el máximo escalón profesional, y mi jefe YA es un político, el cual además no puede dejar de contar conmigo.
Y usan multitud de formas para presionarte: económicas, morales... hastiarte, cansarte...y a fe que lo han conseguido. (Ya se encontrará un sustituto más dócil y, ¡desgraciadamente!, es una verdad permanente desde hace algunos años).
Sí; han conseguido que dejara de creer en lo que hacía; aquello con lo que disfrutaba e intentaba transmitir entusiasmo a mi equipo, trasmitiéndoles lo beneficioso que era para la Sociedad.
¡Ya está prácticamente en el pasado!
Siento una gran liberación.
Pero ¿es eso positivo para la Sociedad?
Pregunta que queda en el aire.
¿Quién y qué es un jefe?
¡Qué fáciles las clásicas muletillas!
José

Enviado por: José en Junio 17, 2005 12:27 AM