Abril 10, 2007
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"Rojos": Entrevías
Llevo tres días reprimiéndome. No quería escribir en este blog, porque temía que, enfurecida como estaba, se me escapara un “a la mierda” labordetiano, y a mí, aunque no soy de escuela buena, me gusta mantener las formas. Ya he contado alguna vez que mi colegio se llamaba "Tacó" y estaba en un barrio que se pobló con emigrantes del sur de España. Como estaba algo estigmatizado hace unos años le cambiaron el nombre por otro mucho más bonito, “Ginesta”, que significa “retama” en catalán. Ya no me parece tan mal el cambio, pero sigo sin poder decir que estudié en el Ginesta. Sencillamente, no me sale y, además, es mentira.
Algo similar me sucede en la estación de tren de Entrevías. Ahora se llama “Asamblea de Madrid-Entrevías”, pero cuando llegué a esta parte de Vallecas por primera vez en 1991, el edificio de la Asamblea era ciencia-ficción y aún había muchas “casas bajas”. Aquel verano había empezado a salir con un chico que tenía montones de primos en el barrio. A partir de entonces me trataron como a una prima primero y como a una amiga años después.
Mi barrio no se parece demasiado a Entrevías, a pesar de que en mi colegio las adolescentes también se quedaban embarazadas con relativa facilidad y de que varios compañeros de clase se han perdido por el camino o están en la cárcel. En cualquier caso, siempre soy consciente de que todo podría haber sido más complicado. Tal vez si mis padres hubieran seguido en Sant Boi, hoy sería la prima (o la madre) de “La Juani”. Del barrio -en sentido amplio- sólo te “salvas” si tienes buenas notas o un tipazo. A veces es incluso más absurdo y todo es cuestión de suerte, como explica Woody Allen en “Match Point”. La pelota da en la red y durante un instante no sabes de qué lado va a caer.
En esta vida he conocido a muchas juanis y tengo varias primas que lo son de veras, no al estilo bigasluna. Sé cómo hablan y por qué a veces chillan tanto. Yo misma lo hago sin darme cuenta de vez en cuando. Pero en el fondo siempre fui una privilegiada, mi padre nunca se quedó en paro.
Ese era el gran miedo para muchos chiquillos de los años ochenta, si tu viejo se quedaba en paro la habías jodido.
Varios de mis tíos y algunos de mis primos sufrieron lo peor de aquella plaga. Claro que entonces nadie hablaba de depresiones. Un par de ellos se entretenía con sus canarios y cuidando de los sobrinos, pero el novio de una de mis primas no podía moverse del sofá. Era el más listo y el más sensible del clan, pero no había curro, así de simple. Aquello duró demasiados meses, pero, por suerte, hace años que desaparecieron sus ojeras crónicas y hoy le va bien.
Otros fueron menos afortunados, como aquel pariente de mis otros primos. La puta pelota cayó del lado equivocado y acabó en La Modelo. Hace mucho que murió. Tenía un año más que yo y solíamos jugar a beisbol los domingos en el pedregal de delante de su casa cuando íbamos a visitar a mis tíos.
No sé qué habrá sido de algunos de los “catalanes” que, como mi familia, bajaban cada verano a visitar a los abuelos a nuestro pueblo de Málaga. De pequeños éramos todos iguales, pero a medida que crecimos empezamos a llevar vidas distintas en El Prat, en Bellvitge, Santa Coloma, Sant Boi... No hacíamos preguntas, pero es obvio que me habría dado miedo cruzarme con alguno de ellos de noche de no conocerles. Mucho antes que aparecieran las mediáticas juanis ya existían los quinquis.
Está claro que mi vida actual tiene poco que ver con la de la gente de "Entrevías", incluso con la de las personas que ahora viven en mi antiguo barrio. Pero en Vallecas no me siento una marciana. No me sucede lo que contaba "Javier Ortiz" en su blog cuando en diciembre de 2001 los curas de la parroquia de "San Carlos Borromeo" lo invitaron a dar una charla sobre la Ley del Menor:
«Refractario a la impuntualidad, decidí acercarme con tiempo: no sabía ni dónde estaba la Parroquia ni con qué circulación me iba a topar por el camino. Finalmente, llegué con bastante antelación.
