![]() ![]() ![]() |
|
Palabras de amor Hay pasiones que duran tres semanas y media, enamoramientos que rozan los tres años y amores que sobreviven tres décadas. Casi todo el mundo puede reconocerse en alguna de estas situaciones. Más difícil es encontrar a alguien que nunca haya querido, quizás porque el amor es una de los pocas experiencias al alcance de todos. Aún así, muchos denuncian que la sociedad actual dificulta el anhelado amor verdadero. La falta de fantasías y el consumismo son sus principales enemigos. Publicado en:
La Vanguardia Magazine, 8 de febrero de 2004
Magda Bandera | 08-02-04 - ¿Cuántas veces te has enamorado? La respuesta tarda en llegar. - ¿Enamorado-enamorado? ¿Amor de verdad-verdad? De vez en cuando, alguien contesta que tres. Y hay quien, con gesto muy serio, responde que una: - Una vez. Sólo una. Nadie responde Ninguna. Algunos admiten que si así fuera, probablemente, no lo confesarían. Ello les convertiría en una rara excepción. Quienes no aman y desean, son unos indeseables, aseguraba uno de los participantes en esta informal encuesta. Y es que, para muchos, el amor es la única experiencia placentera que está al alcance de todo el mundo y perdérsela sería imperdonable. Después, cada cual la vive a su manera. - ¿Qué entiendes por enamorarte? Si te refieres a las veces
que he perdido el sueño durante una semana, entonces son tres. A Javi le duele emocionarse con Ubago, porque lo suyo es el rock del bueno. Pero el año pasado miles de jóvenes se enamoraron por primera vez al ritmo de Me muero por conocerte. Valores musicales aparte, el joven donostiarra sintetizaba en su sencilla letra algunos síntomas del enamoramiento: Me muero por explicarte lo que pasa por mi mente,/ me muero por intrigarte y seguir siendo capaz de sorprenderte,/ sentir cada día ese flechazo al verte.... Ese flechazo resulta muy comercial. Entre otras cosas, porque dura poco más que una canción en los 40 Principales. De otro modo, sería insostenible para cualquier salud mediana. El amor es un proceso químico que puede convertir la mente más razonable en la caldera de un psicótico obsesivo y compulsivo, según la doctora italiana Donatella Marazziti. Normalmente no se alcanzan tales extremos, pero lo cierto es que no hay
enamorado que se libre de los estragos del hipotálamo. Esta parte
del cerebro produce feniletilamina, una sustancia que segrega estimulantes
con efectos similares al opio y la morfina. - Cuando me enamoro me siento drogada, flotando y muy cursi. Me falta vocabulario y me pongo patética, pero la verdad es que no sé cómo puedo vivir el resto del tiempo. Marta cree, como la mayoría de las revistas que lee y como explicaba en su novela Frederic Beigbeder, que El amor dura tres años. La pasión inicial, apenas seis meses. Exactamente lo mismo que sucede con una película, que pasa del estreno en la gran pantalla al dvd y el video doméstico, y, finalmente, llega a la televisión troceada por anuncios de créditos y detergente. Esa manera de vivir el amor tiene enfadados a los poetas. Ángel Petisme critica que se haya convertido en un negocio lucrativo para los grandes almacenes, al igual que la muerte no se entiende sin funerarias. Cuando uno escucha a esos cantantes melódicos, lo primero que te entran ganas aparte de hacer zapping- es de desenamorarte ipso facto. Es imposible que los autores de esas canciones se hayan enamorado alguna vez de verdad. Cualquier niño sabe comunicar mejor y con más dignidad esos latidos maravillosamente acelerados. El amor del siglo XXI sigue manifestándose con metáforas decimonónicas. Dientes como perlas, labios como fresas. Se retroalimenta de tópicos y cursilerías estandarizadas cuando cada amor, como cada código genético, es único e intrasferible. Y con vivirlo de este modo sueñan casi todos los seres del planeta. Aunque algunos crean que ello es harto difícil en los tiempos que corren. La escritora Cristina Peri Rossi considera que la