Julio 17, 2010

Activismo y derechos humanos
Abuso policial contra prostitutas del Raval

El pasado jueves, a las 16.50 h, nada más llegar a la calle Sant Ramon, en el barrio barcelonés del Raval, vi cómo dos policías que venían en una furgoneta de la Guardia Urbana se despedían de otros dos compañeros a los que dejaron en la esquina donde yo estaba, justo en el cruce con la calle Sant Pau. Había acudido allí porque quería ver el ambiente tras la gran redada de la madrugada del miércoles, cuando una operación conjunta de la Guardia Urbana, los Mossos d'Esquadra y la Policía Nacional logró liberar a una chica nigeriana de 15 años obligada a prostituirse.

Me fijé en los agentes porque el copiloto, que estaba a poco más de un metro de mí, dijo en tono de guasa "Qué martirio, qué martirio" a modo de despedida. Entonces el vehículo empezó a circular muy lentamente entre las prostitutas que estaban bastante aletargadas por el calor y descansaban en los portales e incluso en la acera de esta estrecha calle, casi peatonal.

Al llegar a mitad de la calle, justo al lado de una tienda de móviles, vi cómo salía un chorro de gas pulverizado de la ventanilla del copiloto. Por un instante, ingenua de mí, llegué a creer que se trataba de agua, porque lo dirigió a un grupo de chicas que estaban charlando entre ellas tranquilamente. A sus pies dormitaba un hombre subsahariano muy conocido en el lugar. El ambiente era de calma total hasta ese momento. El efecto del spray, similar a los llamados antivioladores, produjo efectos inmediatos: Ojos irritadísimos, muchas lágrimas, cierta dificultad para respirar y nervios. Los afectados se alejaron corriendo del lugar.

Los policías que se hallaban junto a mí y lo observaban todo fríamente desde el cruce no hicieron nada. Ignoraron a las chicas y a los clientes de la tienda de móviles que se dirigieron a ellos (la furgoneta ya se había ido). También mis preguntas. Corrí hasta la tienda de móviles para ver qué tipo de gas era y cuando volví a la esquina, los guardias ya se habían marchado. Volví a verlos unos 20 minutos después, en la calle Robador, a pocos metros de allí.

Enlazo el artículo que apareció ayer en el suplemento Público en sus versiones en castellano y catalán.

Catalán:
http://www.publico.es/catalunya/328144/metodes/poc/ortodoxos/prostitutes

Castellano:
http://www.publico.es/espana/328181/abusos/guardia-urbana/barcelona/prostitutas

Publicado por magda 03:06 PM | Comentarios (4) | TrackBack