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LIBRO Militares, políticos y periodistas conforman,
a juicio del cooperante Jordi Raich,
el "teatro caritativo" que encabezan las ONG internacionales.
En El espejismo humanitario
desenmascara su actuación y sus vicios Publicado en:
El Periódico (Libros), 7 de octubre de 2004
(Versión íntegra antes de ser editada para su publicación) Magda Bandera | 07-10-04 Sumamente autocrítico, Raich tilda a los misioneros del siglo
XXI de "neocolonizadores". Al menos así es como los ve
buena parte de los receptores de su "ayuda": Además de
imponer soluciones a base de dinero, "el cooperante se comporta como
si de verdad fuera un colono, dueño y señor de una comarca
donde hace lo que le apetece sin necesidad de dar explicaciones a nadie".
Raich también los llama "dioses de bata blanca". En
pleno bombardeo de la ciudad de Vukovar, este humanitario debía
transportar algunos pacientes del hospital a un lugar más seguro.
"El asesino decide quién muere. Los caritativos decidimos
quién vive. Pero decidir quién iba a vivir en Vukovar era
decidir quién iba a morir", añade. Su relación
con las víctimas es compleja. Como lo es también con el
resto de actores del "circo humanitario": periodistas, militares
y políticos. Sus opiniones pueden consultarse en su página
web, www.jordi-raich.com. Víctimas"El desfavorecido opina que el socorro internacional es un acto de justicia global, una obligación de los acaudalados para con él", afirma Raich. Por otro lado, no ve que el humanitario esté haciendo un gran sacrificio, ya que mientras que el refugiado come arroz, el cooperante va a restaurantes exclusivos y si se enferma regresa a su país. No obstante, en el teatro humanitario, las víctimas tampoco son
siempre inocentes. Algunos se tornan muy egoístas y hay quien desarrolla
sofisticadas estratagemas para acaparar ayuda y raciones. Entre las más
sencillas recogidas por Raich destaca el préstamo de hijos. Hay
niños que aparecen varias veces en una misma cola de distribución
acompañando en cada ocasión a una madre distinta. Para dificultar estos timos, algunos aplican tinte violeta en el dedo
del receptor. En un campamento de Kenia uno de los refugiados fue a buscar
aceite enriquecido con una camiseta de Michael Jackson y un guante de
pedrería en la mano derecha. Entonó el Thriller
e imitó su característico baile. Cuando el sorprendido Raich
le pidió que se quitara el guante, el muchacho dijo que había
prometido a Michael no hacerlo. El humanitario le animó entonces
a pedirle al artista que recogiera personalmente el aceite o que se lo
enviara desde California. Cuando el saleroso somalí repitió
el baile, recibió una raciónextra a pesar de su dedo violeta. Periodistas"Un periodista sin noticias es tan peligroso como un humanitario sin victimas", compara Raich. En su libro cuenta algunas anécdotas junto a periodistas novatos y redactores que transcriben conversaciones privadas. El circo mediático no se reduce a quienes emiten las noticias. Raich también recuerda el viaje del televisivo Pedro Ruiz a Mogadiscio en 1993. El objetivo, entregarle 84.000.000 pesetas recogidas a través de su programa. ""¿Y qué diablos vamos a hacer con un cheque en un país sin bancos?" Nadie le ofreció una respuesta convincente, lo importante ese día era la foto. En años de vacas flacas, en los que los medios reducen sus enviados especiales, los periodistas ansiosos por salir de la redacción siguen el juego a las ONGS que les invitan a viajes exóticos en lugares con conflicto. Para facilitar la tarea al "reportero", la organización le "cocinará historias" y le facilitará todo tipo de datos. De hecho, "algunas instituciones no son más que máquinas de comunicación, sin proyectos reales". PolíticosSegún el CIS, el 44% de los jóvenes no se interesa en absoluto por los políticos. "En cambio, un eurobarómetro de 2002 asegura que un 67% de los españoles confía en las ONG". Esta realidad hace que abunden los "políticos barnizados de humanitarios". Entre los híbridos más criticados por Raich se encuentra José María Mendiluce, "ejemplo de humanitario de Naciones Unidas que se pasó a la política y desde ella hace lo posible por tener un pie en cualquier movimiento social que pueda beneficiar su carrera. Un día es cooperante en Europa por Bosnia, otro activista pro derechos en la campaña por la Corte Internacional de Justicia, luego es ecologista de Greenpeace". Entre los políticos que juegan a humanitarios, Raich señala a Madeleine Albright, quien incluyó el tema de las mujeres afganas en la agenda de Bill Clinton. Después, otras "famosas sedientas de más protagonismo" como Emma Bonino, ex comisaria europea la acción humanitaria, jugaron a salvar a las afganas. En España, el autor de El espejismo humanitario asegura que el fenómeno va en aumento y que casi todo los partidos políticos cuentan con algún proyecto. MilitaresEn los últimos años, la confusión entre los "soldados del bien" y los "misioneros" hace que la población receptora de ayuda desconfíe de todo el mundo. Sobre todo, después