Julio 22, 2006

Medios de comunicación
¿Y el código deontológico?

No he visto grandes comentarios sobre el documental que emitió la semana pasada Tele5 con motivo del aniversario de la muerte de Miguel Ángel Blanco. No quise escribir inmediatamente porque no daba crédito y sabía que iba a soltar alguna barbaridad. Cuando oí que se titulaba “El día que me mataron” me dieron escalofríos. La productora que lo ha grabado, la misma que, ¡curiosamente!, se va a encargar de “Salsa Rosa” próximamente, se permitió una reconstrucción sensacionalista que no sólo no aportó datos, sino que además se dedicó simplemente a manipular sentimientos.

Buscaron un actor que se pareciese a Miguel Ángel Blanco y también una voz en off para que relatara sus “supuestos” pensamientos. La productora aclaraba que la reconstrucción de las últimas horas de vida del concejal del PP se basaba en el sumario. ¿Y su voz interior, de dónde la sacaron?

También contrataron actores para hacer de etarras; grabaron sus ojos con expresiones de fiereza, se trataba de provocar una reacción muy clara en el espectador. Nada de que piense, se lo ponemos fácil en plan cine mudo. Por si alguien no se ha enterado de que son unos asesinos. Como si fuéramos tontos. Como si se tratara de un programa de videos de impacto. O esas reconstrucciones de casos de malos tratos a mujeres o los telefilmes de sobremesa “basados en hechos reales”. Para que no faltara de nada y hacer autobombo de la cadena, filmaron las opiniones de algunas de sus estrellas, desde Mercedes Milá hasta el presentador de Salsa Rosa.

Sin embargo, lo peor no es que un documental pretenda suplantar el “pensamiento” del concejal asesinado o apueste por el sensacionalismo puro y duro, sino que los telediarios se estén contaminado de este estilo. Estoy harta, hartísima de ver cada mediodía a Txapote cachondeándose del tribunal o con esa expresión de psicópata. Ya sabemos que probablemente lo es, entre otras cosas. ¿Por qué la cámara se recrea varios segundos en sus ojos una y otra vez? ¿A qué estamos jugando? Incluso Rosa Lerchundi (Tele5), a quien suelo seguir porque me gusta su modo de comunicar, impostaba la voz para dar la noticia del juicio por el asesinato de Múgica. Había que darle dramatismo.

El código deontológico necesita ejercicios de reanimación urgente.


Publicado por magda Julio 22, 2006 12:35 PM | TrackBack

Comentarios

Pero Magda,

Aparte del código deontológico al que te refieres (no sé cuál es, por cierto), ¿Cuál es el problema?

¿Es la recreación de un hecho del pasado reciente? No puede ser eso, porque en el mismo sentido te quejas de que se ponga la imágen real de un etarra.

¿Que se recree el pensamiento de MAB? ¿Qué malo puede tener eso?

Enviado por: José Carlos Rodríguez en Julio 22, 2006 02:41 PM

El otro día estuve de público en un programa de televisión, y el presentador (Monegal) contrapuso dos testimonios sobre la anorexia. El primero era una entrevista a una anoréxica, en un plató de televisión. El segundo era un montaje sobre la cida de un anoréxico.

Como decía Monegal, para mostrar el horror de la anorexia en el primer caso sólo hacía falta la persona que sufría esa enfermedad y un micrófono. En el segundo caso se echaba mano de música dramática y planos desagradables.

El primer caso es información, periodismo. El segundo es un espectáculo.

Enviado por: Palimp en Julio 22, 2006 04:30 PM

Hola a todos:
Habia escuchado hablar del documento, todos criticandolo pero hasta leer tu articulo no sabia concretamente porque tantas criticas. No creo que recrear un hecho asi sea demasiado correcto entre otras cosas, porque nadie sabe lo que pense este hombre antes de ser asesinado y es hacer una recreacion tan falsa como cualquier otra. Esto si se hace en una pelicula, sabemos que estamos viendo una obra de ficcion que puede basarse en hechos mas o menos historicos. Que lo haga un documental supuestamente informativo creo que es caer en lo escabroso y en la carroña, que es lo que interesa a los ejecutivos de los medios de comunicacion.

Saludos a todos.

