Abril 12, 2007

Activismo y derechos humanos
Rojos: El "milagro" de Fuenlabrada

Los lectores de "El País" entrevistaban ayer a José Moreno. El titular, contundente:

"Un empresario en España encarece el precio de la vivienda en más de un 30%"

La entrevista merece ser leída hasta el final. En ella, Moreno explica cómo se organizaron los vecinos en una cooperativa para resolver el problema de vivienda de los jóvenes.

Asimismo, compara las cadenas de las hipotecas con las que llevaba Espartaco y, por último, propone obligar a los candidatos a las municipales a comprometerse a construir como mínimo un 50% de vivienda pública:

"Que se comprometan ante notario y si no lo cumplen, sed su peor pesadilla".

A Moreno le llaman desde "rojo" hasta el Robin Hood de lo pisos y el constructor del "milagro". Una vez más, la pregunta es: ¿ser honrado y hacer "lo justo" es ser "rojo"? ¿A eso hemos llegado?

El pocero de Fuenlabrada ha puesto en jaque el mercado inmobiliario al ofrecer viviendas cuatro veces más baratas

DAVID CORRAL / ELPAIS.com - Madrid - 11/04/2007

"El precio de una vivienda son diez millones de pesetas, y con eso ya está bien pagada", de forma rotunda y con lenguaje llano, el 'otro pocero' intenta explicar que su milagro es más mundano que divino. Para José Moreno la clave de la burbuja inmobiliaria comienza con la falta de terreno liberado por las comunidades autónomas y el porcentaje que cobran los empresarios, ya que hasta un 40% del precio de un piso acaba en sus bolsillos. "A mí me resulta abusivo el porcentaje del 3,6% que hemos cobrado, de hecho cuando nos den nuevas promociones lo bajaremos al 2,5%".

(...)

La charla con los internautas se reanuda y el constructor del milagro vuelve a la carga para defender la realidad de sus pisos de tres habitaciones, trastero y piscina por 84.000 euros. "Empecé en esto porque mi Asociación de Vecinos consideraba prioritario el acceso a la vivienda por parte de los jóvenes. Por ello fundamos una cooperativa entre los vecinos. El precio de los terrenos obtenidos fue de 1.050 millones de pesetas". Moreno siempre se maneja en pesetas y recalca que el problema de que justo enfrente de su promoción los pisos cuesten 420.000 euros y los suyos 84.000 es que "el mercado inmobiliario en un 99% es privado", sumando la liberación de terrenos por parte de las comunidades y los beneficios del empresario.

"Mi fórmula se puede aplicar a promociones privadas"
El hecho de que sus promociones estén realizadas sobre terreno público no quita que su idea se pueda exportar al mercado privado. "Alguna vez he pensado en aplicar esta fórmula a promociones privadas. Se podría abaratar el coste de la vivienda por lo menos en un 30%, ese porcentaje se reduce de los beneficios del empresario". De ahí que Moreno ya haya escuchado algunos comentarios en el sector: "Están preocupados, nerviosos, me han comentado que me ande con cuidado".

Este extremeño de 57 años entiende las hipotecas como un retroceso "a la época de Espartaco, han vuelto las cadenas. Una hipoteca supone encadenar a los jóvenes durante 40 años", asegura, y no duda en citar siempre a su querida Fuenlabrada y los avances que ha alcanzado gracias a la cooperativa que el preside. "En Fuenlabrada se está construyendo hasta un 60% de vivienda pública, creo que ahora que hay elecciones hay que exigir a los candidatos que se comprometan a construir como mínimo un 50% de vivienda protegida. Que se comprometan ante notario y si no lo cumplen, sed su peor pesadilla".

Publicado por magda Abril 12, 2007 12:41 AM

Comentarios

Tanto hablar de Robin Hood... Al final, se va a poner de moda:
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Todos/somos/Robin/Hood/elpepusoc/20070412elpepisoc_6/Tes?print=1

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"Todos somos Robin Hood".
Un estudio muestra que las personas tienden de forma natural a quitar al que más tiene y dar al que menos posee

El País - E. DE B. - Madrid - 12/04/2007

Dar y quitar. Es el juego más tonto del mundo. Tanto, que ni siquiera se sabe cuándo se gana. Pero ahí está la gracia: dar un dinero ficticio a los jugadores, y ver qué hacen con él y con el de los demás. El resultado, cuando no hay otros intereses, es que los participantes tienden a igualar las cantidades: le quitan al que más tiene, y le dan al que menos. En este ficticio bosque de Sherwood, Robin Hood no hubiera necesitado de los abusos de los normandos para actuar.