de que, como en Afganistán, sean aviones militares los que lancen productos absurdos e incluso peligrosos desde grandes alturas. Además de herir a algunos de quienes los recogen, a veces en campos minados. "No se lanzó comida para ayudar a los civiles, se lanzó comida para humanizar las bombas", puntualiza Raich. La falta de seguridad en algunas zonas de conflicto hace que los humanitarios tengan que pedir protección a los soldados. Llegar a esos lugares rodeados de trajes de camuflaje confunde a la poblacion civil. "A principios de los noventa los ejércitos apoyaban los proyectos humanitarios de las ONG; a finales de la década las ONG apoyaban los proyectos humanitarios de los ejércitos". Para la Casa Blanca, "las organizaciones no gubernamentales constituyen una fuente esencial de información e inteligencia, "son fuerzas multiplicadoras y parte esencial del equipo de combate de EE.UU", cita Raich. Tanto es así, que en la actualidad, "Interaction, un consorcio de más de 160 ONG de emergencia y desarrollo basadas en EE.UU, apuesta por la alianza entre solidarios y militares". Entre éstas se encuentran las sucursales americanas de entidades europeas tipo Médicos del Mundo, Médicos Sin Fronteras y Oxfam. La corrupciónEn El espejismo humanitario, Jordi Raich critica el doble lenguaje
para hablar de la corrupción: "A los líderes del sur
los llamamos corruptos, criminales, megalómanos, ladrones, asesinos,
torturadores, terroristas". Estas mismas prácticas entre dirigentes
del hemisferio norte son llamadas "apropiación indebida, abuso
de confianza, prevaricación, financiación ilegítima,
tráfico de influencias, incompatibilidad de cargos, medidas de
presión, reforma de la ley de seguridad". Peter Eigen, fundador de la ONG Transparency International, analiza esta realidad en Las redes de la corrupción (Ediciones del Bronce). Tras años trabajando en el Banco Mundial, descubrió la corrupción en esta institución y acabó abandonándola en 1993. En este informe, elabora un "mapa mundial de la corrupción" en el que España no sale muy bien parada. Entre los puntos negros remarcados por Eigen recuerda el caso del BBVA: "Las investigaciones empezaron en abril de 2002 y se centraron en las actividades del Banco Bilbao Vizcaya antes de su fusión con el banco Argentaria en 1999", cuando se depositaron 225 millones de euros en cuentas secretas de Jersey, Liecthenstein y Suiza para operaciones de fraude y blanqueo de dinero. "Por lo visto, además se desvió dinero para financiar las campañas de Hugo Chávez y Alberto Fujimori". Algunas vergüenzasETIOPÍA Tras un documental de la BBC y varios macroconciertos benéficos, el coronel utilizó los donativos recibidos para comprar armas y despoblar las zonas del norte del país para "aislar los grupos secesionistas del norte". Los que no abandonaban sus tierras no recibían las toneladas de provisiones enviadas por los espectadores conmovidos. "Muy pocas ONG denunciaron la situación". En total, 750.000 muertos. RUANDA AFGANISTÁN Durante un tiempo, las víctimas más atractivas han sido las afganas sometidas bajo el burka. Para el autor de El espejimo humanitario estas mujeres fueron unas víctimas diseñadas para el consumo de la piedad occidental. Algunas famosas "sedientas de protagonismo" como Emma Bonino, ex comisaria europea para la acción humanitaria, y la corresponsal de la CNN Christiane Amampour, "provocaron su propio arresto" para denunciar la situación. La esposa de Jay Leno paseó, además, a una chica con burka por "los tabaldos más chic de California" como una rareza zoológica. Lo cierto, según Raich, es que "la burka se convirtió en el símbolo del sufrimiento de las afganas cuando, de hecho, antes, durante y después de los talibanes sólo una minoría de ellas la usaba" porque es una prenda urbana y el 95% de la población vive en el campo. La lista de mentiras que desde hace años se publican acerca de Afganistán es interminable, asegura Raich. "Jamás he conocido a nadie más combativo y batallador que las afganas", escribe Raich, quien también explica que en las ciudades sus manifestaciones públicas obligaron a los talibanes a "dar marcha atrás en varios decretos, incluidos el acceso a la salud y la educación, permitiéndoles ejercer en hospitales y en las florecientes escuelas privadas que enseñaban inglés, contabilidad e informática". En plena dictadura fundamentalista también lograron que se reabrieran varias escuelas femeninas de enfermería y libertad para comprar sin acompañante, entre otros. Raich se lamenta de que en el nuevo Afganistán, "artificial y fuera de control", de Hamid Karzai y Estados Unidos, las afganas siguen llevando la burka, apenas si van a la escuela, se casan con quienes sus padres deciden y siguen sin atención sanitaria, "porque de hecho nunca la tuvieron". Y es que las afganas no sólo debían enfrentarse a los talibanes, sino a toda una sociedad opresiva, cuyos tradiciones son perpetuadas por sus padres y madres, hermanos y maridos. El espejismo humanitario
Autor: Jordi Raich Editorial: Debate Páginas: 388 Precio: 18,50 € |