La iglesiuca, con una extraña forma de ermita campestre, estaba cerrada todavía. Un barbudo con aspecto de sin techo me gritó: «¡Ahora abren, jefe! ¡A las siete y media!».
Eché una ojeada a la fachada, llena de pintadas, presididas por un cartel de publicidad de un restaurante chino. Jamás había visto publicidad en una iglesia. Bueno, sí, en sentido amplio. Pero no como ésta.
Aproveché para pasear por el barrio.
Me vi sumergido en otro mundo. Los comercios, las conversaciones –incluso el idioma: el modo de hablarlo–, las vestimentas... Me sentí en otro país, en otro continente. La madre diciéndole a la hija embarazada, jovencísima: «¡Pues yo no conozco a nadie que se llame Melodía!». La tienda de «El Pinturas». El dependiente de comestibles, chino, con su niña sentada en el cochecito, detrás del mostrador, mirándola preocupado («¿Pol qué llola?»)...
Era un extraño. Y se daban cuenta.
Estoy acostumbrado a hablar de la pobreza; no a verla. Y está claro que la pobreza tampoco tiene costumbre de verme a mí.
Esa última frase me llegó al alma. Javier Ortiz es uno de los grandes, sin duda. Por muchas razones.
Esa frase suya me ha hecho recordar una de las últimas veces que estuve en Entrevías, hace tres años. La Vanguardia me había mandado a cubrir los atentados del 11-M y yo, en lugar de alojarme en un hotel, me hospedé en casa de mis viejos amigos. En aquel momento, vivían unas calles más abajo, precisamente junto a la estación de El Pozo.
La chica que me alojaba se salvó por los pelos aquella maldita mañana. Durante el día me iba a trabajar a Alcalá de Henares, a Leganés... Y por las noches nos desahogábamos juntas. ¿Por qué allí? ¿Por qué en El Pozo?
Aquellos días los periodistas se interesaron por el barrio y escribieron muchas páginas sobre la gente que ocupaba aquellos asientos, sobre su clase social y cosas por el estilo. Algunos compañeros con los que hablé se extrañaban de que me alojara precisamente en El Pozo. “No es un sitio normal para quedarse”, me decían. “Aunque El Pozo y Entrevías han cambiado mucho, bla bla bla. Total, sólo son un par de paradas desde Atocha”.
Sólo son cinco minutos de trayecto, pero nadie los recorre si no es estrictamente necesario.
Una de aquellas tardes, en lugar de quedar en el centro con un amigo al que hacía tiempo que no veía, le dije que viniera a Entrevías. Estaba agotada y no tenía ganas de desplazarme.
Recogí a Edu en la estación y buscamos un bar abierto donde comer albóndigas. Su indumentaria era de lo más discreto, ni una sola marca, nada que en principio denotara que no estaba acostumbrado “a mirar la pobreza” y al revés. Pero cantó como una almeja y los cabrones del bar nos clavaron.
Me pregunté si sería culpa de sus zapatos y recordé la entrevista que le hizo Vicent a Mario Conde, cuando se fijó en que su calzado estaba gastadísimo, pero su suela, intacta. Caminaba poco.
Los de Edu estaban muy usados, pero impecablemente limpios y cuidados. Son de los buenos y para conservarlos les mete una horma cada vez que se los quita. El día que me contó eso casi me caigo de la silla y me desnuco.
Para compensarle y que no le quedara mal sabor de boca, le hablé de Enrique de Castro y le dije que teníamos que ir a su misa.
Había acudido a su parroquia por primera vez a finales del 98. Me llevó hasta allí un vallecano que a pesar de hacerse periodista e incluso lograr un buen sueldo en el sector -algo milagroso-, nunca ha olvidado los campamentos que organizaba Enrique cuando él era un niño y los vecinos luchaban juntos por mejorar sus condiciones de vida.
Y aquel domingo, doce años después de hacerme atea (esa es otra historia), comulgué.
Comulgué con galletas que había traído la gente de la parroquia.
Recuerdo mis dudas. Al principio, no quería hacerlo, no me parecía “ético”, qué sé yo. Pero, de repente, entendí que después de haber compartido la mañana con aquellas personas no hacerlo habría sido una tremenda estupidez.