El ensayo ha sido realizado en la Universidad de San Diego en California. Su objetivo era buscar cuáles son las motivaciones que mueven a las personas cuando no hay un interés particular. Para probarlo, los investigadores reclutaron a 120 estudiantes de distintas facultades que no se conocían entre sí. Y les asignaron, por azar, una cantidad variable de dinero falso -lo que los antropólogos llamaron unidades monetarias-.

Luego comenzaba el juego: un proceso sin normas en los que cada uno podía decidir qué hacía con lo suyo y con lo de los demás, pero sin verse la cara y cambiando de grupo cada vez, para que no influyeran manías o simpatías. El resultado fue el siguiente: los que más tenían recibieron una media de 8,9 ataques de otros participantes que querían reducir sus posesiones, frente a 1,6 acciones para reducir el dinero que sufrieron los que tenían una cantidad por debajo de la media. Por el contrario, los más pobres recibían 11,1 regalos de media por partida; mientras que los más ricos sólo se beneficiaban de cuatro ofertas.

Los científicos ya habían descrito comportamientos similares, pero en situaciones en las que tener más era bueno y tener menos era malo. Además, en esos casos muchas veces interviene un concepto de falsa solidaridad: se tiende a dar al que menos tiene porque así, juntando pocas cantidades, se puede conseguir una presencia fuerte y ser tenido en cuenta.

Pero en este caso no hay factores externos. Es la pura voluntad de los jugadores la que tiende a igualar las cantidades. Aun cuando no saquen ningún beneficio ni causen ningún perjuicio. La justicia retributiva está, de alguna manera, inscrita en nuestro funcionamiento.

Para asegurar las conclusiones, los científicos hicieron varias rondas del juego. Repartieron cantidades distintas en grupos diferentes aunque formados por los mismos participantes. Ni siquiera el hecho de saber que el juego no llevaba a ninguna parte hizo que cambiaran los patrones de conducta. Al final, la tendencia era siempre la misma: quitar a los ricos y dar a los pobres.

La única variable recogida en el estudio, que ha publicado Nature, depende de lo que cada jugador tiene en cada momento y la diferencia con las cantidades que se asignan a los demás: a menos unidades monetarias, más agresivo será su comportamiento para quitar dinero a los ricos, y viceversa: si uno sabe que forma parte del grupo con más dinero, se vuelve más generoso con los menos favorecidos.

Los autores del trabajo sólo encuentran una explicación para la conducta de los jugadores. En otros experimentos había factores, como la rabia o las manías personales, que podían justificar esta necesidad de dañar a los que más tienen. Este factor se mantiene en este juego. Aun sin conocer a los que más tienen, los jugadores manifestaron que sentían cierto enfado con los más favorecidos.

En una escala del 1 al 7 (1 sería me da igual, y 7 me cae fatal), el 46% de los participantes afirmaban que, de alguna manera, se sentían molestos por la injusticia del reparto. Cuando la diferencia entre los que más tenían y los que menos era mayor (lo que los científicos definen como un escenario de gran injusticia), esta rabia aumenta, y un 75% se sentía molesto.

Este enfado hacia los que más tienen ha sido el único motivo que se ha podido justificar para el resultado del experimento. Los jugadores que afirmaban estar más enfadados tenían una mayor tendencia a quitarle dinero a los más ricos. Pero también eran los que más frecuentemente favorecían a los que habían recibido menos.

Al final, el sentido de justicia no era más que una reacción egoísta ante la rabia experimentada. Lo mismo que si hubiera habido algo que ganar.

Enviado por: Magda en Abril 12, 2007 09:04 AM

Interesante experimiento.

El apunte sobre la noticia también. Si es el mismo tio que creo pudo ofrecer esos precios porque a su vez el ayuntamiento le dió unos precios bajos fuera del valor que marca el mercado por el m2. Es una opción alternativa pero esto, iniciativas como ésta, no corrigen ni regulan el mercado. Lo que si va a forzar a una moderación de los precios va a ser el que la gente no compre o no pueda pagar las hipótecas. Lo que sucede en Estados Unidos ahora.

Volviendo al experimento, habría que ver que pasaría en un escenario difícil, en donde lo repartido tuviera un significado que cubriera una necesidad del participante en el experimento.

Se sabe por ejemplo que durante los períodos glaciales en verano las comunidades humanas eran extensas, pero al llegar el invierno su número descendia, yendo cada cual por su lado.

No le doy la razón a Hobbes pero yo no soy tan optimista.

Saludos
Cansao

Enviado por: Cansao en Abril 20, 2007 04:43 PM

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Enviado por: Brody en Mayo 16, 2007 02:50 AM

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Enviado por: Maria en Mayo 16, 2007 02:53 AM