sociedad actual le tiene pánico al amor erótico y pasional. Una sesión amorosa necesita entre cuatro o cinco horas, algo que resulta imposible si al día siguiente hay que trabajar doce horas. Va en contra de la productividad. Probablemente, Sting estaba borracho cuando dijo que se pasaba las noches haciendo el amor, pero al menos daba a entender que a él no le bastaba con los doce minutos de la media europea. Con ese tiempo no hay ni para la primera mirada. La falta de tiempo se ha convertido en el gran enemigo del amor para la autora de El amor es una droga dura: El erotismo no se puede medir con el tiempo cronológico, porque el amor hace que el tiempo se acorte y se viva de forma muy breve. En la sociedad actual se trabaja mucho para comprar cosas, pero no queda tiempo para soñar y fantasear, dos cosas imprescindibles para el erotismo. Si no hay dedicación, el cuerpo se convierte en un simple depósito de secreciones. Según esta definición, hoy día sólo se pueden disfrutar del amor de verdad los bohemios y los ricos. Si lo que nos une es trabajar mucho para pagar el piso y la luz a medias, nos tenemos afecto, no amor. La gente establece contratos matrimoniales para construir una célula económica y tener hijos, pero crear una familia no está en la mente del que ama apasionadamente. Romeo no pensaba en tener hijos con Julieta. Tampoco Don Quijote veía a Dulcinea como la madre de sus hijos, añade Peri Rossi. Pero un padre sí piensa en trabajar y consumir cuando tiene familia. Y en esa situación, ¿quién puede permitirse una noche amorosa los miércoles? Una frase parecida fue la que pronunció la novia de Dani cuando decidió que lo mejor era dejarlo. Ella quería hacer el amor los miércoles y no vivir esperando el fin de semana. A sus treinta años, se habían enamorado como la primera vez, pero las dificultades para compaginar sus horarios laborales les hicieron replantearse su relación. Estar enamorado como un chiquillo es el patrón de medida. Los solteros que hace unos años hubieran sido llamados solterones se declaran hoy escépticos y hasta escarmentados, pero no se rinden y cuando se enamoran de verdad-verdad se confiesan más tontos que a los quince. Yo no sé qué me pasa que con el tiempo voy a peor. Además, a partir de una edad se supone que tiene más cabeza y cuando te enamoras lo tienes más claro, con lo cual los efectos son más nocivos, describe Enrique, de 30 años. - Pero te deja una piel buenísima. Pocas son las historias de amores maduros que llegan a las pantallas. En la actualidad, aumentan las posibilidades para encontrar pareja, internet funciona como una agencia matrimonial universal y los vuelos más o menos baratos hacen que las distancias no sean insalvables. No obstante, la industria audiovisual sigue prefiriendo los amantes jóvenes y la sexualidad acrobática. Y no todo el mundo lo tiene igual de fácil para amar así, ni siquiera para hacer manitas en el cine. El escritor Ricard Ruiz se queja de que Hollywood y los medios de comunicación no presten atención a otras formas de amar que no sean la hegemónica. En este sentido, gays, lesbianas y bisexuales sienten la presión del entorno, por lo que quieren tener la oportunidad de disfrutar del amor de forma libre y desprejuiciada, sabiendo que se trata de una de las experiencias más fructíferas, enriquecedoras y liberadoras que existen. Incluso cuando acaba en su vertiente más estigmatizada, el desamor, supone uno de los actos de valor, entrega y sacrificio más dignos del ser humano. Tal vez por eso muchos encontraron en la escena final de Mejor imposible; una buena guía para declararse a la moderna: Tú haces que quiera ser mejor persona, le decía Jack Nicholson a Helen Hunt. Los dos se llevaron el Oscar y Luis empezó a salir con Ana. Ella hubiera preferido que se le ocurriera a él mismo, pero, como cantaba hace unos años El último de la fila: El nuestro no es un amor perfecto, pero tampoco los ángeles tienen hélices. |