Aquel día se hablaron de muchas cosas, de mujeres que querían ayudar a sus hijos a desintoxicarse y de personas que no llegaban a final de mes. Y, desde luego, se leyó el evangelio, su verdadera esencia, hasta el punto de volver a emocionarme con el mensaje de Jesús como cuando era niña y creía que era un revolucionario que quería cambiar el mundo y acabar con todas las injusticias.
Enrique de Castro hablaba, precisamente, de eso, y mi amigo y yo nos reímos recordando que nos habíamos conocido en Santiago de Compostela en la presentación de una enciclopedia. Aquel fin de semana la catedral se había llenado de trabajadores de una conocida marca de pastelitos industriales. Llevaban patéticas banderitas con el logotipo de su empresa. Al parecer, el jefe había hecho un generoso donativo y los curas le dieron las gracias.
El templo parecía un anuncio surrealista.
"Los mercaderes en el templo", señaló mi amigo.
Justo lo que siempre denuncia Enrique de Castro.
Lo hizo hace muy poco en el ex programa de Jesús Quintero.
Lo dice siempre clarito.
El mensaje es muy claro.
Y claramente no gusta a los mercaderes.
Lo siento, pero “a la mierda”.
A la mierda con esos periodistas pagados por la Santa Iglesia Católica que ayer se cachondeaban de la comunión con “galletas y mejillones”. O con la repelente comentarista de mechas rubias que esta mañana en TVE animaba a Enrique para que no desesperase, porque podrá seguir haciendo su trabajo “asistencial” y su labor social desde otro lugar.
Él la ha corregido varias veces.
No se trata de trabajo asistencial. Unos no asisten a otros. Él no asiste a nadie, su parroquia no acoge. Su parroquia es de todos. Por eso siempre hay personas viviendo allí con él y con los otros dos sacerdotes.
Y por eso en su parroquia siempre hay gente, de todas las edades y de todos los barrios.
La última vez que estuve allí una familia joven se había desplazado desde la otra punta de la ciudad. Llevaban zapatos similares a los de Edu.
Probablemente, si los viera Cristina López Schlichting los llamaría “cutreprogres”, como hizo ayer en su programa para referirse a los que se acercaron el domingo a manifestar su apoyo a las gentes de San Carlos Borromeo.
O, directamente, “rojos”.
También yo he caído en la trampa de escribir en este mismo blog que Enrique de Castro es uno de los últimos curas rojos. El País hizo otro tanto hace unos meses.
¡Qué fácil es poner el adjetivo! Así todo se explica.
¿Pero se puede ser otra cosa en Entrevías?
¿Acaso alguien es “rojo” cuando hace lo que debe, lo que es justo, lo que es necesario?
“Justo y necesario”.
Aún recuerdo esa frase al final de las misas.
Publicado por magda Abril 10, 2007 10:55 PM
Hola
Podrias añadir en tu apunte esta dirección www.sancarlosborromeo.org/ .
Enviado por: Cansao en Abril 11, 2007 02:26 AMGracias por recordármelo, me habia despistado.
/ Magda
qué historia tan buena y qué final tan triste. de esto hay mucho últimamente...
a lo que la Iglesia se dedica, verdad?
Enviado por: senecio en Abril 11, 2007 11:27 AMDespués de todo, ganaron los fariseos... Hace 2000 años, claro. Ahora, ya veremos.
Cuando la verdad se sirve cruda,los que tienen que tragarla,se quedan sin palabras.
Enviado por: Roma en Abril 11, 2007 11:43 AMPor decir algo:
Quien no sea capaz de ser compañero de un burgues y un mendigo al mismo tiempo no es merecedor.
La pobreza es fruto de un mal de reparto, de riqueza y de conocimiento.
Cansao
Enviado por: Cansao en Abril 11, 2007 07:28 PMBonita rabia Magda.... me has sorprendido y gustado.
La verdad es que este es el tipo de reacciones de la Iglesia oficial ante la Iglesia real... en el fondo es que no tienen ni idea de lo que es un pobre, ser pobre ni la solidaridad, ni el evangelio. Simpre seran ellos más perdedores.
un saludo.