Enviado por: Wallenstein77 en Julio 22, 2006 04:50 PM

recrear el pensamiento de alguien (inventar, diria yo) es malo hasta en literatura. No digamos en un reportaje o documental. Por un lado es sectario, tendencioso y arrogante; por otro es una pésima estrategia para mentir a alguien de inteligencia mediana. Para colar una invención, ésta debe ir en dosis mínimas, imperceptible entre muchos datos verídicos.

Enviado por: jesúsb en Julio 24, 2006 01:28 AM

El asesinato de Blanco no fue algo aceptable ni olvidable, como no lo fue el de ninguna víctima del terrorismo, pero no veo porqué convertir su muerte -minuto a minuto, según parece y narrada por él mismo- en un espectáculo y menos en las circunstancias actuales, en las que hay gente que identifica unas aspiraciones de autodeterminación de una parte de la población vasca con apoyo al terrorismo. No veo la relacion entre negociar el fin de la violencia e "insultar a las víctimas", que alguien me lo explique.

Enviado por: tantranet en Julio 24, 2006 10:01 AM

Hooola, José Carlos,
¡cuánto tiempo!

Te contesto a la pregunta de qué me parece mal: El modo, el estilo, el amarillismo.

No es en absoluto la recreación de un hecho del pasado reciente.

No me quejo de que emitan imágenes reales de etarras en absoluto. Pero no entiendo por qué se recrean en ellas ni tampoco por qué les dedican tantos adjetivos en un espacio informativo.

A un telediario le pido, básicamente, información. Quiero saber qué sucedió en el juicio y nada más. Para explicar la actitud de Txapote con un único adjetivo me sobra. Y sus ojos no me interesan lo más mínimo. Verlo en una cajita de cristal en plan "El silencio de los corderos" me parece fuera de lugar.

¿Que si me molesta que "se recree el pensamiento de MAB? ¿Qué malo puede tener eso?"
- Me parece fortísimo. No me gustaría que nadie "recrease" mi pensamiento y menos estando muerta, cuando no puedo matizarlo ni criticarlo ni desmentirlo totalmente, y encima para un documental con fines comerciales (como casi todos, por otro lado). Me parece mentiroso, de mal gusto y absurdo. Y no diré gratuito, sino "barato". Sólo hay que pensar en lo que se han ahorrado en documentacion. Han llenado minutos de cinta con una invencion que pretende "realismo".

Y pregunto: ¿Qué aportó ese documental?


Enviado por: Magda en Julio 24, 2006 12:41 PM

No, a mí no me preguntes, porque no lo he visto. Es sólo que no acababa de captar qué te incomodaba de él.

Yo no creo que sea malo recrear el pensamiento de un muerto, si es relevante y si se hace de forma veraz. Es algo que se hace constantemente. Con Franco, con Azaña, con otros personajes.

Un saludo.

Enviado por: José Carlos Rodríguez en Julio 24, 2006 04:56 PM

Estamos confundiendo a nivel general conceptos como derecho a la información, con saturación de cualquier tipo de información.
No es lo mismo un bistec que una escalopa, aunque todo sea carne ( o lo pretenda), y parece que hemos llegado a un punto en que sólo vende lo escatológico, lo sangriento, lo vulgar.
El grito por encima de la palabra, la imagen por encima de la idea, el espectáculo por encima de la reflexión.
Manipulamos la realidad para convertirla en entretenimiento, y así nos va, que las noticias del Líbano nos empiezan a cansar porque siempre cuentan lo mismo.
Habrá que cambiar de guionistas.
Yo, cada vez más, creo que equivoqué la profesión de periodista.

Enviado por: Noemí en Agosto 2, 2006 11:45 AM

Efectivamente, el título del "reportaje" (?) ya lo decía todo. Y mucho más los anuncios previos a la emisión. Razones por la cuales supe con seguridad que no me interesaba en absoluto y que la calidad que se podía esperar del trabajo era ínfima. No perdí el tiempo viéndolo. Pero comprendo tu preocupación por la manipulación diaria de la gente que se hace desde los medios, por la ignorancia que se propaga desde ellos, por la mierda que se les regala envuelta en celofán.

Enviado por: Henrique Ares en Agosto 10, 2006 09:48 AM