Hola Magda:
Me ha gustado mucho este largo apunte tuyo escrito con las tripas.
Ánimo.
Enviado por: iturri en Abril 11, 2007 10:53 PMGracias por los comentarios. La verdad es que tengo las "tripas" revueltas y noticias como la que acabo de leer sobre mi barrio no ayudan. La notica de "vilanovadigital.com" está en catalán, pero creo que se entiende bastante bien. En cualquier caso, dice que "la contaminación del barrio supera los límites permitidos por la ley" y que "es el segundo núcleo de Cataluña con más problemas de contaminación".
Hace años que denunciábamos que la cementera al lado de las casas causaba bastante más problemas que dejar las sábanas llenas de polvo.
A veces, entre la polvareda de la fábrica y el crematorio del cementerio (su puerta está justo delante de mi antiguo cole) teníamos un ambientazo espectacular. Por desgracia, este tipo de problemas no provoca grandes reacciones. Aprovecho para recordar que hace unos días colgué un post sobre la incidencia del cáncer en Huelva y su industria contaminante.
Saludos "triposos",
/Magda
http://www.vilanovadigital.com/espais/actualitat/article.asp?IdArticulo=16109:
L'Associació de Veïns del Tacó denuncia que la contaminació del barri supera el límits permesos per al llei i podria afectar la salut
Les darreres captacions de la Generalitat el situen com el segon nucli amb més problemes de pol·lució de Catalunya
Per VD | 12/04/2007 1:04:07
L'Associació de Veïns del Tacó torna a reclamar mesures que redueixin la contaminació al barri, després de conéixer les darreres dades que ha fet públiques la direcció de Qualitat Ambiental de la Generalitat, que el situen com el segon nucli de Catalunya amb més problemes de pol·lució.
L'AV Tacó assegura que "les dades que recentment ens ha fet arribar la Direcció de Qualitat Ambiental de la Generalitat han confirmat allò que venint reclamant des de fa anys" i diu que "han estat la gota que ha fet vessar la paciència de l'entitat".
Segons les dades de la Generalitat, el barri del Tacó és el segon nucli de tot Catalunya amb la pitjor qualitat mediambiental durant el passat any 2006: "El captador de partícules sòlides supera amb escreix el valor límit diari que estableix la llei per a la protecció de la salut humana, una llei que diu que no es pot superar aquest valor límit més de 35 cops l’any i al Tacó ho hem hagut de patir fins a 111 dies". L'entitat veïnal lamenta que fins ara ningú hagi posat sobre la taula el que pot representar això per a la salut dels veïns:"A les portes d’unes eleccions, segurament la majoria dels partits ja han acabat d’enllestir els seus programmes electorals i hauran tornar a obviar el problema que el nostre barri i tota la zona nord de Vilanova i la Geltrú", critica l'associació de veïns a través d'un comunitat. Els veïns del Tacó lamenten que "en quatre anys ni el govern ni l'oposició ha fet ni una sola proposta per solventar aquest tema".
Segons expliquen els veïns, una d'aquestes solucions era la declaració del barri com a zona d’especial protecció mediambiental, "però finalment la proposta es va descartar en veure que la declaració havia de recaure sobre tota la ciutat de Vilanova i la Geltrú i que això ja no interessava a l'Ajuntament per a les pretensions turístiques de la vila".
Entre les reivindicacions de l'entitat hi ha la demanda que "l'administració vetllin pel compliment íntegre del Pla de Reducció de Partícules Sòlides a totes les empreses del polígon Masia Barreres II, que fa quatre anys que es troba en una situació de parada tècnica". En el seu comunicat, l'entitat vol que "la mateixa benevolència que s'està tenint amb els interessos d'aquestes empreses es pugui tenir amb la qualitat de vida dels veïns del Tacó". L'associació vol que les empreses adaptin les seves instal•lacions per renovar la llicència mediambiental.
L'entitat també vol que l'Ajuntament acabi la urbanització del polígon industrial per reduir en la mesura del que sigui possible els núvols de pols que es genera amb el pas de camions pels carrer sense asfaltar. L'AV Tacó reclama que s’instal•lin els aparells medidors que controlen la pol•lució del Tacó al perímetre del polígon industrial "per conéixer la contaminació real que generen les empreses que hi ha ubicades allà, perquè l’administració només vol tenir en compte les medicions que s’obtenen del captador instal•lat a la plaça de la Vila".
Enviado por: Magda en Abril 12, 2007 12:03 PMCopio de un amigo escritor y periodista, ateo:
"Tiene gracia, toda la vida me he preguntado por ese empeño en cambiar las reglas del club católico que tiene tantos. Es una organización jerárquica, no un club de remo, así que es bien fácil, o se admiten las reglas básicas, en especial eso que suena tan antiguo que son los "dogmas de fe" o, simplemente, se apunta uno a otra cosa, no se porqué sufren tanto en el interior de un constructo prediseñado, como esos pobres curas jaleados por los artistas, ya no es obligatorio ser católico, ni tener fe, es una opción que se toma o se deja, eso ya lo vio claro Lutero y ya ha llovido, lo que pasa es que muchos sin el paraguas de la tradición se sienten como desnudos. "
Yo me limito a ser agnóstico; el ateísmo no me resuelve nada y me crea tantas dudas como creer en el Dios monoteísta; no quiero entrar en valoraciones y es por respeto a Magda y su historia (por cierto Magda: Buen bosquejo para una novela autobiográfica o no)
¿De dónde procede eso?
Tal como lo veo esto esto tiene mucha parte de batalla interior. Afecta principalmente a la iglesia y a la comunidad de creyentes. So no voy errado esgrimen para el cierre el fallo en la catequesis y en la liturgia. Pero el propio padre dijo que el asunto es de fondo, probablemente por la emisión de determinadas ideas políticas tanto de ámbito interno como externo, que no comulgan con la Conferencia Episcopal ni tampoco con e Vaticano, como sucedió en su tiempo con la Teoria de la Liberación en Suramérica.
Según tengo entendido se le dijo que la iglesia se la cerrarian pero labor social la seguiria pudiendola ejercer a traves de Caritas.
El problema es que la iglesia en cuestión existe fisicamente en un territorio que en ultima instancia pertenece y se rige por el Gobierno Civil. Por lo que si Rouco es Caifas, no me extrañaria nada que Esperanza o Gallardon fueran Pilatos, y se levaran las manos finalmente.
Con respecto al apunte de Magda yo lo unico que puedo decir es que todo lo que cuenta, o al menos en gran parte, se puede arreglar o mejorar. Sin necesidad de iglesias o ONG'S. Con esto no quiero decir que no cumplan su labor, pero tal como ella misma dice la gente huye de esos barrios, y lo que hay que hacer, más que darles cuidados paliativos, es cambiarlos. Dar oportunidades de prosperar y tirar para adelante (tabú). Borrar para empezar el estigma que llevan dentro sus habitantes (pues ser pobre no debe significar ser pobre de espíritu o ser marginal) y que les recuerdan de por vida (esté es pobre o fue pobre) los que han tenido la suerte de nacer y vivir en otro lado. Por lo tanto no se trata de cambiar nombres o barrer barrios de "casas baratas" si no de generar riqueza (tabú), tanto material como espíritual (ahi, como en otras cosas, en este ultimo estoy de acuerdo con el padre).
Cansao
Enviado por: Cansao en Abril 13, 2007 07:22 PMEstos señores, los curas de S. Carlos, le deben tener mucho apego al cargo. ¿Quién los nombró para esa parroquia? La Iglesia. Pero cuando la Iglesia les dice que no está contenta con sus repetidos abusos litúrgicos, perfectamente innecesarios todos ellos, entonces se aferran al cargo y al poder. Porque, qué curioso todos acusan a la Iglesia ¿pero ellos no son el poder allí? ¿No son ellos los que han decidido adoctrinar al pueblo según su visión política? ¿no son ellos los que han impuesto la "teología de la liberación" ¿No son ellos los que "ordenan y mandan" cómo realizar las misas? ¿no son ellos los que se ríen del Misal y leen el Corán?. Y por cierto nadie habla de los fieles que no acuden a esa parroquia y que se han ido a las vecinas. Claro, es que esos son todos burgueses y fascistas, se me olvidaba...
Enviado por: PericoPalotes en Mayo 2, 2007 02:50 PM

